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sábado, 16 de febrero de 2019

El cuidado de Cristo por nosotros en nuestras pruebas 16 febrero




Dios no se deleita en probar a sus hijos. La Biblia dice que Cristo se compadece de nosotros en todas nuestras pruebas, al ser tocado por los sentimientos de nuestras debilidades. En Apocalipsis 2:9, él le dice a la iglesia: “Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza”. En esencia, él está diciendo: “Sé por lo que estás pasando. Puede que no lo entiendas, pero yo lo sé todo respecto a ello”.

Es esencial que comprendamos esta verdad, porque el Señor prueba a su pueblo. La Escritura dice: “Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata” (Salmos 66:10). El salmista dice: “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová” (Salmos 34:19).

La Biblia dice mucho sobre el sufrimiento y las pruebas en las vidas de los creyentes. Pero es importante que todo cristiano sepa y acepte que Dios tiene un propósito en todos los sufrimientos. Ninguna prueba llega a nuestras vidas sin que él la permita; y uno de los propósitos de Dios detrás de nuestras pruebas es producir en nosotros una fe inquebrantable. Pedro escribe: “Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1ª Pedro 1:7). Pedro llama a estas experiencias, “pruebas de fuego” (ver 4:12).

¡La buena noticia es que podemos ganar la prueba de la fe! Pablo escribió: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2ª Timoteo 4:7). Por supuesto, Pablo sabía que todavía tenía mucho trabajo por hacer, pero él pudo decir honestamente: “Puede que no me haya agarrado de Cristo como quería, y que no haya sido perfeccionado. Pero en lo que respecta a la fe y a confiar en Dios en cada prueba, yo sé a quién he creído”.

Fija tus ojos en Jesús y alaba a Dios a través de cada prueba. Tu corazón se llenará de alegría al ejercitarte en alabar y regocijarte por el gozo que nos espera.



DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









viernes, 15 de febrero de 2019

Sermones ilustrados 15 febrero





A medida que el mundo es testigo de una calamidad tras otra y del aumento de la ansiedad, “los corazones de los hombres están “desfalleciendo … por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra” (Lucas 21:26). Ha habido muchas advertencias proféticas sobre tales calamidades (terremotos, hambrunas, plagas) y ha aumentado el interés por el arrebatamiento y los últimos tiempos. Sin embargo, para muchos, Dios ha quedado completamente fuera de la ecuación. Los creyentes han sido motivados a orar y a prepararse, pero los pecadores parecen encogerse de hombros. Los impíos simplemente no están oyendo.

Jesús nos dijo que cuando comencemos a ver que estas cosas suceden, debemos mirar hacia arriba y regocijarnos, porque nuestra redención está cerca (ver Lucas 21:28). Como cristianos, debemos “fijar” nuestra fe, lo que significa “estabilizar, hacer inconmovible”. Las Escrituras dicen que está en nosotros, el poder para hacer esto: “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor” (Santiago 1:6-7).

Dios nos está diciendo, en esencia: “Cuando el mundo mire a mi pueblo en estos días de temblor y ansiedad, ellos deberán ser capaces de ver una fe que permanece sólida e inconmovible. ¡Así que, creyente, ancla tu fe! Toma una posición fija y nunca te rindas”.

El mundo no necesita más sermones sobre la fe. Los incrédulos necesitan ver un sermón ilustrado: Las vidas de hombres y mujeres que viven su fe delante del mundo. Ellos necesitan ver a los siervos de Dios pasar por los mismos desastres que ellos enfrentan y no ser sacudidos por estos.

“Porque por ella [por la fe] alcanzaron buen testimonio los antiguos” (Hebreos 11:2). Cuando mantenemos nuestra posición de fe en tiempos difíciles, tenemos la misma afirmación del Espíritu Santo: “Bien hecho. Tú eres el testimonio de Dios para el mundo. Otros pueden mirarte y proclamar que hay esperanza”.



DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









jueves, 14 de febrero de 2019

El gozo de buscar el rostro de Dios 14 febrero





“Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.” Salmos 27:4


David está testificando: “Tengo una oración, Señor, una petición. Es mi meta más importante en la vida; me consume y la buscaré con todo lo que hay en mí”. No te equivoques, David no era un abstemio puritano, que rechazaba el mundo exterior y se escondía en un lugar desierto y solitario. No, David era un apasionado hombre de acción, un gran guerrero, con numerosas multitudes que cantaban sus victorias en la batalla. Él también era apasionado en su oración y devoción, con un corazón que anhelaba a Dios. El Señor había bendecido a David con muchos de los deseos de su corazón y había probado todo lo que un hombre podía desear en la vida: riquezas, poder y autoridad, respeto y adulación. Además de todo esto, estaba rodeado de hombres devotos que estaban dispuestos a morir por él.

Más que nada, David era un adorador, un hombre que alababa y agradecía a Dios por todas sus bendiciones. Cuando David demandó estar en la casa del Señor todos los días de su vida, no estaba hablando de dejar su trono para mudarse al templo físico de Dios. No, su corazón anhelaba algo que él veía en el espíritu. En resumen, dijo: “Hay una belleza, una gloria, un entusiasmo respecto al Señor que aún no he visto en mi vida. Quiero saber cómo es tener una comunión ininterrumpida con mi Dios. Quiero que mi vida sea una oración viva”.

Cuando David consultó al Señor y oró: “Ten misericordia de mí, y respóndeme” (Salmos 27:7), Dios le respondió con estas simples palabras: “Buscad mi rostro” (27:8). ¡Esa es la clave! A medida que buscas el rostro de Dios, él te llevará a una comunión continua e ininterrumpida con el Cristo de la gloria.



DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









miércoles, 13 de febrero de 2019

Creyendo una mentira 13 febrero





Al mirar tu vida, ¿estás desanimado debido a expectativas fallidas? Es posible que hayas orado durante años, pero las cosas por las que le creíste a Dios no se han cumplido. El enemigo puede estar susurrando: “No has sido efectivo en absoluto; de hecho, tu vida no ha hecho ninguna diferencia en el mundo”.

Si estás soportando tales sentimientos, cobra ánimo, porque estás en buena compañía. Muchos grandes siervos de Dios a lo largo de la historia terminaron sintiendo que fallaron en su llamado. Cuando el profeta Elías miró su vida, se sintió tan fracasado que clamó: “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida” (1 Reyes 19:4). Él sintió como si todo lo que había hecho para el Señor había sido en vano.

El rey David se sintió tan abatido por lo que creía que era una unción desperdiciada en su vida, que quería volar como un pájaro hacia un lugar aislado: “¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría” (Salmos 55:6).

Incluso el gran apóstol Pablo tembló de miedo ante la idea de haber pasado su vida como un obrero inútil. Él escribió a los Gálatas: “Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros” (Gálatas 4:11).

Amado, el diablo te está mintiendo, diciendo que todo lo que has hecho es en vano. Sabemos por Isaías que el Señor conoce tu batalla porque él la peleó antes que tú. Pero Jesús nos mostró el camino para salir de tal desaliento con esta declaración: “Por demás he trabajado … pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios” (Isaías 49:4).

No escuches las mentiras del enemigo; en lugar de eso, descansa en el Espíritu Santo, creyendo que él cumplirá la obra de hacerte más como Cristo. Levántate y mantente firme en esta palabra: “Estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1ª Corintios 15:58).



DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









martes, 12 de febrero de 2019

Él hace a los débiles, osados como leones 12 febrero





El rey David quería edificar el templo en Jerusalén y crear una magnífica edificación para Dios, pero el Señor le dijo que no sería él quien lo haría. En lugar de ello, el Señor escogió a su hijo Salomón. Todos los funcionarios de Israel se reunieron en Jerusalén y David anunció el plan de Dios. “[Dios] me ha dicho: Salomón tu hijo, él edificará mi casa y mis atrios” (1 Crónicas 28:6).

La elección de Dios fue clara. Parece simple, ¿verdad? David ya había recibido los planes de construcción del mismo Dios y recolectó la mayoría de los materiales necesarios. Todo lo que Salomón tenía que hacer era comenzar. Pero justo allí es tan a menudo el lugar del fracaso. David entendió el desafío que enfrentaba su hijo. A lo largo del capítulo, lo vemos animando a Salomón: “Esfuérzate, y hazla” (v. 10). Y: “Anímate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo; él no te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehová” (v. 20).

A pesar del hecho de que Salomón fue la elección de Dios y que tenía instrucciones completas y todos los materiales necesarios, aún tenía que superar el miedo que nos paraliza y produce que no actuemos. El versículo 10 dice: “Y hazla”. Nadie está diciendo que no habrá oposición ni problemas, pero es a través de la impartición de fe y confianza del Espíritu que podemos ser valientes y avanzar con la obra que Dios nos ha llamado a hacer.

Dios nos ha llamado a todos a algo. Jesús dijo acerca del momento en que él regresará: “Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo” (Marcos 13:33). Pero debido al miedo, no siempre hemos avanzado para hacerlo.

El Espíritu Santo es más poderoso que nuestra timidez y es más grande que nuestro miedo o rechazo o fracaso. Su poder hace que los más débiles sean tan osados como un león (ver Proverbios 28:1).



JIM CYMBALA – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









lunes, 11 de febrero de 2019

El Espíritu mantiene viva la obra 11 febrero





Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.” 1ª Pedro1:2-5


Pedro estaba emocionado de comunicarse con las iglesias de las ciudades por las que había viajado. Ellos eran marginados, habiendo sido expulsados de su tierra natal, pero Pedro estaba pintando un cuadro hermoso para ellos. Su alma se conmovía cuando hablaba de ser santificados del Espíritu, de la obediencia a Jesús y de la presciencia del Padre. Él estaba hablando de cómo Dios los guardaría y les daría una herencia en el Salvador que se revelaría “en el tiempo postrero”. Ellos nacieron de nuevo a una esperanza viva en Jesús.

La santificación faculta a los creyentes mediante la obra del Espíritu Santo para ser obedientes; él mantiene viva esa obra. A veces puedes fallarle, pero si has sido lavado por la sangre de Jesús, su poder todavía está obrando en ti, así que no camines en condenación y vergüenza.

Al igual que estos “expatriados elegidos” fueron desplazados, puede ser que tú enfrentes cosas en tu vida que parecen ser reveses y retrocesos, pero puedes estar seguro de que cada vez que Dios dice que no, es porque él está preparando algo mejor, algo que te posicionará para que alcances las metas que él ha fijado para ti. Él está vivo y obrando; ¡y sus promesas son para ti!



GARY WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









domingo, 10 de febrero de 2019

Recordando la compasión de Jesús 10 febrero




Es posible decir: “Yo creo que Dios puede hacer lo imposible”, y, sin embargo, ser incapaz de aceptar los milagros del Señor para nuestras vidas debido a un corazón dudoso. En Mateo encontramos a Jesús subiéndose a un bote para irse a “un lugar desierto y apartado” (14:13). Acababa de recibir la noticia de que Juan el Bautista había sido decapitado y las noticias lo conmovieron tanto que sintió la necesidad de estar solo para orar. Sin embargo, cuando la gente oyó que Jesús se estaba yendo, “le siguió a pie desde las ciudades” (mismo versículo).

Miles de personas vinieron de todas partes en todo tipo de condición física. Los enfermos eran llevados en camillas o conducidos hacia él en carritos hechos en casa. Hombres y mujeres ciegos fueron conducidos a través de la multitud, y los cojos se abrían paso con bastones y muletas improvisadas. Todos tenían un objetivo primordial: ¡acercarse a Jesús y recibir un toque de sanidad!

¿Y cuál fue la respuesta de Cristo a esta increíble escena? “Tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos” (Mateo 14:14). Y luego, al final de ese maravilloso día y después de hacer todos esos milagros de sanidad, Jesús decidió alimentar a la gran multitud (ver Mateo 14:16-21).

Más tarde, en el bote que navegaba a Magdala, los discípulos se cansaron de su largo día y comenzaron a discutir porque sólo tenían un pan consigo (ver Marcos 8:14). ¡Imagina! ¡Pedro, Santiago, Juan y los demás estaban preocupados por el pan cuando acababan de volver de la mayor alimentación de pan de la historia! Jesús no lo podía creer y los reprendió: “¿Cómo aún no entendéis?” (8:21).

Este mensaje es para todos los que están al borde del agotamiento, abrumados por su situación actual. Tú has sido un siervo fiel, alimentando a otros, confiando en que Dios puede hacer lo imposible por su pueblo, pero guardas dudas persistentes sobre la disponibilidad del Señor a intervenir en tu propia lucha.

El Espíritu Santo te está llamando a recordar la compasión de Jesús, recuerda la abundancia de los panes y los peces; y debes saber que él no está dispuesto a que ni siquiera uno de ustedes desmaye.



DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)








sábado, 9 de febrero de 2019

Un pueblo a quien Dios anhela 9 febrero





“Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1ª Pedro 4:17). Dios anhela una iglesia pura para que podamos ser las personas que él realmente desea que seamos: limpios y sin mancha del mundo. Él quiere hacer una obra profunda en nosotros para purificarnos y hacernos sensibles al Dios santo y asombroso al que servimos.

La palabra juicio tiene más de un significado. Puede traducirse como la ira de Dios, que es para aquellos que no obedecen al Señor, pero el juicio que llega a la casa de Dios no es la ira de Dios; más bien, es como un fuego purificador. Nos lleva a un lugar donde nuestras vidas están alineadas con lo que él tiene para nosotros.

Todo el cuarto capítulo de 1ª Pedro defina la idea de cómo pueden ser nuestras vidas cuando el juicio santo y amoroso de Dios viene y nos purifica. Nos lleva a un lugar de santidad: “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado” (4:1). Armarse tiene que ver con caminar en el fuego del Espíritu Santo para que podamos ser un pueblo que esté diciendo sí a sus planes para nosotros.

En 1ª Pedro 4:8, Pedro dice que debemos tener entre nosotros “ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados”. Vemos que la santidad no es sólo lo que no hacemos, sino cómo vivimos. La forma más grande de santidad es el amor; de hecho, “el que ama al prójimo, ha cumplido la ley” (Romanos 13:8).

La santidad, el fuego purificador, el juicio justo de Dios; todo esto llegará al centro de tu corazón y te cambiará. Y ese tipo de juicio te hará clamar: “¡Señor Jesús, ven!”



GARY WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









viernes, 8 de febrero de 2019

Él sólo nos pide seguirle 8 febrero





No hay nada tan emocionante como caminar cada día con el Espíritu Santo. Movernos y respirar en el poder de Dios. Escuchar la voz que llega a tu espíritu, luego obedecer lo que él quiera que hagas. Ir a donde él te diga que vayas. Decir lo que él te dice que digas. Ministrar a quien él pone en tu camino. Beber del pozo de su sabiduría mientras él lo imparte en tu corazón y en tu mente.

“El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63).

Trato de nunca cuestionar los caminos del Espíritu Santo, nunca poner en duda su dirección, nunca dudar en dejarle guiar. Muchas personas tratan de educar al Espíritu Santo respecto a lo que debe hacer, pero el Espíritu de Dios no nos responde a ti ni a mí; ni nos pregunta qué pensamos acerca de sus maneras. Él sólo nos pide que le sigamos.

La oración más poderosa y efectiva que cualquiera de nosotros puede orar es esta: “Jesús, suelto mi vida a la obra de tu Espíritu Santo. No tengo planes propios, no tengo una agenda, no tengo metas que yo haya elegido, ningún deseo que no haya sido puesto en mi espíritu por el tuyo. Renuncio al control de Satanás sobre mi vida y a los pecados que me esclavizan. Muéstrame dónde quieres que vaya, qué quieres que haga, a quién quieres que vea y qué quieres que diga. Ya no voy a limitar tu obra en mi vida. ¡Tómame! ¡Moldearme! ¡Úsame! ¡Guíame! ¡Hazme una vasija de tu Espíritu!

En lugar de pasar tu vida orando por bendiciones, ora para que Dios te use para bendecir a otros. En lugar de afanarte por sentirte cómodo, rico y bien alimentado, ora para que Dios te use para ayudar a otros a encontrar consuelo, refugio y comida. En lugar de buscar milagros, deja que Dios convierta tu vida en un milagro viviente y palpable de su voluntad.

Así es como logras un verdadero impacto en el mundo para Cristo y dejas un legado duradero.



NICKY CRUZ– (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









jueves, 7 de febrero de 2019

Echando mano de Dios en fe 7 febrero





“Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8). ¿Por qué haría Jesús una pregunta así? Ello implica una falta de fe, no sólo entre los mundanos sino entre el pueblo de Dios.

La fe es uno de los temas más comentados en la iglesia. Se están haciendo grandes obras y se emprenden grandes proyectos, todo en nombre de la fe. Entonces, ¿qué quiere decir Jesús al preguntar: “Cuando finalmente suene la trompeta, ¿hallaré algo de fe?”. En Hebreos, hallamos una pista alarmante: “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” (Hebreos 3:12).

Uno de los casos de incredulidad más familiares se encuentra en la historia de Zacarías, el padre de Juan el Bautista. Acá tenemos a un sacerdote devoto y piadoso que sufrió debido a un solo episodio de incredulidad. Las Escrituras dicen que Zacarías era “justo delante de Dios, y andaba irreprensible en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor” (ver Lucas 1:6). Él ministraba fielmente y era un siervo respetado y fiel, pero cuando el ángel Gabriel trajo el mensaje de que iba a tener un hijo, Zacarías se llenó de dudas y sucumbió ante la incredulidad. Dios no tomó amablemente la duda de Zacarías y lo hizo mudo: “Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo” (Lucas 1:20).

Sólo un pecado impidió a Israel entrar a la Tierra Prometida: ¡La incredulidad! “Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad” (Hebreos 3:19). “Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (Hebreos 4:11).

Nuestro Dios nos ha hecho promesas increíbles y desea que lo mantengamos en esas promesas. Te animo a que tomes su maravillosa Palabra y entres en su reposo prometido. Entonces tu vida será un resplandeciente testimonio para esta generación.



DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









miércoles, 6 de febrero de 2019

Cuando Pedro le falló a Jesús 6 febrero





En algún momento, es posible que tu relación con el Salvador se vuelva fría y distante. Una mirada a la vida del apóstol Pedro revela que negó a Cristo tres veces, incluso yendo tan lejos como para decirle a sus acusadores: “No lo conozco” (Lucas 22:57). Este discípulo estaba seguro de su relación con Jesús y se había dicho a sí mismo y a los demás: “Nunca se enfriará mi amor por Cristo. Otros pueden irse, pero yo moriré por mi Señor” (ver Mateo 26:35).

Entonces, ¿qué llevó a Pedro hasta este punto? Fue el orgullo, el resultado de la jactancia de la justicia propia, y él fue el primero entre los discípulos en abandonar la lucha. Abandonó su llamado y volvió a su antiguo oficio, diciendo a los demás: “Voy a pescar”. Lo que Pedro realmente estaba diciendo era: “No puedo con esto”. Pensé que no podía fallar, pero le fallé a Dios más que cualquiera, al negar a Jesús. Ya no puedo enfrentar esta lucha”.

Para entonces, Pedro se había arrepentido de haber negado a Jesús y había sido completamente restaurado en el amor del Salvador. Fue perdonado, sanado y recibió el aliento del Espíritu, pero todavía era un hombre frágil por dentro, inseguro de sí mismo. Todavía estaba en comunión con Jesús y los discípulos y, de hecho, después de un tiempo de pesca con sus amigos, vio a Jesús en la orilla y tuvieron un intercambio radical.

“Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos” (Juan 21:15). Ten en cuenta que en ese momento Jesús no le recordó que velara y orara o que fuera diligente en el estudio de la Palabra de Dios. No, Pedro recibió la instrucción de “apacentar a los corderos”. Esta simple frase es una clave para evitar descuidar nuestra vida espiritual. Jesús estaba diciendo: “Quiero que olvides tu fracaso y ministres a las necesidades de mi pueblo. Como el Padre me envió, yo te envío”.

Mientras te esfuerzas por orar, estudiar la Palabra, vivir una vida santa y amar apasionadamente a Cristo, asegúrate de no ignorar a los que sufren en el Cuerpo de Cristo: los corderos.



DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









martes, 5 de febrero de 2019

Evitando el apartarse de Cristo 5 febrero





Es posible que los cristianos se vuelvan espiritualmente negligentes, atrapados en la falta de oración, pasando días sin buscar la Palabra de Dios. Sí, la Biblia claramente advierte que es posible que los creyentes devotos se desvíen de Cristo y ofrece advertencias poderosas sobre cómo evitar quedarse dormido en la medianoche: Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?” (Hebreos 2:1-3).

Hay ejemplos bíblicos de iglesias que alguna vez fueron fuertes y que terminaron a la deriva. En Apocalipsis, leemos acerca de la iglesia de Éfeso que aflige a Cristo al alejarse de su primer amor (Apocalipsis 2:4). Del mismo modo, la iglesia de Laodicea se volvió a la tibieza (3:15), y la iglesia en Sardis se desvió hacia la muerte espiritual (3:2). Pablo advierte a los creyentes en Galacia diciéndoles que se han alejado de la victoria de la cruz de Cristo y se han vuelto a las obras de la carne (ver Gálatas 1:6-7).

Pablo advierte: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (Efesios 5:15-17).

¿Cómo puedes evitar el alejamiento de Cristo y el descuidar “una salvación tan grande”? Pablo nos dice que “prestemos atención” a las cosas que hemos oído. Una rápida lectura a través de la Palabra de Dios puede darte cierto sentimiento de logro, pero lo más importante es que “oigas” lo que lees con oídos espirituales. Medita en la Palabra para que sea oída en tu corazón.

Pablo dice: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros?” (2ª Corintios 13:5). Él los está animando: “Como amantes de Cristo, pruébense a ustedes mismos; hagan un inventario espiritual de su caminar con Jesús”. Te animo a hacer lo mismo. ¿Cómo está tu comunión con Cristo? ¿La estás cuidando con toda diligencia?



DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









lunes, 4 de febrero de 2019

Una libertad gloriosa del temor 4 febrero





Las condiciones en el mundo de hoy hacen que aumente el miedo. Estamos presenciando las palabras de Jesús: “En la tierra angustia de las gentes, confundidas ... desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.” (Lucas 21:25-26). Cristo nos está advirtiendo: “Sin esperanza en mí, multitudes de personas literalmente van a morir de miedo”.

Para los seguidores de Jesús, sin embargo, aquellos que confían en las promesas de Dios de que él preservará a sus hijos, hay libertad gloriosa de todo temor. De hecho, todos los que vienen a estar debajo del señorío de Cristo nunca más volverán a tener temor si echan mano del siguiente secreto: La verdadera libertad del temor consiste en rendir totalmente la vida de uno en las manos del Señor.

Rendirnos al cuidado de Dios es un acto de fe. Significa ponernos completamente bajo su poder, sabiduría y misericordia, guiados y preservados solamente de acuerdo a su voluntad. Si hacemos esto, el Dios del universo promete responsabilizarse completamente de nosotros: alimentarnos, vestirnos y darnos abrigo; y guardar nuestros corazones de todo mal.

Jesús brindó el mejor ejemplo de este tipo de renuncia santa cuando fue a la cruz. Justo antes de entregar su espíritu, él clamó en voz alta: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46). Cristo colocó el cuidado, tanto de su vida, como de su futuro eterno, en la custodia del Padre. Y, al hacerlo, colocó las almas de cada una de sus ovejas en manos del Padre.

Tal vez te preguntes: “¿Acaso no dijo Jesús que tenía el poder tanto para dar su vida como para tomarla de nuevo?” (Ver Juan 10:18). Dado que él tenía el poder de “volver a tomar su vida”, ¿por qué renunció a ella, poniéndola en las manos de Dios para ser preservada? La respuesta es simple: Jesús hizo esto para dar un ejemplo de confianza que todas sus ovejas siguieran.



DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









domingo, 3 de febrero de 2019

El único lugar seguro 3 febrero





A lo largo de la historia, las personas han creído que podían manejar cualquier calamidad lo suficientemente bien sin tener fe en Dios. El profeta Isaías escribió que tales burladores se jactan: “Cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros” (Isaías 28:15). Isaías llama a estas personas espiritualmente ciegas (ver Isaías 26:11); en otras palabras, no atribuirán ninguna calamidad a la obra de Dios. En lugar de ello, actuarán como si Dios no estuviera en el cielo en absoluto.

Muchos burladores en América piensan que su riqueza los salvará del desastre, pero Dios dice en términos inequívocos que cuando su divino zarandeo comience, los ricos impíos verán de repente sus posesiones como inservibles (ver Isaías 2:20-21). Otros dicen: “Los profetas de la condenación han estado diciendo las mismas cosas durante siglos, pero aún no ha llegado el fin del mundo. Sólo debemos disfrutar la vida mientras podamos”.

Es cierto que diversos profetas de Dios han emitido advertencias en todas las generaciones, pero la historia demuestra que Dios siempre envió sus juicios en el tiempo señalado. John Owen, el gran predicador puritano, dio una fuerte advertencia a su congregación el 9 de abril de 1680, y mientras los escépticos se burlaban, Dios, de hecho, envió terribles juicios sobre esa sociedad. John Owen vivió para llorar por una ardiente catástrofe que envolvió a Londres y destruyó esa gran ciudad. De hecho, vio el cumplimiento de cada una de sus poderosas profecías: guerras, destrucción, economías destrozadas, depresión nacional, enfermedades que barrieron multitudes de personas descuidadas y despreocupadas.

Amados, estamos viviendo en un momento como el de Owen. Y en momentos como estos, sólo hay una respuesta: “¡El justo por la fe vivirá!” Owen amonestó a su pueblo con lágrimas para preparar un arca de seguridad para ellos y sus familias. “Esa arca es Jesucristo, el único lugar seguro”.

Quizás veamos peligro en todos lados, pero tenemos una ferviente protección de ángeles que nos rodean y un Dios que ha jurado llevarnos a través de cualquier desastre que podamos enfrentar. Pon tu fe en Jesús y podrás enfrentar la tormenta venidera con serenidad, confianza y paz mental. ¡Él es tu buen y amoroso pastor y él es fiel para guiarte hasta el final!



DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









sábado, 2 de febrero de 2019

Compartiendo el amor de Jesús 2 febrero





Jesús les dijo a sus discípulos: “Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto” (Juan 15:16). Luego, rápidamente agregó estas solemnes palabras: “y vuestro fruto permanezca”. Estas palabras de Cristo se aplican a sus discípulos hasta el día de hoy. Él está diciendo, en esencia: “Asegúrense de que su fruto perdure”.

La palabra “fruto” se refiere a la obra y el ministerio de Cristo que hacen sus seguidores aquí en la tierra. Como creyente, eres elegido y ordenado para “ir a todo el mundo y predicar el evangelio de Cristo” (ver Marcos 16:15). Esto significa llegar a quienes te rodean, donde sea que Dios te haya llamado a vivir tu vida. Jesús también dice: “Id, y haced discípulos” (Mateo 28:19). Puedes hacer esto, estando junto a un creyente nuevo, alentando y compartiendo tu conocimiento de la Palabra.

Millones de personas están llenando las bancas de la iglesia todos los domingos, creyendo que están en buenos términos con Dios, simplemente porque se aparecen en la iglesia. Sin embargo, ellos han creado su propio concepto de quién es Cristo: alguien como ellos, formado por su propia ceguera en lugar de por la Palabra de Dios. Cuando te acercas a ellos y les dices que son pecadores, a menos que se arrepientan y hagan un verdadero cambio de vida, pueden ser muy resistentes. Tú vienes con la verdad de la sangre de Cristo, un nuevo nacimiento, una separación del mundo, un camino de sumisión y obediencia. ¡Vienes ofreciéndoles vida por medio de Jesús!

Qué maravillosa oportunidad tenemos para presentar la verdad vivificante de Jesús a los demás. Pero no importa cuánto compartamos de la misericordia, la gracia y el amor a Cristo, lo único que perforará los muros erigidos por personas endurecidas es la presencia de Jesús. Y eso viene a través de la obra del Espíritu Santo.

“Dios nuestro Salvador ... quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1ª  Timoteo 2:3-4). Cada vez que compartes el amor de Jesús con alguien, tienes la seguridad de que estás llevando a cabo los deseos de tu Padre celestial.



DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









viernes, 1 de febrero de 2019

Dos simples pautas para depender de Dios 1 febrero





No hay una fórmula para vivir en total dependencia del Señor, pero hay pautas simples que puedes considerar. En primer lugar, debes estar convencido de que el Señor está ansioso y dispuesto a hacer que tú conozcas su voluntad, incluso en los detalles más pequeños de tu vida. El Espíritu Santo que permanece en ti conoce la voluntad de Dios para ti y él te guiará, te conducirá y te hablará.

“Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad ... El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:13-14). Jesús nos está diciendo que el Espíritu Santo nos transmitirá la mente y la voluntad de Dios. “Al oír la voz de tu clamor te responderá ... tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él” (Isaías 30:19, 21).

Puedes estar en medio de una aflicción o sufrimiento como resultado de una decisión apresurada. El Señor te promete: “Tu oído interno oirá a mi Espíritu diciéndote: Ve por ese camino. Haz esto. No hagas aquello”.

Segundo, debemos orar con una fe inquebrantable por el poder para obedecer la dirección de Dios. La Escritura dice: “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor” (Santiago 1:6-7).

Cuando Dios nos dice que hagamos algo, necesitamos el poder para mantener el rumbo y obedecerlo completamente. Satanás y la carne siempre sembrarán dudas y preguntas; y necesitamos fuerza del cielo para no decir “sí” a una situación a la que Jesús ha dicho “no”.

Cuando no estés seguro de reconocer la voz de Dios, acércate a él con fe. Orar, rogar, llorar no son suficientes si no crees que el Espíritu Santo te va a guiar. Dios no engaña a su pueblo y él hará que su voluntad te sea clara cuando lo busques.



DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)









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