A lo largo de
la historia, las personas han creído que podían manejar cualquier calamidad lo
suficientemente bien sin tener fe en Dios. El profeta Isaías escribió que tales
burladores se jactan: “Cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros”
(Isaías 28:15). Isaías llama a estas personas espiritualmente ciegas
(ver Isaías 26:11); en otras palabras, no atribuirán ninguna calamidad a la
obra de Dios. En lugar de ello, actuarán como si Dios no estuviera en el cielo
en absoluto.
Muchos
burladores en América piensan que su riqueza los salvará del desastre, pero
Dios dice en términos inequívocos que cuando su divino zarandeo comience, los
ricos impíos verán de repente sus posesiones como inservibles (ver Isaías
2:20-21). Otros dicen: “Los profetas de la condenación han estado diciendo las
mismas cosas durante siglos, pero aún no ha llegado el fin del mundo. Sólo
debemos disfrutar la vida mientras podamos”.
Es cierto que
diversos profetas de Dios han emitido advertencias en todas las generaciones,
pero la historia demuestra que Dios siempre envió sus juicios en el tiempo
señalado. John Owen, el gran predicador puritano, dio una fuerte advertencia a
su congregación el 9 de abril de 1680, y mientras los escépticos se burlaban,
Dios, de hecho, envió terribles juicios sobre esa sociedad. John Owen vivió para llorar por una
ardiente catástrofe que envolvió a Londres y destruyó esa gran ciudad. De
hecho, vio el cumplimiento de cada una de sus poderosas profecías: guerras,
destrucción, economías destrozadas, depresión nacional, enfermedades que
barrieron multitudes de personas descuidadas y despreocupadas.
Amados, estamos
viviendo en un momento como el de Owen. Y en momentos como estos, sólo hay una
respuesta: “¡El justo por la fe vivirá!” Owen amonestó a su pueblo con lágrimas
para preparar un arca de seguridad para ellos y sus familias. “Esa arca es
Jesucristo, el único lugar seguro”.
Quizás veamos
peligro en todos lados, pero tenemos una ferviente protección de ángeles que
nos rodean y un Dios que ha jurado llevarnos a través de cualquier desastre que
podamos enfrentar. Pon tu fe en Jesús y podrás enfrentar la tormenta venidera
con serenidad, confianza y paz mental. ¡Él es tu buen y amoroso pastor y él es
fiel para guiarte hasta el final!
DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)


