“Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda
más tenga vida eterna.” Juan 3:16 (Leer Juan 3:1-18)
Es tan profundo
el amor de Dios por nosotros, que en verdad cuesta entender por qué a pesar de
todo nos ama. Su amor atraviesa la más profunda oscuridad, hace que la noche se
convierta en día y el desierto del desaliento en esperanza; pero sin duda no
hay razones que nos indiquen que en nosotros haya algo que merezca tan siquiera
una minúscula parte de ese amor.
La Biblia nos
dice que desde antes de que Dios creara este mundo, decidió evidenciar su amor
a través del máximo sacrificio, morir en la cruz por nosotros, el justo por los
injustos; así lo manifiesta Apocalipsis 13:8 “…Cordero, quien fue inmolado
desde la fundación del mundo” y 1ª Pedro 1:20: “Él, a la verdad, fue destinado
desde antes de la fundación del mundo, pero ha sido manifestado en los últimos
tiempos por causa de ustedes”.
Tratemos de
imaginar el momento sublime de la creación, cuando el Señor levantó las
montañas, cortó los valles, hizo el sendero de los ríos, extendió lagos, creó
el agua que llenó los mares y todo tipo de criaturas, por último creó al ser
humano; hizo todo maravilloso y extraordinariamente perfecto. Ahora, también
pensemos que hizo todo esto aun sabiendo que algún día aquellas obras creadas a
su imagen y semejanza, rechazarían el mejor de los regalos, a su Hijo Jesús. Con
un movimiento de su mano pudo haber destruido todo aquel mundo recién creado y
con esto no sacrificarse a sí mismo, sin embargo no lo hizo.
¿Pero cuál es
la razón? La única respuesta, debido a
su amor, tal como lo dice Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda
más tenga vida eterna”.
1. ¡Cuán grande es su amor por nosotros!
¿Qué harás? ¿Responderás a su amor? ¿Lo aceptarás o lo despreciarás? ¿Aceptarás
que no eres digno, sino un pecador que por más cosas buenas que haga nunca
podrá pagar el precio por su vida? ¿Reconocerás que sólo en Jesús hay
salvación?
2. La vida eterna sólo es posible debido
al amor de Dios. ¡Acepta su llamado y síguele!
HG/MD – (DEVOCIONAL DIARIO “MI DEVOCIONAL”)


