“No dejemos de congregarnos, como
algunos tienen por costumbre; más bien, exhortémonos, y con mayor razón cuando
vemos que el día se acerca.” Hebreos 10:25 (Leer Rom 5:1-11)
En mi vida he
conocido muchas personas que están conscientes de que tienen una necesidad
espiritual, pero al mismo tiempo no quieren comprometerse con Cristo y con lo
que ello demanda. Han sido testigos de lo que la fe en Jesús puede hacer por
algunos de sus conocidos; no obstante, han visto actitudes y acciones que nos
les gusta y que provienen de algunas personas que dicen ser seguidores de
Cristo.
Una vez alguien
me dijo que una persona tenía que asistir a su iglesia si quería ser salva,
otra persona me contó que le habían dicho, que necesitaba entregar una
determinada cantidad de dinero para continuar recibiendo las bendiciones de
Dios; también alguien me dijo que un hombre afirmó que las personas necesitan
sufrir intensamente para luego ser aceptadas por el Señor.
Francamente no
culpo a muchos que han perdido la confianza en las iglesias locales. En lugar
de compartir un frío panfleto o tratado evangelístico, muchas personas necesitan una relación franca y sincera que no busque
una determinada reacción al mensaje.
Una vez tuve
una conversación con alguien quien estaba molesto por las malas experiencias en
iglesias; razón por la cual le propuse que hiciéramos un pequeño estudio del
libro de Romanos. Luego de algunas semanas cuando llegamos al capítulo 5 de
Romanos, me dijo: “Ahora si comprendo. Lo que realmente necesito es depositar mi fe en Jesús y empezar a
seguirlo como Señor y Salvador de mi vida, no era tan difícil como me lo habían
dicho y es más asombroso de lo que había imaginado”.
No hay iglesias
perfectas ya que están compuestas por personas imperfectas; lo que sí existen
son iglesias donde las personas están conscientes de que necesitan diariamente
a Jesús, leen su Palabra, hablan con Dios y quieren compartir esa alegría con
otros. Pide a Dios que te guíe a una iglesia con personas de ese tipo, no dejes
de congregarte (Hebreos 10:25).
1. Todos los que hemos puesto nuestra fe
en Jesús y le seguimos, creemos lo que dice la Biblia y como consecuencia de
ello debemos empezar a vivir acordes con esa verdad.
2. No somos salvos por lo que hayamos
hecho, sino por confiar en quien sí hizo posible que tuviéramos perdón por
nuestros pecados a través de su sacrificio perfecto.
3. Nuestra familia espiritual es uno de
los mejores regalos de Dios. Debemos ser un instrumento de su amor para con
nuestra familia espiritual de la iglesia local, este debe ser uno de nuestros
regalos para Él.
HG/MD – (DEVOCIONAL DIARIO “MI DEVOCIONAL”)


