“Pero María le dijo al ángel: «¿Y esto
cómo va a suceder? ¡Nunca he estado con un hombre!» El ángel le respondió: «El
Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su
sombra. Por eso el Santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios. También tu
parienta Elisabet, la que llamaban estéril, ha concebido un hijo en su vejez, y
ya está en su sexto mes de embarazo. ¡Para Dios no hay nada imposible!»” Lucas
1:34-37
Sabemos que
Dios puede hacer cualquier cosa, pues él es todopoderoso. Sin embargo, a veces
esto nos parece una burla porque sabemos que Dios podría hacer mucho más: curar
el cáncer de nuestro ser querido, llevar a la fe a nuestra amiga, liberar a
nuestra hija de los ataques de pánico. Pero no lo hace. "¡Para Dios no hay
nada imposible!" Es cierto, pero eso no quiere decir que Él elija hacer
todo lo que nosotros queremos. Dios está con nosotros, pero no con la voluntad
de hacer las cosas imposibles que tanto queremos, si no concuerdan con su
voluntad.
María no obtuvo
lo que quería y esperaba. "Concebirás y darás a luz a un Hijo", le
dijo el ángel, cuando ella esperaba tener una boda. Esa noticia hubiera sido bienvenida un par de años más tarde, pero
fue prematura en lo que respecta a sus expectativas. Primero el esposo, luego
el bebé. ¡Y tampoco un bebé sin la participación de un esposo! Si Dios está
haciendo algo imposible, está haciendo su propio imposible, no el sueño de
María.
Con nosotros es
igual: seguimos rezando por nuestros propios imposibles, y está bien que lo
hagamos. Pero el más grande imposible de todos Dios ya nos lo ha dado: Jesús,
nuestro Salvador.
ORACIÓN. Querido Señor, muchas veces no te
entiendo, pero sé que me amas. Gracias por darme lo que más necesito. Amén.
PREGUNTAS DE REFLEXIÓN:
* ¿Qué cosa imposible le estás pidiendo a
Dios?
* ¿Qué haces cuando Dios te da algo
diferente de lo que le has pedido?
PARA EL CAMINO - (DEVOCIONAL “ALIMENTO DIARIO”)


