“Nosotros le amamos a él, porque él nos amó
primero.” 1ª Juan 4:19 (Leer
Apocalipsis 5:1-13)
En 1936, el músico Billy Hill lanzó una
canción popular titulada «La gloria del amor». En poco tiempo, toda una nación
cantaba sobre el gozo de hacer aun cosas pequeñas unos por otros por amor.
Cincuenta años después, Peter Cetera escribió una canción más romántica con un
título similar, donde imaginaba a dos personas que vivían para siempre juntas y
haciendo todo para gloria del amor.
Apocalipsis, el último libro de la Biblia,
describe una nueva canción de amor que, un día, elevarán todos con sus voces en
el cielo y la tierra (Apocalipsis 5:9, 13). Sin embargo, la música comienza con
un lamento en tono menor. Juan, nuestro narrador, llora al no ver una respuesta
para todo lo que ha salido mal en el mundo (vv. 3-4). Pero su humor cambia, y
la música se transforma en un crescendo (vv. 12-13) cuando se entera de la
gloria verdadera y la historia de amor. De
inmediato, escucha que toda la creación alaba al poderoso León y Rey de Judá
(v. 5), quien ha conquistado el corazón de sus súbditos al sacrificarse por ellos
por amor —como un cordero—, para rescatarlos.
En la letra más conmovedora que se haya
cantado, vemos por qué aun los simples actos de bondad se elevan en las alas de
una canción. La gloria de la que cantamos refleja el corazón de nuestro Dios.
Padre, que nunca olvidemos tu amor por
nosotros.
¿De qué manera puedo dar gracias a Dios hoy
mediante sencillos actos de bondad?
(La Biblia en un año: Joel 1–3 — Apocalipsis 5)


