“Así alumbre la luz de ustedes delante
de los hombres, de modo que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que
está en los cielos.” Mateo 5:16 (Leer
Mateo 5:13-16)
Un hombre había
entregado su vida a Cristo luego de haber escuchado el plan de salvación. Cuando
llegó a su trabajo estaba tan emocionado que decidió contarle a sus compañeros
sobre la decisión de seguir a Jesús como Señor y Salvador de su vida. Un compañero
quien también era creyente le expresó su alegría por lo que había hecho.
El nuevo
creyente se sorprendió ante esta declaración y le dijo: “Sabes, tú eras una de
las razones por las que me resistí a ser creyente durante mucho tiempo. Pensaba
que sí alguien como tú podía vivir una buena vida siendo creyente, no había
necesidad que yo lo fuera”.
En una ocasión
un amigo estaba realizando una transacción por 500 dólares, por error la cajera
en lugar de darle 5 billetes de 100 dólares, le dio 6. Salió del banco y antes
de abordar su automóvil decidió contar el dinero nuevamente y en ese momento se
dio cuenta del error, volvió al banco y le devolvió el dinero a la cajera; ella
muy feliz le dijo: “Muchas gracias, no sé cómo agradecerle, hubiera tenido que
pagar ese dinero de mi bolsillo, obviamente usted es una persona muy honesta”. Mi
amigo le respondió “la razón por la que hice esto más que por ser honesto, es
porque soy un seguidor de Jesús, y devolverle ese dinero es algo que Él hubiera
hecho”.
Los creyentes deben llevar vidas ejemplares, aunque
no necesariamente perfectas, pero sí que busquen en la mayoría de las
ocasiones hacer lo que es correcto y lo que Dios quiere que hagamos. Por ello
es importante que revelemos a otros la fuente de nuestra fortaleza espiritual,
la cual nos capacita para vivir vidas que muestren el carácter y prioridades de
Jesús.
1. Lo que hace que tu testimonio sea
eficaz, es que tu vida refleje al Señor y Salvador Jesús.
2. Muestra a otros cuál es la verdadera
fortaleza de tu vida: Jesús.
HG/MD -
(DEVOCIONAL DIARIO “MI DEVOCIONAL”)


