“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro
Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación” 2ª
Corintios 1:3
Hay veces en
que necesitamos la ayuda de otros.
Para tratar su
depresión y encontrar paz para su vida, una persona buscó la ayuda de un
psiquiatra a quien le explicó los traumas de su juventud y los fracasos de su
vida que tanta angustia y dolor le causaban.
Una de las
maneras en que el profesional le aconsejó que manejara la tristeza que lo
embargaba, fue diciéndole que encarara la vida desde una perspectiva diferente:
que disfrutara y se alegrara con las cosas positivas y buenas que le rodeaban.
Como sugerencia
práctica, le dijo que quizás le ayudaría ir a ver a un comediante que
aparentemente era muy bueno para hacer reír a las personas. Grande fue la
sorpresa del médico cuando el hombre, luego de dar un gran suspiro, le dijo:
"Si el ir a ver a ese comediante me va a hacer feliz, entonces estoy
perdido, porque yo soy él".
Al igual que el
hombre de nuestra historia, muchas personas viven pretendiendo ser felices, y
lo hacen bien, ya que la sociedad no está interesada en escuchar sus quejas.
Muchas veces no queremos escuchar los problemas de los demás, porque con los
nuestros ya tenemos más que suficiente.
Sin embargo,
hay alguien que nos conoce muy bien y que nos ama tanto, que no necesitamos
esconder de él nuestros problemas ni tristezas. El amor de Dios nos da la
fuerza necesaria para recobrarnos de cualquier crisis y nos ayuda a seguir
adelante con nuevos ímpetus.
En Jesucristo,
Dios demostró que no sólo se preocupa por nosotros, sino que también se
identifica con nuestros dolores y necesidades. Gracias al sacrificio de Jesús
conocemos la compasión perfecta de Dios y su consuelo eterno.
Cuando los
problemas y las dificultades le agobien recuerde que, con la ayuda de
Jesucristo, podemos descansar en él, disfrutar de su consuelo y recibir la
fuerza necesaria para vencer nuestras crisis y sufrimientos.
ORACIÓN. Padre celestial, ayúdanos a volvernos
a ti para todas nuestras necesidades, y a darte gracias por todo lo que nos das.
En el nombre de Jesús. Amén.
Biografía del
autor: Esta devoción está basada en un texto escrito por Alexander Jesús Pérez
León, de Venezuela.
PARA EL CAMINO - (DEVOCIONAL “ALIMENTO DIARIO”)


