“Y cuando venga el Espíritu de verdad, él los
guiará a toda la verdad pues no hablará por sí solo sino que hablará todo lo
que oiga y les hará saber las cosas que han de venir.” Juan 16:13 (Leer Salmos
119:105-112)
Cuando nos
aventuramos por caminos desconocidos, muchas veces nos encontramos con
problemas.
Por ejemplo, un
hombre un día decidió tomar un camino distinto para ir a su trabajo. Al transitar con su vehículo por calles
desconocidas, no se dio cuenta que debía detenerse en una señal de “ALTO” que
no vio.
Unos segundos
más tarde se detuvo, pero no a causa de la señal, sino por la señal del Alto
que le hizo un oficial de tránsito, quien le recordó con una multa las
lecciones que había aprendido en su curso de manejo. De esta forma aprendió nuevos caminos pero con
un costo adicional incluido debido a la multa de tránsito.
¿Los hechos
hubieran sido diferentes si ese hombre viajara con un guía a su lado, alguien
que supiera exactamente las condiciones del camino, quien le indicara con
anticipación dónde debía estar atento a las señales de tránsito que iba a
encontrar? Ciertamente, si eso hubiera
pasado, aún tendría en su cuenta bancaria el dinero de la multa.
En muchas
ocasiones, en nuestra vida nos veremos obligados a andar por caminos
desconocidos, caminos que a primera vista no parecen atemorizarnos y en algunos
casos con peligros reales. Entonces,
¿qué deberías hacer para transitar por esos caminos sin cometer costosos
errores?
Invitemos a
nuestra vida a Alguien que conoce el camino. El salmista reconoció la identidad de ese guía perfecto: “Guíame, oh
Señor, en tu justicia… Endereza tu camino delante de mí” (Salmos 5:8).
1. ¿Estás caminando por senderos
desconocidos? Pídele a Jesús que camine contigo.
2. Las personas que hemos decidido seguir
a Cristo como nuestro Señor y Salvador, tenemos siempre a nuestro lado al
Espíritu Santo (Juan 16:5-15).
HG/MD -
(DEVOCIONAL DIARIO “MI DEVOCIONAL”)


