“Por lo tanto,
también nosotros, que tenemos tan grande nube de testigos a nuestro alrededor,
liberémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia
la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el autor y consumador de la fe,
quien por el gozo que le esperaba sufrió la cruz y menospreció el oprobio, y se
sentó a la derecha del trono de Dios.” Hebreos 12:1-2
Una revista de
Internet está postulando a los hombres más influyentes del mundo. No me
sorprendió ver en esa lista a gobernantes, atletas, artistas y políticos, ni
tampoco a Simón Cowell, de "American Idol", ocupando el quinto lugar.
Pero con lo que
sí no estuve de acuerdo, fue con la persona elegida para ocupar el primer lugar
como el "hombre más influyente". De acuerdo con este estudio, el
lugar #1 lo ocupa Don Draper.
La razón por la
cual no estoy de acuerdo con esta elección, es que nadie conoce a Don Draper. Y
nadie le conoce porque Don no es más que un personaje ficticio de un programa
de televisión.
Se supone que
Don es influyente porque es un súper hombre... un gran trabajador, un gran
bebedor, semi-moral, la clase de hombre que se esfuerza de verdad. Él es el
tipo de persona que el resto de nosotros supuestamente quisiéramos ser.
Pero si yo
quiero ver a alguien que valga la pena ser emulado, todo lo que tengo que hacer
es mirar al Salvador. Fue Él quien soportó la cruz y dio su vida para que yo
fuera perdonado.
Y si Jesús es
fuera de serie, y realmente lo es, puedo dar gracias por la gran nube de testigos
que me han rodeado desde mi juventud. Uno de ellos es mi padre, y junto con él
un sinnúmero de otros hombres cristianos que me enseñaron acerca de Jesús.
Pastores retirados que con alegría compartieron su sabiduría, que siempre me
dieron su apoyo, y que nunca se entrometieron. Y los obreros laicos... no
terminaría de mencionarlos.
No, si voy a
buscar hombres influyentes, no tengo que ir muy lejos... y de seguro no tengo
que buscar en la televisión o inventar personajes. Porque he sido bendecido por
haber conocido hombres cristianos.
ORACIÓN. Amado Señor, te agradezco por haberme
rodeado de hombres cristianos que no se avergüenzan ni del Evangelio ni de su
Salvador. Ellos no fueron perfectos, pero fueron tus testigos poderosos. Por el
poder de tu Espíritu Santo haz que el número de hombres cristianos aumente. Te
lo pido en el nombre de Jesús. Amén.
CRISTO PARA TODAS LAS N. - (DEV. “ALIMENTO DIARIO”)


