“… a aquel que
es poderoso para guardaros sin caída…” Judas 24 (Leer Judas 24-25)
Era un día helado de invierno, y solo pensaba en pasar de
mi auto calefaccionado a un edificio cálido. Lo siguiente que recuerdo es que
estaba en el suelo, con las rodillas hacia adentro y los pies para afuera. No
me rompí nada, pero me dolía todo. El dolor fue aumentando, y pasaron semanas
antes de que volviera a sentirme bien.
¿Quién no se ha caído alguna vez? ¿No sería bueno tener
algo o a alguien que nos mantenga en pie todo el tiempo? Aunque, en sentido
físico, no hay ninguna garantía de que no nos caigamos, sí hay una Persona que
está de pie y dispuesta a ayudarnos en nuestro desafío de honrar a Cristo en
esta vida y prepararnos para estar firmes y gozosos ante Él en la vida
venidera.
Todos los días,
enfrentamos tentaciones (incluso, enseñanzas falsas) que buscan desviarnos, confundirnos
y estancarnos, y no depende de
nosotros mantenernos en pie. ¡Qué alentador es saber que, cuando nos callamos
en lugar de hablar enojados, u optamos por la honestidad en vez del engaño, o
decidimos amar en lugar de odiar o escogemos la verdad en vez del error,
experimentamos el poder de Dios para seguir en pie (Judas 24)! Además, cuando
Dios nos apruebe tras el regreso de Cristo, nuestra alabanza actual por su
gracia sustentadora hará eco para la eternidad (v. 25).
Padre, gracias por cuidar constantemente de nuestras
almas.
«Vestidos de su justicia sola; sin mancha para
presentarnos ante el trono». Edward Mote
(La Biblia en
un año: Proverbios 8–9 — 2ª Corintios 3)
ARTHUR JACKSON
- (DEVOCIONAL “NUESTRO PAN DIARIO")


