“Más bien, santifiquen en su corazón a Cristo como
Señor y estén siempre listos para responder a todo el que les pida razón de la
esperanza que hay en ustedes, pero háganlo con mansedumbre y reverencia.” 1ª
Pedro 3:15 (Leer: Hechos 4:1-20)
Al leer el
libro de Hechos podemos conocer historias muy interesantes e inspiradoras; por
ejemplo, al inicio del libro nos encontramos con creyentes que compartían con
otros por doquier, y que con un ánimo increíble mostraban su amor por Jesús
agradecidos por lo que el Salvador había hecho por ellos.
En una de estas
historias nos encontramos con los apóstoles Juan y Pedro, quienes habían sido
arrestados como consecuencia de compartir con otros las buenas nuevas de
salvación, a pesar de las amenazas de sus acusadores con las cuales les
ordenaban que no debían seguir predicando. Pedro les respondió: “Porque
nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:20).
Compartir con
otros sobre nuestra fe nunca ha sido fácil, quizás por el qué dirán, timidez,
miedo de no saber responder una pregunta, etc.
Cuando esto nos suceda, recordemos la valentía espontánea de la gente
joven, para motivarnos a compartir nuestra fe.
Durante todos
los veranos, muchos jóvenes de nuestra iglesia local toman tiempo de sus
vacaciones y lo invierten en programas de verano para niños, denominados Kids
Games, durante los cuales comparten canciones, juegos, dirigen talleres
educativos y deportivos, hacen pequeñas obras de teatro y lo más importante es
que comparten su fe en grupos pequeños. Adicionalmente, hay una noche de cierre
en la cual se invita a padres y madres para que compartan lo aprendido durante
la semana, y gracias a ello las familias
enteras pueden oír la historia de Jesús por medio de personas comunes.
Gracias a Dios por estos jóvenes que han decidido seguir a Cristo y que nos
muestran lo sencillo que es compartir nuestra fe con otros.
El apóstol
Pedro escribió en su primera carta lo siguiente: “…y estén siempre listos para
responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes, pero
háganlo con mansedumbre y reverencia” (1ª Ped. 3:15).
1. El mejor testimonio que puedes
compartir se centra en tres factores, cómo era tu vida antes de Cristo, cuál
fue el factor que te hizo pensar en tu necesidad de un Salvador y cómo ha sido
tu vida después de Cristo. Vivir la fe en Cristo no es fácil, pero la vivimos
con la esperanza maravillosa de una vida al lado del Señor.
2. Las buenas nuevas del evangelio son
demasiado buenas como para no comunicarlas.
MD/HG -
(DEVOCIONAL DIARIO “MI DEVOCIONAL”)


