“Volvió el rey a enviar otros siervos, y les dijo: ‘Díganles
a los invitados que ya he preparado el banquete; que he matado mis toros y
animales engordados, y que todo está dispuesto. Que vengan a la fiesta.’” Mateo
22:4
"Dios
ayuda a quien se ayuda a sí mismo."
¿Sabe en qué
parte de la Biblia se encuentra esa frase? Si su respuesta es que esa frase no
se encuentra en la Biblia, le felicito. Si por el contrario todavía está
tratando de pensar en qué libro de la Biblia se encuentra, no piense más,
porque la Biblia no dice eso, por más que la mayoría de las personas así lo
crea.
Se me ocurre
que una pareja de Pennsylvania se encuentra entre este último grupo. Hace unos
días, ambos fueron arrestados por robar, luego de que sus imágenes fueran
captadas por una cámara de seguridad. Según se puede ver, robaron alimentos de
un supermercado por el monto de más de mil dólares.
¿Saben qué iba
a hacer esa pareja de recién casados con esos alimentos? Iban a utilizarlos
para alimentar a los invitados a la fiesta de casamiento... algo muy diferente
del ejemplo de Jesús en su parábola, en donde el hombre había preparado sus
propios animales.
Cuando servía
como pastor, a menudo encontraba parejas que, al igual que ésta, tenían las
prioridades equivocadas. Algunas se preocupaban más con el largo de la iglesia
que con el mensaje que el pastor iba a dar. Otras invertían más tiempo
eligiendo el vestido, la torta, o las invitaciones, que eligiendo la iglesia a
la que pertenecerían una vez casados. Y mucho más tiempo se invertía en
preparar el casamiento, que en hacer que el matrimonio funcionara.
Casi siempre es
malo tener las prioridades equivocadas.
Damos gracias porque Jesús nos sugiere cómo debería
ser nuestra lista de prioridades. En Mateo 6, Jesús dice: "...
busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les
serán añadidas" (v. 33). Solteros o casados, a todos nos vendría bien
seguir el consejo de Jesús.
Cuando seguimos
al Salvador, todas las demás cosas se acomodan. Cuando seguimos al Salvador,
los problemas y las cargas de la vida se hacen soportables. Cuando seguimos al
Salvador tenemos perdón, esperanza y vida eterna.
ORACIÓN: Señor Jesús, tú nunca olvidaste que tu
prioridad al venir a este mundo era salvar las almas perdidas. Ayúdame para que
nunca me olvide de tenerte a ti en primer lugar en mi vida. En tu nombre. Amén.
CRISTO PARA TODAS LAS N. - (DEV. “ALIMENTO DIARIO”)


