“Ningún siervo puede servir a dos
señores porque aborrecerá al uno y amará al otro, o se dedicará al uno y
menospreciará al otro. No pueden servir a Dios y a las riquezas.” Lucas 16:13 (Leer Proverbios 30:5-9)
Una persona
decidió hacer algo poco comprensible, le pidió a su jefe que le rebajara su
sueldo a la mitad de lo que ganaba, con el fin de recibir un monto por debajo
del salario mínimo. Su jefe inmediatamente le preguntó la razón de aquella
extraña petición, a lo cual respondió lo siguiente: “Jefe, si hago esto no
tendré que pagar el impuesto sobre la renta al gobierno”. Ello significaba que
no aportaría en beneficio de las políticas militares de gobierno con las que no
estaba de acuerdo.
Podemos estar o
no de acuerdo con la forma en la cual este hombre actuó, y no estamos
sugiriendo que lo hagas, pero sin duda este hombre estaba poniendo en práctica
el compromiso que tenía con sus ideales.
Al leer sobre
esta forma personal de actuar, podemos pensar en las palabras de Agur cuando expresó su preocupación sobre
cómo actuamos con lo que poseemos: “no me des pobreza ni riqueza. Solo dame
mi pan cotidiano; no sea que me sacie y te niegue o diga: “¿Quién es el
Señor?”. No sea que me empobrezca y robe, y profane el nombre de mi Dios”
(Proverbios 30:8-9).
Esta es una
forma adecuada de ver el dinero, tan sólo como un medio que nos sirve para
comprar o vender productos y no como un fin en sí mismo. Si pensamos en el
concepto que el hombre de la historia tenía sobre este recurso, concluimos que
no era de tanta importancia si lo comparamos con sus ideales; el sabio Agur no
quería ni mucha ni poca cantidad de dinero. El Señor Jesús lo usó para su
ministerio (Juan 13:29); a Pablo le daba igual (Filipenses 4:11-12). El joven
rico se aferró a él (Lucas 18:23). Ananías y Safira murieron por su causa
(Hechos 5).
1. ¿Cuál es tu relación con el dinero? ¿Lo
usas o te controla? ¿Es tu siervo o tu amo? Sin duda, no podemos servir a dos
señores, es a Dios o a las riquezas (Lucas 16:13).
2. El dinero es buen siervo pero también
es un terrible amo.
HG/MD
– (DEVOCIONAL DIARIO “MI DEVOCIONAL”)


