“Porque: 'Todo hombre es como la hierba,
Y toda su gloria es como una flor. La hierba se seca, y la flor se marchita,
pero la palabra del Señor permanece para siempre.'” 1ª Pedro 1:24-25a
Es casi seguro
que la mayoría de nosotros tenemos más "cosas" de las que
necesitamos. En alguna medida, para muchas personas, esas "cosas"
definen quiénes son, cuáles son sus valores, y lo que esperan que los demás
piensen acerca de ellos.
Lamentablemente,
las "cosas" que los comerciales nos ofrecen no siempre nos dan lo que
prometen.
Un ejemplo
típico son los productos para adelgazar, o los aparatos para hacer ejercicio.
Ambos nos prometen que, si hacemos esto o aquello, en pocas semanas vamos a
tener el cuerpo con el que tanto soñamos. Pero, si somos sinceros con nosotros
mismos, debemos reconocer que más de una vez lo hemos intentado, y no nos ha
dado resultado.
En contraste con las muchas limitaciones que tienen
las "cosas" de saciar nuestras necesidades, se nos presenta
Jesucristo. La Biblia nos dice cómo él cumplió cada promesa que nos
había hecho, y nos muestra cuán valiosos son todos los regalos que nos hace.
Y lo más
importante de todo es que, cuando lleguemos al cielo, nadie nos va a preguntar
qué cosas tuvimos, ni cómo lucimos. La única cosa que vamos a necesitar en ese
momento va a ser fe en Jesucristo como nuestro Salvador y Señor.
ORACIÓN. Señor Jesús, ayúdame a recordar
siempre que tú eres lo único que permanece para siempre. Enséñame a compartir
con quienes me rodean cuán importante eres tú en mi vida. En tu nombre. Amén.
PARA EL CAMINO – (DEVOCIONAL “ALIMENTO DIARIO”)


