“Hermanos míos, tengan por sumo gozo
cuando se encuentren en diversas pruebas sabiendo que la prueba de su fe produce
paciencia.” Santiago 1:2-3 (Leer
Santiago 1:1-12)
Hay compañías
de computadoras que se especializan en equipos de alta resistencia, y como parte
del procedimiento someten los equipos a las más duras pruebas.
Antes de ser
despachados, los equipos son sometidos a altas temperaturas, luego literalmente
se los congela y por último deben resistir una fuerte prueba donde son
sacudidos severamente durante 15 minutos, todo con el fin de que sus usuarios
estén seguros que funcionarán aún en las condiciones más rudas, y así puedan
operarlas sin preocupación porque no funcionen; literalmente estas computadoras
están siempre listas para ir al campo de batalla.
Este es similar
al proceso de formación espiritual por el cual tenemos que pasar todos los
creyentes, por lo tanto, si has depositado tu fe en Jesús, lo estás viviendo
aunque todavía no te hayas dado cuenta.
Dios mismo es
quien permite momentos de prueba para prepararnos a fin de servirle. La Biblia
nos puede sorprender al decirnos que cuando estemos pasando por circunstancias
difíciles apliquemos las siguientes palabras: “tengan por sumo gozo cuando se
encuentren en diversas pruebas sabiendo que la prueba de su fe produce
paciencia” (Santiago 1:2-3), adicional a ello, el mismo pasaje en Santiago 1:5
nos dice: “si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídala a Dios —quien da a
todos con liberalidad y sin reprochar— y le será dada”. Pero, ¿por qué es
importante pedirle sabiduría a Dios? La respuesta es simple: para que sepamos
cómo responder ante la prueba.
Si la vida se
tratara solamente de vivir momentos confortables, entonces bastaría con que
existieran creyentes débiles y sin ninguna profundidad. Sin embargo; vivimos en un mundo sumergido en
una batalla espiritual de vida o muerte, y es por ello que Jesús nos lo
advirtió con estas palabras: “No ruego que los quites del mundo sino que los
guardes del maligno” (Juan 17:15).
1. Si comprendemos que necesitamos
depender de Dios siempre, estaremos más preparados para ser útiles en el
servicio a nuestro Señor y nuestros semejantes.
2. El Señor permite tiempos de adversidad,
no para destruirnos, sino para que seamos mejores y más resistentes.
HG/MD – (DEVOCIONAL DIARIO “MI DEVOCIONAL”)


