¡No tengas
miedo de pedirle a Dios grandes cosas! Cualquier cosa menos deshonra a aquel
que nos ha dado promesas tan asombrosas. Cuando sus bendiciones caen sobre
nosotros, alabémoslo con todo nuestro corazón. Pero en esas ocasiones cuando él
susurra: “¡Anda! Levántate y haz lo que te he indicado que hagas”, recordemos
que muchas de las respuestas más dulces a la oración implican trabajar
juntamente con Dios para lograr sus propósitos.
Imagínate
despertar en medio de la noche ante el ruido de un intruso que intenta entrar.
Te quedas congelado por el miedo, recordando lentamente que el teléfono está
justo al lado de tu cama y puedes marcar el “911” si lo deseas. Pero para
obtener ayuda, debes levantar el teléfono.
Tenemos el
mismo tipo de acceso “911”
a Dios, pero nuestra línea directa al trono de la gracia no nos servirá de
mucho si no la usamos. A lo largo de la Biblia, vemos cómo se ganaron las
victorias y se superaron circunstancias negativas cuando un hombre o una mujer
hizo la oración correcta en el momento crucial. Podríamos elegir entre cientos,
pero el salmista David ofrece una ilustración clásica:
“Está atento a la voz de mi clamor, Rey
mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana
me presentaré delante de ti, y esperaré” (Salmos 5:2-3).
Observa el
fervor de la oración de David cuando le pide a Dios que esté “atento a la voz
de mi clamor”. Este es un asunto de súplica desesperada, no de oración relajada,
porque David está luchando contra sus enemigos. Si él quiere sobrevivir a sus
ataques, tiene que tener ayuda del cielo. Él no tiene un “Plan B” porque está
pidiéndole al “Rey mío y Dios mío”, el Señor para quien nada es imposible.
David era un
hombre que oraba mucho y recibía mucho; su fe no estaba en el poder de la
oración en sí misma, sino en el Dios que responde a la oración. Ese es el
secreto de todos aquellos que, a lo largo de la historia, han aprendido de
primera mano acerca de la fidelidad de Dios.
Aprovecha la
ayuda de Dios hoy mismo, no olvides “levantar el teléfono” y hacer la llamada.
JIM CYMBALA – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)


