“… todo lo que hicieron por uno de mis
hermanos más pequeños, por mí lo hicieron.” Mateo 25:40 - RVC (Leer
Mateo 25:37-40)
Mi hija estaba lista para ir a la escuela un
poco antes de lo habitual, así que preguntó si podíamos parar en la cafetería,
y estuve de acuerdo. Mientras nos acercábamos a la fila de autos para hacer el
pedido, dije: «¿Tienes ganas de hacer que alguien se alegre esta mañana?». «Por
supuesto», respondió.
Hicimos el pedido y avanzamos hasta la
ventanilla donde la empleada nos dijo cuánto debíamos. Entonces, le dije: «Nos
gustaría pagar también lo que pidió la mujer que está detrás». Una enorme
sonrisa cubrió el rostro de mi hija.
En una perspectiva amplia de las cosas, una
taza de café tal vez no parezca gran cosa. ¿O sí? Me pregunto si esta no podría
ser una de las maneras de cumplir el deseo de Jesús de ocuparnos de aquellos
que Él llamaba «mis hermanos más pequeños» (Mateo 25:40). Aquí va una idea:
¿Qué tal si consideramos un candidato apropiado a quien está detrás o al lado
en la fila? Y entonces, hacer ese «todo»: quizá una taza de café, tal vez algo
más o algo menos. Cuando Jesús dijo «todo lo que hicieron» (v. 40), nos da una
gran libertad de servirlo a Él cuando servimos a los demás.
Cuando nos íbamos, pudimos ver las caras de
la joven detrás de nosotras y de la empleada cuando le entregaba el café. Ambas
sonreían de oreja a oreja.
Señor, que recuerde que lo que hago por otros lo hago para ti.
Servimos a Cristo cuando servimos a los demás.
(La Biblia en un año: Génesis 29–30
— Mateo 9:1-17)


