Puede que no
quieras pensar en ello o incluso aceptarlo, pero si has decidido seguir a Jesús
con todo tu corazón, Satanás te ha marcado para la destrucción. Y él va a
inundar tu vida con problemas de todo tipo.
El apóstol
Pedro advierte: “Mas
el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración” (1ª
Pedro 4:7). En otras palabras: “Este no es momento de relajo. Debes
tener la mente sobria respecto a las cosas espirituales porque ahora es una
cuestión de vida o muerte”.
¿Por qué estar
tan sobrio? Porque el fin de los tiempos está cerca y nuestro enemigo ha subido
la temperatura. Nos está acechando como un león, escondido en la hierba,
esperando una oportunidad para saltar. Él quiere devorarnos, destruir por
completo nuestra fe en Cristo.
Algunos
cristianos sienten que ni siquiera deberíamos hablar acerca del diablo, que es
mejor que lo ignoremos. Otros intentan sacarlo de sus mentes por completo. Los
teólogos liberales, por ejemplo, argumentan que no existe el diablo, ni el
infierno, ni el cielo.
¡Pero el
enemigo de nuestras almas es real! Pocas
figuras bíblicas han sido identificadas tan clara y ampliamente y él no va a
desaparecer. Él es descrito como Lucifer, Satanás, diablo, engañador,
obstaculizador, inicuo, usurpador, impostor, acusador, devorador, dios de este
mundo, gobernador de las tinieblas, serpiente antigua.
Estas
descripciones enfáticas me dicen que el diablo existe y sabemos por las
Escrituras que ejerce un poder muy real. Incluso ahora él está trabajando en la
tierra: en nuestras naciones, ciudades, iglesias, hogares y vidas individuales.
Y no nos atrevemos a ignorar sus métodos y estrategias de guerra.
“Sed sobrios, y
velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor
buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los
mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo”
(1ª Pedro 5:8-9).
DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)


