lunes, 17 de diciembre de 2018

¿Qué hacer ante las dificultades? 17 diciembre





Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño. Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guardia contra ellos de día y de noche.” Nehemías 4:7-9


En Nehemías capítulo 1 leemos la historia de Nehemías, hombre temeroso de Dios. Estando él en el exilio llegó a sus oídos la noticia de que el muro de Jerusalén había sido derribado y sus puertas quemadas. Esto le afectó tremendamente y lloró e hizo duelo y ayunó y oró por varios días. Entonces Dios puso en el corazón de Nehemías la enorme tarea de reconstruir los muros, y le dio gracia delante del rey Artajerjes de Persia, de quien él era el copero. El rey notó la tristeza de su siervo y le preguntó por qué estaba triste. Nehemías le contó lo que había sucedido a su amada ciudad y le pidió al monarca permiso para ir a reedificarla. El rey le concedió que fuese a Jerusalén con el fin llevar a cabo la difícil tarea. Allí Nehemías reclutó unos cuantos hombres y pusieron manos a la obra (capítulo 2). En el pasaje de hoy se destaca la actitud de Nehemías ante las malas intenciones de estos hombres llamados Sanbalat y Tobías y toda su gente. En medio de sus amenazas se mantuvo firme orando al Dios todopoderoso y en guardia de día y de noche contra las asechanzas de los enemigos.

Esto debe servirnos de ejemplo cuando nos enfrentemos a las dificultades que se presenten ante nosotros. En nuestro diario vivir encontramos ciertas situaciones que muchas veces pueden llegar a convertirse en obstáculos para que los planes de Dios se lleven a cabo en nuestras vidas. Chismes, críticas, conflictos, calumnias, problemas financieros, problemas de salud o de cualquier otro tipo pueden ser piedras de tropiezo puestas por el enemigo en el camino trazado por Dios para cada uno de nosotros. De la actitud de Nehemías podemos aprender varias cosas. Entre ellas las siguientes:


* Buscar siempre la voluntad de Dios. Cuando Nehemías recibió la noticia ayunó y oró durante varios días. Entonces Dios puso en su corazón la tarea de reconstruir el muro.

* Confiar en el poder de Dios. Nehemías se entregó a la reconstrucción del muro de Jerusalén confiando en que el poder del Señor se encargaría de los enemigos que querían obstaculizar los planes de Dios. Ciertamente podemos declarar con toda confianza que “si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).

* Persistencia y dedicación a la obra de Dios. Las bendiciones y la protección de Dios están siempre sobre aquellos que le obedecen y permanecen bajo su manto independientemente de todos los obstáculos que se presenten. Dice el Salmo 91:1: “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.” Una vez conocemos la voluntad de Dios en nuestras vidas debemos persistir en lo que nos corresponde hacer para que sus planes se lleven a cabo.

* Constancia en nuestra vida de oración. Cuando los israelitas fueron menospreciados y vituperados por aquellos que se oponían a la reconstrucción del muro, Nehemías oró y entonces recibieron la fuerza para continuar. Y a medida que el complot se hacía mayor más clamaban Nehemías y sus compañeros a Dios, quien no solamente desbarató los planes del enemigo, sino que dio a su pueblo sabiduría, discernimiento y fuerzas para llevar a cabo la encomienda. Y edificaron el muro, “y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.” (Nehemías 4:6).

La tarea fundamental del diablo es crear situaciones que tienen el fin de afectar y obstaculizar nuestra relación con Dios e impedir que sus planes se lleven a cabo en nuestras vidas. Nuestra actitud debe ser similar a la de Nehemías. Cuando vivimos una vida de oración constante, y confiamos en la promesas de Dios para sus hijos, y nos concentramos en obedecer al Señor todos los intentos del enemigo contra nosotros serán totalmente infructuosos.


ORACIÓN. Mi Padre amado, gracias te doy porque siempre estás dispuesto a ayudar a tus hijos en las dificultades de esta vida. Te ruego que no permitas que los obstáculos que yo encuentre me desvíen del camino que tú has trazado para mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.



ENRIQUE SANZ – (DEVOCIONAL DIARIO “DIOS TE HABLA”)









TRADUCCIÓN