“Cuando se cumplió el tiempo, Elisabet
dio a luz un hijo. Y cuando sus vecinos y parientes supieron que Dios le había
mostrado su gran misericordia, se alegraron con ella. Al octavo día fueron para
circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías. Pero su madre
dijo: «No, va a llamarse Juan.» Le preguntaron: «¿Por qué? ¡No hay nadie en tu
familia que se llame así!» Luego le preguntaron a su padre, por señas, qué
nombre quería ponerle.” Lucas 1:57-62
"Tenían
buenas intenciones". ¿No son siniestras esas palabras? Sólo las decimos
cuando se cometió un error.
Cuando Elisabet
dio a luz, todos estaban muy felices: era evidente que amaban a Elisabet y a
Zacarías. Así es que fueron a la ceremonia de circuncisión, prontos para
celebrar. Todo iba bien hasta que llegaron al nombre del bebé. "Zacarías,
¿no?", casi se puede escuchar decir a los parientes. Pero la respuesta de
Elisabet cae como balde de agua fría: "Va a llamarse Juan". ¿Qué?
"Ese no es un nombre familiar", protestan. Y pasan por encima de
Elisabet para preguntarle a su marido, ¡como si Elisabet lo hubiera excluido de
la decisión!
Las buenas
intenciones no son suficientes. Fue por ello que Dios nos envió a su hijo Jesús
para que fuera nuestro Salvador. Su amor brilla en todo lo que hace por
nosotros. Él es quien: "Todo lo hace bien" (Marcos 7:37). Con Jesús
no hay equivocaciones. Él es bondad, amor, salud y santidad; si hay un problema
entre nosotros, es obvio quién necesita corregir el curso. Jesús nunca nos
rechaza por sentimientos heridos, nunca se niega a reconciliarse con nosotros,
a aceptarnos, a traernos a casa.
Nuestro
Salvador entregó su vida por nosotros y luego resucitó para compartir su vida
eterna con nosotros para siempre. ¡Qué maravilloso es Él!
ORACIÓN. Señor Jesús, gracias por tu perdón
constante y por mantenerme junto a ti. Amén.
PREGUNTAS DE REFLEXIÓN:
* ¿Cuándo fue la última vez que alguien
que tenía buenas intenciones te hirió?
* ¿Cómo hiciste para encontrar la fuerza
para tratar a esa persona con el amor de Jesús?
PARA EL CAMINO - (DEVOCIONAL “ALIMENTO DIARIO”)


