“Mas a la caída
del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el pavor de una grande
obscuridad cayó sobre él.” Génesis 15:12
Por último, el sol desapareció y la noche veloz del
oriente arrojó su pesado velo sobre el escenario. Cansado por conflictos
mentales, las vigilias y los esfuerzos del día, Abram se quedó profundamente
dormido. En su sueño, su alma estaba oprimida por una obscuridad tan densa y
terrible que casi le ahogó y se le colocó como una gran pesadilla sobre su
corazón. ¿Comprendes algo acerca del horror de aquella obscuridad? Cuando alguna
aflicción terrible parece tan difícil de reconciliar con el amor perfecto que llega
a oprimir el alma y a arrancarle la paz y sosiego de la misericordia de Dios y
la lanza a un mar sin un rayo de esperanza; cuando la malicia y la crueldad
maltratan al corazón que confía, hasta que empieza a dudar si existe un Dios
arriba que puede ver y permite que esto acontezca, entonces es cuando se sabe
algo del "horror de la gran obscuridad."
El alma humana está hecha de esplendor y obscuridad; de
sombra y sol; de grandes vestigios nebulosos seguidos de rayos esplendorosos de
luz, y en medio de todo, la justicia Divina está obrando sus propios planes,
los cuales afectan tanto a otros como al alma individual, la cual parece ser el
sujeto de una disciplina especial. Todos los que estáis sitiados por el horror
de las grandes tinieblas a causa de la manera que Dios obra con el género
humano, aprended a confiar en aquella sabiduría infalible la cual es co-asesora
con la justicia inmutable; y sabed que Aquel que pasó por medio del horror de
las tinieblas del Calvario con el grito de abandono, está dispuesto a
acompañarte por el valle de la sombra de muerte hasta que veas brillar el sol
por el otro lado. Echemos hacia adelante por medio de nuestro Precursor, el
áncora de la Esperanza dentro del velo que nos separa de lo invisible, donde se
agarrará y no se moverá hasta el día en que vislumbremos la aurora y la
seguiremos hasta el puerto que Dios nos ha garantizado con Su admirable consejo
inmutable. –F.
B. MEYER.
Los discípulos creyeron que la mar enfurecida los
separaba de Jesús. Y aún mas, algunos de ellos pensaron peor todavía; creían
que la aflicción en que se encontraban era una señal de que Jesús los había olvidado
por completo y no se cuidaba de ellos. Querido amigo, ahí es donde la aflicción
tiene su estímulo, cuando el diablo susurra y dice, "Dios te ha olvidado;
Dios te ha abandonado," cuando tu incrédulo corazón grita como lo hizo el
de Gedeón, "Si el Señor está con nosotros ¿por qué nos acontece todo esto?".
El mal te ha visitado para acercarte más a Dios. El mal no te ha sobrevenido
para separarte de Jesús, sino para adherirte a El con más fidelidad, tenacidad
y más simpleza. –F. S. WEBSTER, M.A.
Cuando parece que Dios nos ha abandonado, es cuando
debemos de confiar más en El. Regocijémonos en la luz y en el consuelo cuando a
El le place darnos esto, pero no nos apeguemos a Sus dádivas, sino a El, y
cuando El nos lanza a la obscuridad para que utilicemos la fe pura, apretemos
hacia adelante por medio de la obscuridad que agoniza.
L.
B. COWMAN - (DEV. “MANANTIALES EN EL DESIERTO”)


