“Bendito el Señor; cada día nos colma de
beneficios el Dios de nuestra salvación.” Salmo 68:19
“Podemos decir confiadamente: El Señor
es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.” Hebreos 13:6
(Leer Jueces 13 – Apoc. 15 – Salmo
145:14-21 – Prov. 30:17)
Cristianos,
¿agradecemos cada día a nuestro Dios y Padre por todo lo que nos da, por su
ayuda, su presencia y su gracia?
– Su ayuda: ¿Tenemos cargas, preocupaciones y
problemas que nos atormentan? Hablémosle de ello con confianza, mediante la
oración, pues Dios quiere liberarnos de la carga y llevarla en nuestro lugar.
No hay dificultad que tome a Dios desprevenido. Él puede dar una solución donde
todo parece sin salida. También tiene el poder para dar fuerza y paciencia.
– Su presencia: “He aquí yo estoy con vosotros
todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). No estamos solos,
Jesucristo está con nosotros cada día. Está
presente cuando vivimos momentos hermosos, pero igualmente nos acompaña en las
dificultades. Y si alguien se burla de nosotros, también está ahí para
fortalecernos.
– Su gracia: “Ciertamente el bien y la misericordia
me seguirán todos los días de mi vida” (Salmo 23:6). Cada día podemos gozar de
la gracia del Buen Pastor. Cuando damos un mal paso, él nos atrae nuevamente
hacia él hablándonos por medio de una persona creyente o directamente a través
de la lectura de la Biblia. Si tenemos que sufrir las consecuencias de un acto
que nos alejó de su presencia, su gracia nos ayuda a aceptarlas y a soportarlas
cada día. El Buen Pastor quiere sanarnos espiritualmente, y su gracia está por
encima de nuestra debilidad. ¡Es suficiente para todas las situaciones! Siempre
podemos repetir las palabras de nuestro Señor: “Bástate mi gracia” (2ª
Corintios 12:9).
EDICIONES BÍBLICAS - (DEVOCIONAL “LA BUENA SEMILLA”)


