miércoles, 21 de noviembre de 2018

El dolor de un corazón que duda 21 noviembre





Es posible que hayas tenido una situación por la que estabas orando, pero no parecías obtener una respuesta. Puedes decir: “Oré con fe, creyendo a Dios, pero él no me oyó. Esperé y esperé, pero él nunca respondió. ¿Cómo puedo entregar mi vida a Dios si él no responde a mis oraciones?”

Puede que no estés enojado con Dios, pero ciertamente has perdido confianza, lo cual, te impide comprometerte plenamente con él. Por lo tanto, has detenido la oración y ya no disfrutas de la plenitud de sus bendiciones.

Santiago aborda esta situación muy claramente: “El que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento” (Santiago 1:6). La versión ‘King James’ usa la palabra ‘vacilar’, que significa estar indeciso. En sus corazones, cuando las personas hicieron sus peticiones, pusieron a Dios a prueba. En sus corazones, dijeron: “Señor, si me respondes, te serviré. ¡Te daré todo! Pero si no respondes, viviré mi vida a mi manera”.

Dios no puede ser sobornado. Él conoce nuestros corazones y sabe cuándo estamos indecisos en nuestro compromiso con su Hijo. Él reserva el poder que está en Cristo para aquellos que se han rendido totalmente a él.

La verdadera fe considera todos los problemas y el dolor del pueblo de Dios en todo el mundo, todas las situaciones desesperadas; y pone estas cosas tristes a un lado de la balanza. Luego, la fe pone a Cristo al otro lado de la balanza y se regocija cuando Cristo reboza sobre todos los pecados y aflicciones del mundo.

Dios nunca pretendió que dejemos que el diablo tome nuestros corazones y nuestros hogares. Más bien, él pretende que hagamos una declaración alta y clara. Debemos tomar nuestra posición en Cristo y clamar: “¡En el nombre de Jesucristo!”

Es hora de que cada creyente se levante y declare: “He vivido con miedo lo suficiente y en el nombre de Jesucristo, ya no temeré más a la muerte, al hombre o al diablo”.



DAVID WILKERSON - (DEVOCIONAL DIARIO DEVOCIONES)









TRADUCCIÓN