viernes, 23 de noviembre de 2018

¿Buscas tú una comunión con Dios? 23 noviembre





“Escucha, oh Jehová, mis palabras; considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.” Salmo 5:1-3


El mundo en que vivimos, con sus avances tecnológicos, sus sofisticados equipos electrónicos y la enorme cantidad de información que fluye a través de los diferentes medios de comunicación nos roba una gran parte del tiempo con que contamos diariamente. Esta situación nos ha venido afectando desde hace mucho tiempo y cada vez es menos el tiempo que tenemos disponible para Dios. Hace unos 50 años el autor, conferencista y predicador A. W. Tozer dijo: “La civilización moderna es tan compleja que hace la vida devocional casi imposible.” Tozer escribió estas palabras mucho antes de que el correo electrónico, el Internet, los teléfonos celulares, la televisión con 500 canales y la adición de otras tecnologías que “ahorran tiempo” empezaran a robarnos tanto de nuestro tiempo. En la actualidad la situación es aún peor.

Pero no son sólo los obstáculos electrónicos y la complicada tecnología moderna los que dificultan nuestra comunión con Dios. Más a menudo de lo que nos imaginamos, el mayor obstáculo somos nosotros mismos, es nuestra propia apatía por establecer una relación íntima con nuestro Padre celestial. Él está siempre esperando por nosotros. El autor de la carta a los Hebreos hizo la siguiente invitación a sus lectores: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” (Hebreos 4:16). ¿Qué debemos hacer nosotros para motivarnos a seguir este consejo?

Primero. Necesitamos reconocer que pasar tiempo con Dios es esencial para nuestra vida espiritual. Este tiempo a solas con Dios, conocido como "Tiempo Devocional", debería ser tan vital para nosotros como asegurarnos de que comemos lo suficiente todos los días, pues es absolutamente necesario para nuestro crecimiento espiritual. Durante este tiempo debemos leer la Biblia, meditar en lo que leemos y orar pidiendo al Señor nos dé sabiduría y discernimiento espiritual para entenderla y ponerla en práctica. El gran predicador inglés Charles Spurgeon escribió: "Si no estás buscando a Dios, el diablo te está buscando a ti." Es decir, no debemos esperar a que Satanás nos ataque para prepararnos espiritualmente con el fin de rechazar esos ataques.

Segundo. Debemos hacer todo lo posible por tener ese tiempo a solas con Dios cada día, echando a un lado todo tipo de pretexto u obstáculo que nos lo impida. Dios quiere que le busquemos de corazón y nos promete que le hallaremos. Así nos dice en Jeremías 29:12-13: “Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”

Tercero. Debemos elaborar un plan para ese encuentro diario con nuestro Padre celestial. Por ejemplo, en el pasaje de hoy vemos que David programaba su momento especial con Dios en las mañanas. Para ello él hace un voto de buscar a Dios temprano cada día cuando le dice: “Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti…” Pudiera ser que tu trabajo o cualquier otra actividad te impida tener tu tiempo devocional temprano en la mañana, pero quizás puedas planearlo al mediodía o por la tarde o por la noche antes de acostarte a dormir. Lo importante es que el tiempo que pases con el Señor lo dediques a él por completo en una adoración sincera, en espíritu y en verdad, anhelando su presencia y permitiendo que su Espíritu se manifieste en tu vida como él quiera. Sabrás que esto se está llevando a cabo cuando sientas su paz "que sobrepasa todo entendimiento." (Filipenses 4:7).

Con esos conceptos en mente proponte ignorar por un tiempo cada día el complejo mundo que te rodea y abre tu corazón al increíble gozo que proviene de entregarte al Señor en sincera comunión. Lee la palabra de Dios, medita en ella y dedica tiempo a orar. Pronto experimentarás el precioso beneficio espiritual de estar compartiendo en la intimidad con tu Padre celestial.


ORACIÓN. Padre santo, yo anhelo vivir en constante comunión contigo. Ayúdame a separar tiempo para ti cada día con un corazón dispuesto a adorarte y listo para rendirme ante tu santa presencia. En el nombre de Jesús, Amén.



ENRIQUE SANZ - (DEVOCIONAL DIARIO “DIOS TE HABLA”)









TRADUCCIÓN