En Mateo 6:1-4 Jesús contrasta el hacer el
bien abiertamente para recibir el reconocimiento de los hombres y hacer el bien
en secreto para que solo Dios lo sepa.
¿Por qué
conformarte con quince minutos de favor cuando puedes tenerlo por siempre?
Un artista de
pop Andy Warhol una vez dijo: “en el futuro todos serán famosos por quince
minutos”. Sus “quince minutos de fama” se ha convertido en sinónimo de la
cultura popular occidental. Mucha gente en nuestra sociedad está obsesionada
con fama y celebridad. La fama es fugaz, aún así mucha gente gasta sus vidas
persiguiéndola. Pasan enormes cantidades de tiempo, energía y dinero tratando
de captar alabanza, admiración y reconocimiento de otras personas. Pero no
hacen ningún esfuerzo en buscar agradar a Dios.
La complacencia
humana es un gusto “natural” para los hombres pecaminosos. Todos queremos ser
aceptados. Queremos obtener el favor de los hombres lo cual nos da una
gratificación inmediata, esas recompensas son temporales, de poca duración.
Jesús nos advirtió en enredarnos en buscar el reconocimiento y favor de los
hombres mientras despreciamos a Dios. Él dijo que si tu motivo era impresionar
al hombre, entonces su reconocimiento era la única recompensa que recibirías.
El favor de Dios es mucho más importante… y mucho
más duradero. Jesús dijo: “Cuando hagas una obra de caridad, no dejes
que tu mano izquierda sepa lo que tu mano derecha ha hecho, haz tu caridad en
secreto, y tu Padre que te ve en lo secreto te recompensará en público”. Claro
que es imposible ganarte el favor de Dios. Él lo da como un acto de gracia.
Nuestro acercamiento a las buenas obras revela la condición de nuestro corazón.
Mientras busquemos complacer a los hombres nunca complaceremos a Dios. Una vez
que ponemos nuestro corazón en agradar a Dios, el complacer a los hombres se
vuelve sin importancia.
El favor viene
en dos sabores. Primero es el sabor fugaz del favor de los hombres, el cual es
dulce y delicioso al principio pero se desvanece pronto. Y está el favor de
Dios el cual es más dulce y nunca se desvanece. De hecho, entre más pasa el
tiempo más dulce se vuelve. La decisión es tuya por supuesto, ¿cuál será?.
¿Quince minutos o por siempre?
ORACIÓN. Padre, te amo y quiero que mi vida sea
agradable ante ti. Perdóname por esforzarme en agradar a otros en lugar de a
ti, ayúdame a poner mi corazón y mente en hacer Tu voluntad y que todo lo que
haga sea agradable a ti.
TOMMY TENNEY - (DEV. "VIDA NUEVA PARA EL
MUNDO")


