“Así como la lluvia y la nieve caen de
los cielos, y no vuelven allá, sino que riegan la tierra y la hacen germinar y
producir, con lo que dan semilla para el que siembra y pan para el que come, así también mi palabra, cuando sale de mi
boca, no vuelve a mí vacía, sino que hace todo lo que yo quiero, y tiene éxito
en todo aquello para lo cual la envié.” Isaías 55:10-11
El estado de
Orissa, en India, no es un lugar amigable para quienes son cristianos.
Allí han sido
asesinados cientos de cristianos por el solo hecho de haber profesado su fe en
el Redentor resucitado. Y para los que han sobrevivido, la vida no les ha sido
fácil:
* a miles les han quemado sus casas;
* a muchos les han destruido sus
negocios; y
* a muchos más los han privado de su
libertad.
¿Cuál es el
resultado de todos esos días de terror y noches de persecución? Es tal como el
Señor dijo que sería: la Palabra de Dios está tocando corazones y vidas. En uno
de sus distritos, cuarenta personas declararon su fe en el Salvador. Algo así
sólo sucede cuando el Espíritu Santo usa a personas para que compartan la
historia de la salvación.
¿Por qué les
estoy diciendo todo esto?
Primero, porque
hay momentos en los que nos parece que Satanás está en control de las cosas,
pero en realidad no lo está. El diablo
tiene victorias menores y conquistas minúsculas, pero Jesús sigue teniendo la
victoria final.
Segundo, porque
aunque a veces las cosas en nuestro país se ponen un poco difíciles, el Señor
sigue bendiciéndonos... y MUCHO. Les animo a que aprovechen todas las
oportunidades que tienen para adorar a Dios, para apoyar el trabajo misionero y
para compartir a Jesús con quienes les rodean.
Finalmente,
recuerden a los cristianos que sufren persecución a causa de su fe. Pídanle al
Señor que los proteja y que haga que la Palabra viva use sus vidas como un faro
brillante que indica a las almas el camino al Cristo muerto y resucitado.
ORACIÓN. Amado Señor, haz que tu Palabra logre
su propósito. Permite que todos tus hijos redimidos sean testigos fieles y
eficaces del Salvador. En el nombre de Jesús. Amén.
CRISTO PARA TODAS LAS N. - (DEV. “ALIMENTO DIARIO”)


