"Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro
pronto auxilio en las tribulaciones." Salmo 46:1
La duda se nos
presenta a menudo de esta forma, “¿Por qué no me ayudó Él antes?” Porque no
consideró que era el momento oportuno. Primeramente, El debe acomodarte a la
tribulación y hacer que aprendas tu lección por medio de ella. Su promesa es,
"Estaré con él en la tribulación; le libraré y honraré." El debe estar
contigo primeramente en la tribulación todo el día y toda la noche. Después, El
te sacará de ella. Pero esto no acontecerá hasta que deseches tu inquietud y
enojo acerca de ella y te calmes y tranquilices. Entonces él dirá, "Es suficiente."
Dios usa la
tribulación para enseñar grandes lecciones a Sus hijos. Su propósito es educarnos
por medio de ella. Cuando la tribulación
realiza su trabajo, entonces recibimos una recompensa gloriosa por su mediación.
En ella hay un gran gozo y un verdadero valor. El no considera las
tribulaciones como dificultades, sino como oportunidades. –SELECCIONADO.
Una vez, oímos
decir a un anciano algo que jamás olvidaremos; "Cuando Dios te prueba,
entonces es la ocasión oportuna para probarlo a Él, poniendo a prueba Sus
promesas y reclamar de Él lo necesario para vencer tus pruebas."
Hay dos caminos
para salir de una prueba. Uno consiste en quitarse la prueba de encima y estar
agradecido cuando haya pasado. El otro, en considerarla como un desafío por
parte de Dios, para que reclamemos una bendición mayor que las que hasta ahora
hemos obtenido, y la saludemos con gozo como a una oportunidad que se nos
presenta para obtener una medida mayor de la gracia Divina. Así que, aún el
enemigo se convierte en una ayuda, y las cosas que parecían estar contra
nosotros se han transformado en instrumentos para asistirnos en el progreso de
nuestro camino. De seguro, que esto es más que ser conquistadores por medio de
Aquel que nos amó. –A. B. SIMPSON.
L. B. COWMAN - (DEV. "MANANTIALES EN EL DESIERTO")
L. B. COWMAN - (DEV. "MANANTIALES EN EL DESIERTO")


