miércoles, 12 de septiembre de 2018

Manantiales 12 septiembre





“¿Quién es ésta que sube del desierto, recostada sobre su amado?” Cantares 8:5


Cierta persona recibió una gran lección al asistir a un sermón de oración. Un hermano pidió al Señor por varias bendiciones, como tú y yo hacemos, y dio gracias por las muchas que había recibido, como tú y yo también hacemos, pero terminó con esta petición tan poco corriente: "Y oh, Señor, ayúdanos, sí ayúdanos Señor, en todos aquellos sitios en que nos recostamos." ¿Tienes algunos lados en que recostarte? La oración de este hombre humilde, nos lo presenta de una forma nueva y nos muestra al Gran Ayudador también bajo una nueva luz. Él siempre camina al lado del cristiano, dispuesto a extenderle Su brazo poderoso, para afirmar al débil, y dejarle que se recueste sobre Él.


Dulce comunión la que gozo ya
En los brazos de mi Salvador;
¡Qué gran bendición en su paz me da!
¡Oh! yo siento en mí su tierno amor.

No hay que temer ni que desconfiar,
En los brazos de mi Salvador;
Por Su gran poder Él me guardará
De los lazos del engañador.

Libre, salvo, de cuidados y temor
Libre de penas, salvo de dudas
En los brazos de mi Salvador.



L. B. COWMAN - (DEV. "MANANTIALES EN EL DESIERTO")









TRADUCCIÓN