“De modo que si alguno está en Cristo, nueva
criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2ª
Corintios 5:17 (Leer: Efesios
2:1-10)
Un niño que era
muy vivaz para su edad, le preguntó a su mamá un día luego del servicio
dominical: ¿mamá, quiénes son más malos, las personas de ahora o las del
pasado?
La madre
sabiendo que su hijo era muy inteligente y que posiblemente ya había llegado a
su propia conclusión, le devolvió la pregunta, “Y tú, ¿quiénes crees que son
más malos?”
Efectivamente
el niño ya tenía su respuesta preparada: “Los del pasado, porque la gente de la
Biblia era muy mala.”
Es muy
tentador, llegar a la misma conclusión que este niño, después de todo son bien
conocidas las historias de Adán y Eva, nuestros padres comunes, y a quienes
debemos la situación en la que estamos por haber pecado contra Dios. También
hemos oído hablar de Jonás y su desobediencia de los mandatos divinos, y no nos
hace falta pensar mucho para recordar a Judas, uno de los discípulos del Señor
quien decidió traicionarlo por unas cuántas monedas.
Pensar que
otros siempre son peores que nosotros es muy humano, tendemos a creer que jamás
cometeríamos los errores de las personas a las cuales la Biblia hace
referencia. Una de las características más interesantes de la Biblia es que
presenta a las personas tal y como fueron, con sus defectos y virtudes. Es
brutalmente honesta al mostrar a sus protagonistas y sus luchas, es la historia del pueblo de Dios tal y como es, sin maquillaje ni
encubrimientos. Todo esto tiene el propósito de enseñarnos que todos los
seres humanos del pasado, presente y futuro hemos pecado y necesitamos del
perdón de Dios, “porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios” (Rom. 3:23).
Pero, no todas
son malas noticias, el evangelio también nos presenta una hermosa realidad, que
Dios sí proveyó una forma para que el ser humano sea diferente e inicie de
nuevo; envió a su Hijo, para que muriera por todos nosotros los malos, para que
pudiéramos llegar a ser nuevas criaturas (2ª Cor. 5:17).
1. Tú también puedes llegar a ser una
nueva criatura en Cristo, reconoce tus pecados, acepta que te has equivocado,
sé valiente para aceptar que en verdad eres malo y que necesitas que el Dios
bueno y perfecto te perdone.
2. Si deseas un nuevo comienzo,
indudablemente necesitas a Dios en tu vida.
MD/HG -
(DEVOCIONAL DIARIO “MI DEVOCIONAL”)


