“Hermanos míos,
tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la
prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra
completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”
Santiago 1:2-4
La experiencia nos enseña que una vida “normal” no
significa una vida libre de problemas. Todo lo contrario, lo común y normal es
que tengamos problemas y dificultades a través de nuestro caminar en este
mundo. En Job 5:7 leemos esta declaración de Job, producto de su experiencia a
través de las duras pruebas que pasó: “Como las chispas se levantan para volar
por el aire, así el hombre nace para la aflicción.” Es decir, desde que una
persona nace podemos tener la seguridad de que durante su vida va a
experimentar pruebas y aflicciones. De esta manera advirtió Jesús a sus
discípulos acerca de lo que debían esperar: “En el mundo tendréis aflicción;
pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33). En otras palabras,
"Con seguridad ustedes tendrán problemas y sufrimientos en este mundo.
Pero sólo tienen que confiar en mí, pues ya he demostrado que tengo más poder
que el mundo que causará esas aflicciones."
El pasaje de hoy nos exhorta a tener siempre una actitud
positiva ante las pruebas. Claro que esta actitud positiva sólo podemos
alcanzarla por medio de la fe, confiando totalmente en la capacidad de Dios
para usar las pruebas para nuestro beneficio. Cuando el apóstol Santiago dice
“Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas”, nos está
exhortando a sentir gozo aun en medio de las pruebas porque Dios va a usarlas
para lograr en nosotros sus propósitos, los cuales siempre son buenos. Así lo
declara el Señor en Jeremías 29:11: "Yo sé los planes que tengo para
vosotros, planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una
esperanza."
Nuestra meta como creyentes debe ser conocer a Dios
profundamente. Para conocerlo como Consolador debes tener necesidad de
consuelo. En situaciones en las que te sientes desfallecer descubres que él es
la fuente de fortaleza y poder. Su fidelidad es evidente cuando otros te han
sido infieles. Reconoces el valor de poner tu confianza en Dios cuando los que
están a tu alrededor te han fallado. Llegas a conocer su sabiduría cuando el
consejo de alguien te trajo malas consecuencias. Cada una de estas situaciones,
aunque producen dolor, pueden ser también una fuente de gozo a medida que vas
descubriendo más profundamente quién es verdaderamente Dios.
Tu Padre celestial desea que tú le conozcas como un Dios
vivo que se desenvuelve diariamente alrededor de tu vida. Cada evento o
circunstancia es usado por él para construir una relación íntima contigo,
porque él quiere que tú le conozcas en toda su plenitud. Los israelitas no
hubieran conocido el inmenso poder de Dios si no hubieran necesitado que él los
liberara de la esclavitud en Egipto. Y después, cuando estuvieron a punto de
ser aniquilados por los egipcios, Dios mostró su poder abriendo el Mar Rojo en
dos para que ellos pasaran y los egipcios que les perseguían murieran ahogados.
De igual manera, nunca hubieran conocido al Dios Proveedor si no hubieran
pasado hambre y sed en el desierto, donde Dios les proveyó de alimento y de
agua.
El proceso de conocer a Dios comienza el día de tu
salvación y continúa por toda tu vida. Mientras mayor y más profunda sea tu
intimidad con el Señor más entenderás su plan, su voluntad y sus propósitos.
Así sentirás la magnitud e intensidad de su amor por ti y experimentarás cada
vez más cerca de ti su santa presencia. Tu fe aumentará, así como tu amor por
él y el deseo de agradarle en todo. Entonces serás capaz de sentir gozo en
medio de las pruebas sabiendo que "a los que aman a Dios, todas las cosas
les ayudan a bien", como afirma Romanos 8:28.
Cuando estés en medio de una prueba piensa que Dios te
ama, que él está en control de las circunstancias y con su poder las moverá
para bendecirte. Así se producirá paciencia en ti, la cual llevará a cabo su
obra en tu vida "para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa
alguna", como dice el pasaje de hoy.
ORACIÓN: Padre celestial, gracias por las pruebas que permites en
mi vida, pues ahora sé que cada una de ellas es utilizada por ti para
bendecirme y para que yo llegue a conocerte íntimamente. Por favor, ayúdame a
gozarme en medio de ellas. En el nombre de Jesús, Amén.
ENRIQUE SANZ - (DEVOCIONAL "DIOS TE HABLA")


