jueves, 1 de febrero de 2018

El problema humano 1 febrero


INTRODUCCIÓN A LAS DEVOCIONES DE FEBRERO


Isaías: El profeta con vista de lince



Algunos de los pasajes más bellos del lenguaje humano se encuentran en la gran profecía de Isaías. Era verdaderamente un supremo maestro del lenguaje. También era un profeta con vista de lince que documentó algunas profecías notables centradas en la venida del Mesías de Dios. El capítulo 53 de esta profecía es una foto tan clara de Cristo que este libro es llamado a menudo “El evangelio según Isaías”. El plan de redención de Dios y Su trabajo de redención son centrales en esta profecía. Esto está incluso sugerido en el nombre del mismo profeta: Isaías, que significa “Dios salva”.

El libro de Isaías, de hecho, podría ser considerado una Biblia en miniatura. Hay 66 libros en la Biblia, e Isaías tiene 66 capítulos. La Biblia se divide entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, e Isaías se divide en dos mitades. El Antiguo Testamento tiene 39 libros, y la primera división de Isaías tiene 39 capítulos. El Nuevo Testamento tiene 27 libros, y la segunda mitad de Isaías tiene 27 capítulos. El capítulo que abre la segunda división de Isaías, el capítulo 40, describe el ministerio de Juan el Bautista, el precursor del Mesías, cuya voz clamaba en el desierto: “¡Preparad el camino del Señor!”. Así mismo, en el Nuevo Testamento, la primera figura introducida es aquella de Juan, el Bautista, clamando en el desierto: “¡Preparad el camino del Señor!”. El capítulo que cierra Isaías tiene que ver con la creación de los nuevos cielos y la nueva tierra. Apocalipsis, el último libro del Nuevo Testamento, tiene que ver con el mismo tema: la creación de los nuevos cielos y la nueva tierra. Por tanto, esta gran profecía de Isaías captura no sólo el mismo tema de todas las escrituras y su enfoque centrado en el Salvador de la humanidad misma, pero también refleja las divisiones de la Biblia misma.

El versículo que abre el libro da una introducción breve al profeta: “Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén, en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá” (Isaías 1:1). En esa nota histórica aprendemos que Isaías llevó adelante su ministerio durante el reinado de cuatro reyes. (De hecho fue ejecutado durante el reinado del hijo de Ezequías, Manasés, que fue uno de los reyes más malvados de Judá, justo antes de que el Reino del Sur fuera llevado en cautividad a Babilonia por Nabucodonosor.) Así que Isaías vivió durante un tiempo de gran inquietud. Israel estaba rodeada de enemigos y entrecruzada por ejércitos invasores. Era un tiempo de amenaza, peligro y desolación. Este era el tiempo en el que el profeta fue mandado para declarar a su pueblo la causa de su miseria.

A menudo el pueblo judío es referido como “el pueblo escogido”. Sin embargo, a los judíos no se les dio tal sobrenombre porque fueran superiores a otros pueblos. La Biblia tiene mucho cuidado en señalar que Dios los eligió, no porque fueran más inteligentes, ricos o mayores que otros, pero como ejemplo de una nación, una foto de como Dios se encarga de las naciones de la tierra.

Por supuesto, también los eligió como canal mediante el cual vendría el Mesías. Jesús mismo repitió la declaración del Antiguo Testamento a la mujer Samaritana: “la salvación viene de los judíos” (Juan 4:22b).

Algunos preguntarían: “¿Por qué hemos de preocuparnos con esta historia vetusta sobre un pueblo que vivió hace miles de años, una historia que no tiene ninguna relevancia sobre nosotros en este día?” A eso, el apóstol Pablo en el Nuevo Testamento diría: “Todas estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros” (1ª Corintios 10:11a). Nos vemos retratados en el Antiguo Testamento. Los problemas que presenta son los mismos a los que nos enfrentamos hoy en día.







"¡Ay gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malhechores, hijos depravados! ¡Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás!" Isaías 1:4 (Lea: Isaías 1:1-15)
        

Cada aliento que tomamos es por la misericordia de Dios. Todo lo provee Él de Su mano. Pero el hombre ignora todo eso y le da la espalda al tema, y después va diciendo que sólo el hombre importa. Esta es una ceguedad increíble. Pero este es el problema con el que se enfrenta Isaías aquí. Dios analiza la situación en Israel en un versículo, una condenación de la nación multiplicada por siete.

Hagamos un análisis detallado de algunos de los cargos de Dios: Primero, Dios dice que Israel es una nación pecaminosa. Ha sido infectada con un virus mortal que causa que todo lo que hace le salga mal. El punto de vista de la Biblia es que este también es el problema con toda la raza humana. Sin embargo, a la gente hoy en día le parece difícil de creer esto. Pero algo terrible le ocurre a la humanidad; el hombre no es lo aquello para lo que fue hecho. No funciona como debe. Hay una mancha, un veneno extendido por todo el mundo humano, que causa que incluso nuestros esfuerzos hacia lo bueno simplemente creen nuevos problemas. La Biblia declara que el problema es el pecado, o sea, el egoísmo y el egocentrismo. Estamos todos afligidos con la tendencia de cuidar de nosotros mismos primero. Eso es lo que produce el narcisismo que es tan característico en nuestros días.

En segundo lugar, Dios dice que este pueblo está sobrecargado a causa del pecado. Piense en las cargas pesadas que se nos vienen encima a causa de esta necesidad al egocentrismo dentro de nosotros mismos. Piense en el terrible precio del crimen, del abuso de menores, de los embarazos en las adolescentes y el precio impactante de la guerra. Todas estas pesadas cargas nos hacen sentirnos sobrecargados y nos dejan sumidos en la vergüenza. Este tipo de mensaje no es muy popular, pero es la realidad.

Estamos orgullosos de los avances tecnológicos del presente. Pero la gente que inventa estas cosas trabaja bajo las mismas cargas a las que se enfrentaba Israel en los días de Isaías. Todavía no hemos aprendido a evitar que un niño delincuente corrompa a todo el vecindario. Todavía no hemos aprendido como salvar un matrimonio que se está desintegrando, haciendo que aquellos que están involucrados en él se miren honestamente a sí mismos y que comiencen a trabajar en armonía y no a distanciarse. Nuestra incapacidad para hacer estas cosas es lo que Dios está analizando aquí.

Esta gente son también aquellos niños dados a la corrupción, pasando sus malvadas tendencias, así mismo, a la próxima generación. Más que todo eso, han abandonado al Señor. Hay una extraña conspiración, prevalente en la política y en la educación, a dejar a Dios en los márgenes de la vida, a nunca mencionar Su nombre ni reconocer Su presencia. Cualquier esfuerzo a insertarlo en los asuntos públicos se encuentra con una enorme resistencia. La gente le ha dado la espalda al Dios viviente y no quiere reconocer que Él tenga ninguna parte en los asuntos humanos.

Más a fondo, Dios declara que han desdeñado al Santo de Israel. Han blasfemado al Dios de Gloria, han insultado Su majestad. Eso también es evidente en todas partes hoy en día.

El resultado final es que le han dado la espalda a Dios. Eso significa que están alienados de Él. La gente está alienada de Dios y, por tanto, el uno del otro. La historia confirma que cuando pierdes a Dios, pierdes también al hombre. Sólo puedes entender al hombre cuando entiendes a Dios, ya que el hombre es hecho a imagen de Dios. El perder la imagen de Dios es perder la imagen del hombre. Este es el problema con el mundo de hoy en día.


ORACIÓN. Padre, cada aliento que tomo es por Tu misericordia y gracia. Enséñame a confesar mis pecados y a andar en obediencia a Ti.


APLICACIÓN PARA LA VIDA. El virus mortal ha infectado a toda la humanidad, lo cual es sobresaltado en una nación representativa. ¿Nos causa el espectáculo mundial de corrupción a confesarnos personalmente y a interceder en oración?



RAY STEADMAN - (DEV. "EL PODER DE SU PRESENCIA")









TRADUCCIÓN