INTRODUCCIÓN A LAS DEVOCIONES DE FEBRERO
Isaías: El profeta con vista de lince
Algunos de los pasajes
más bellos del lenguaje humano se encuentran en la gran profecía de Isaías. Era
verdaderamente un supremo maestro del lenguaje. También era un profeta con
vista de lince que documentó algunas profecías notables centradas en la venida
del Mesías de Dios. El capítulo 53 de esta profecía es una foto tan clara de
Cristo que este libro es llamado a menudo “El evangelio según Isaías”. El plan
de redención de Dios y Su trabajo de redención son centrales en esta profecía.
Esto está incluso sugerido en el nombre del mismo profeta: Isaías, que
significa “Dios salva”.
El libro de Isaías, de
hecho, podría ser considerado una Biblia en miniatura. Hay 66 libros en la
Biblia, e Isaías tiene 66 capítulos. La Biblia se divide entre el Antiguo
Testamento y el Nuevo Testamento, e Isaías se divide en dos mitades. El Antiguo
Testamento tiene 39 libros, y la primera división de Isaías tiene 39 capítulos.
El Nuevo Testamento tiene 27 libros, y la segunda mitad de Isaías tiene 27
capítulos. El capítulo que abre la segunda división de Isaías, el capítulo 40,
describe el ministerio de Juan el Bautista, el precursor del Mesías, cuya voz
clamaba en el desierto: “¡Preparad el camino del Señor!”. Así mismo, en el
Nuevo Testamento, la primera figura introducida es aquella de Juan, el
Bautista, clamando en el desierto: “¡Preparad el camino del Señor!”. El
capítulo que cierra Isaías tiene que ver con la creación de los nuevos cielos y
la nueva tierra. Apocalipsis, el último libro del Nuevo Testamento, tiene que
ver con el mismo tema: la creación de los nuevos cielos y la nueva tierra. Por
tanto, esta gran profecía de Isaías captura no sólo el mismo tema de todas las
escrituras y su enfoque centrado en el Salvador de la humanidad misma, pero
también refleja las divisiones de la Biblia misma.
El versículo que abre
el libro da una introducción breve al profeta: “Visión de Isaías hijo de Amoz,
la cual vio acerca de Judá y Jerusalén, en días de Uzías, Jotam, Acaz y
Ezequías, reyes de Judá” (Isaías 1:1). En
esa nota histórica aprendemos que Isaías llevó adelante su ministerio durante
el reinado de cuatro reyes. (De hecho fue ejecutado durante el reinado del
hijo de Ezequías, Manasés, que fue uno de los reyes más malvados de Judá, justo
antes de que el Reino del Sur fuera llevado en cautividad a Babilonia por
Nabucodonosor.) Así que Isaías vivió durante un tiempo de gran inquietud.
Israel estaba rodeada de enemigos y entrecruzada por ejércitos invasores. Era
un tiempo de amenaza, peligro y desolación. Este era el tiempo en el que el
profeta fue mandado para declarar a su pueblo la causa de su miseria.
A menudo el pueblo
judío es referido como “el pueblo escogido”. Sin embargo, a los judíos no se les
dio tal sobrenombre porque fueran superiores a otros pueblos. La Biblia tiene
mucho cuidado en señalar que Dios los eligió, no porque fueran más
inteligentes, ricos o mayores que otros, pero como ejemplo de una nación, una
foto de como Dios se encarga de las naciones de la tierra.
Por supuesto, también
los eligió como canal mediante el cual vendría el Mesías. Jesús mismo repitió
la declaración del Antiguo Testamento a la mujer Samaritana: “la salvación
viene de los judíos” (Juan 4:22b).
Algunos preguntarían:
“¿Por qué hemos de preocuparnos con esta historia vetusta sobre un pueblo que
vivió hace miles de años, una historia que no tiene ninguna relevancia sobre
nosotros en este día?” A eso, el apóstol Pablo en el Nuevo Testamento diría:
“Todas estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para
amonestarnos a nosotros” (1ª Corintios 10:11a). Nos vemos retratados en el
Antiguo Testamento. Los problemas que presenta son los mismos a los que nos
enfrentamos hoy en día.
"¡Ay gente pecadora, pueblo cargado de maldad,
generación de malhechores, hijos depravados! ¡Dejaron a Jehová, provocaron a
ira al Santo de Israel, se volvieron atrás!" Isaías 1:4 (Lea: Isaías 1:1-15)
Cada aliento
que tomamos es por la misericordia de Dios. Todo lo provee Él de Su mano. Pero
el hombre ignora todo eso y le da la espalda al tema, y después va diciendo que
sólo el hombre importa. Esta es una ceguedad increíble. Pero este es el
problema con el que se enfrenta Isaías aquí. Dios analiza la situación en
Israel en un versículo, una condenación de la nación multiplicada por siete.
Hagamos un
análisis detallado de algunos de los cargos de Dios: Primero, Dios dice que
Israel es una nación pecaminosa. Ha sido infectada con un virus mortal que
causa que todo lo que hace le salga mal. El punto de vista de la Biblia es que
este también es el problema con toda la raza humana. Sin embargo, a la gente
hoy en día le parece difícil de creer esto. Pero algo terrible le ocurre a la
humanidad; el hombre no es lo aquello para lo que fue hecho. No funciona como
debe. Hay una mancha, un veneno extendido por todo el mundo humano, que causa
que incluso nuestros esfuerzos hacia lo bueno simplemente creen nuevos
problemas. La Biblia declara que el problema es el pecado, o sea, el egoísmo y
el egocentrismo. Estamos todos afligidos con la tendencia de cuidar de nosotros
mismos primero. Eso es lo que produce el narcisismo que es tan característico
en nuestros días.
En segundo
lugar, Dios dice que este pueblo está sobrecargado a causa del pecado. Piense
en las cargas pesadas que se nos vienen encima a causa de esta necesidad al
egocentrismo dentro de nosotros mismos. Piense en el terrible precio del
crimen, del abuso de menores, de los embarazos en las adolescentes y el precio
impactante de la guerra. Todas estas pesadas cargas nos hacen sentirnos
sobrecargados y nos dejan sumidos en la vergüenza. Este tipo de mensaje no es
muy popular, pero es la realidad.
Estamos
orgullosos de los avances tecnológicos del presente. Pero la gente que inventa
estas cosas trabaja bajo las mismas cargas a las que se enfrentaba Israel en
los días de Isaías. Todavía no hemos aprendido a evitar que un niño delincuente
corrompa a todo el vecindario. Todavía no hemos aprendido como salvar un
matrimonio que se está desintegrando, haciendo que aquellos que están
involucrados en él se miren honestamente a sí mismos y que comiencen a trabajar
en armonía y no a distanciarse. Nuestra incapacidad para hacer estas cosas es
lo que Dios está analizando aquí.
Esta gente son
también aquellos niños dados a la corrupción, pasando sus malvadas tendencias,
así mismo, a la próxima generación. Más que todo eso, han abandonado al Señor.
Hay una extraña conspiración, prevalente en la política y en la educación, a
dejar a Dios en los márgenes de la vida, a nunca mencionar Su nombre ni
reconocer Su presencia. Cualquier esfuerzo a insertarlo en los asuntos públicos
se encuentra con una enorme resistencia.
La gente le ha dado la espalda al Dios viviente y no quiere reconocer que Él
tenga ninguna parte en los asuntos humanos.
Más a fondo,
Dios declara que han desdeñado al Santo de Israel. Han blasfemado al Dios de
Gloria, han insultado Su majestad. Eso también es evidente en todas partes hoy
en día.
El resultado
final es que le han dado la espalda a Dios. Eso significa que están alienados
de Él. La gente está alienada de Dios y, por tanto, el uno del otro. La
historia confirma que cuando pierdes a Dios, pierdes también al hombre. Sólo
puedes entender al hombre cuando entiendes a Dios, ya que el hombre es hecho a
imagen de Dios. El perder la imagen de Dios es perder la imagen del hombre.
Este es el problema con el mundo de hoy en día.
ORACIÓN. Padre, cada aliento que tomo es por Tu misericordia y gracia. Enséñame a confesar mis pecados y a andar en obediencia a Ti.
APLICACIÓN PARA LA VIDA. El virus mortal ha infectado a toda la humanidad, lo cual es sobresaltado en una nación representativa. ¿Nos causa el espectáculo mundial de corrupción a confesarnos personalmente y a interceder en oración?
RAY STEADMAN - (DEV. "EL PODER DE SU PRESENCIA")
ORACIÓN. Padre, cada aliento que tomo es por Tu misericordia y gracia. Enséñame a confesar mis pecados y a andar en obediencia a Ti.
APLICACIÓN PARA LA VIDA. El virus mortal ha infectado a toda la humanidad, lo cual es sobresaltado en una nación representativa. ¿Nos causa el espectáculo mundial de corrupción a confesarnos personalmente y a interceder en oración?
RAY STEADMAN - (DEV. "EL PODER DE SU PRESENCIA")


