“¡Hosanna al
Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las
alturas!” Mateo 21:9 (Leer: Mateo 21:12-16)
Cuando un publicista alteró una foto de la famosa
escultura de mármol del héroe bíblico David, el gobierno de Italia y los
funcionarios de la galería lo objetaron. Representar a David con un rifle
colgado del hombro, en lugar de su honda, sería violatorio. «Como golpearlo con
un martillo o algo peor», dijo un funcionario cultural.
En la Jerusalén del siglo I, a David se lo recordaba como
el más preciado pastor-salmista y soldado-rey de Israel. Los profetas
predijeron que sus descendientes derrotarían finalmente a los enemigos de la
nación. Por eso, siglos después, las multitudes que recibieron a Jesús como el
Hijo de David (Mateo 21:6-9), esperaban
que los liderara para derrotar al gobierno romano. En cambio, vino con un
mensaje de amor. Los líderes israelitas se enfurecieron porque Jesús no era
la clase de Mesías que estaban buscando. Sin darse cuenta de lo que hacían,
llamaron a los verdugos romanos para que clavaran las manos y los pies de Aquel
que era la verdadera gloria de Israel.
En lugar de detenerlos, Jesús se dejó levantar en una
cruz de vergüenza, ya que solo la resurrección demostraría que el verdadero
Hijo de Dios había derrotado a sus enemigos con el amor. De este modo, alistó a
creyentes de todas las naciones para difundir esa buena noticia.
Señor, ayúdame a reflejar tu amor.
Jesús demuestra que Dios es siempre mejor que nuestras
expectativas.
(La Biblia en
un año: Éxodo 27–28 — Mateo 21:1-22)
MART DE HAAN -
(DEVOCIONAL “NUESTRO PAN DIARIO")


