“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se
puso en pie y alzó la voz diciendo: “Si alguien tiene sed, venga a mí y beba.
El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua
viva”. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él,
pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún
glorificado.” Juan 7:37-39 (Lea: Juan 7:25-52)
Juan está
escribiendo este evangelio después del día de Pentecostés, cuando el Espíritu
fue dado con gran poder, entrando en los corazones de los creyentes. Cuando
Jesús se encontraba todavía en la tierra, el Espíritu aún no había sido dado de
esta manera. El Espíritu de Dios está siempre presente en todas partes en el
mundo. Él estuvo presente antes del día de Pentecostés así como después, pero
no en este sentido. No estaba realizando este ministerio de hacer que Jesús
fuese real. De manera que tenemos por primera vez la insinuación de nuestro
Señor acerca de cómo habría de suceder esto: “Yo debo marcharme, debo regresar
junto al que me envió, pero cuando lo haga, enviaré al Espíritu”. Continúa
enseñando lo que esto significa, haciendo uso de un precioso símbolo.
Cada día
durante los siete días de la fiesta de los Tabernáculos, uno de los sumo
sacerdotes se colocaba a la cabeza de la procesión que pasaría por el valle de
Cedrón al estanque de Siloam. De las aguas del estanque llenaba un cántaro
dorado, lo llevaba de nuevo al templo y lo derramaba sobre el altar para
recordar al pueblo los días en el desierto estéril cuando Dios les dio agua de
una roca. Entonces el pueblo gritaba y
meneaba las ramas de las palmeras, regocijándose y alabando a Dios. Pero en
“el gran día”, el último día, no se celebraba esta ceremonia, porque este día
había sido añadido a la fiesta. Era en este día que Jesús aprovechaba la
oportunidad para clamar a gran voz: “Si alguien tiene sed, venga a mí y beba”.
Con esto quería decir: “Yo soy la roca. Yo soy esa misma roca en el desierto de
la cual bebieron”. Estas palabras fueron confirmadas por Pablo en 1ª de
Corintios 10:4: “y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de
la roca espiritual que los seguía. Esa roca era Cristo”. Allí en el desierto
Dios les estaba enseñando la misma verdad que nos enseña a nosotros hoy: Jesús
es la Roca de la que bebemos y satisfacemos la sed de nuestros corazones.
Fíjese usted en
que Jesús no limita la palabra “sed”. Sencillamente dice: “si alguien tiene
sed”. Las personas tienen sed de muchas cosas; algunas tienen sed de
significado. Quieren sentir que son importantes, que pertenecen. Las personas
de las cuales la sociedad hace caso omiso, los que no son ricas o apuestas, o
los que no tienen una fuerte personalidad, desean ser consideradas importantes.
A estas personas Jesús les dice: “Si tenéis sed, venid a mí y encontraréis el
significado que buscáis”. Algunos están buscando poder, la habilidad para
realizar cosas. Jesús dice a estas personas: “Si es eso lo que queréis, venid a
mí; bebed de mí. Escuchad mis palabras;
tened una relación personal. Tomad de mi sabiduría, de mi fortaleza, de mi
presencia en vosotros. Vuestra sed de poder quedará satisfecha por mi poder
en vosotros”.
La sed física
es el impulso más poderoso conocido por el hombre. Usted puede negarse a
satisfacer el hambre durante varias semanas, pero hay una cosa que no puede
usted dejar sin satisfacer, y es la sed, que se convierte en un demonio que
impulsa, que se apodera de toda su vida y hace que no piense usted en ninguna otra
cosa sino en satisfacerla. Eso es lo que quiere decir Jesús. Si se siente usted
impulsado, deseando algo, impaciente, con sed y anhelando la satisfacción, Su
invitación es: “venga a mí y beba, y por medio del Espíritu que daré a aquellos
que creen en mí, satisfaré esa sed”.
ORACIÓN. Señor, te doy gracias por satisfacer mi
sed. Ayúdame hoy a aprovechar Tu sabiduría, Tu fortaleza y Tu presencia en mí.
APLICACIÓN PARA LA VIDA. Cuando nos
sentimos abrumados por un deseo que no podemos satisfacer, ¿estamos aprendiendo
a venir con nuestra profunda sed a Jesús, que nos ofrece Su vida como la fuente
de agua viva?
RAY STEADMAN - (DEV. "EL PODER DE SU
PRESENCIA")


