“Ellos son del mundo. Por eso hablan del mundo, y
el mundo los oye. Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios, nos oye; el que
no es de Dios, no nos oye. Por esto sabemos cuál es el espíritu de la verdad, y
cuál es el espíritu del error.” 1ª Juan 4:5-6
A todos nos
gusta guardar cosas. Algunos guardamos dinero porque nos da seguridad. Otros
guardamos alimentos enlatados o congelados porque nos hace sentir preparados
para un mañana desconocido. Otros guardan de todo un poco.
Pero hay muchas
cosas que no se pueden guardar. Por ejemplo, el aire. Nadie puede guardar en
sus pulmones aire para una semana o dos.
Si no me cree,
trate. Respire profundo y sostenga la respiración tanto como pueda. Puede que
dure un minuto o dos, pero eso es todo.
Y el aire no es
lo único que no se puede guardar. Por ejemplo, uno no puede comer mucho hoy
para no tener que comer durante los próximos seis meses. Algunas cosas
necesitan ser abastecidas regularmente, o el organismo se muere.
Si pudiéramos
comer y respirar lo suficiente como para mantenernos por seis meses, podríamos concluir que somos totalmente
independientes de Dios. Pero no podemos hacer esas cosas.
El hecho es
que, así como una persona saludable necesita una continua provisión de aire y
un abastecimiento regular de comida, así también un alma saludable necesita una
relación continua con Dios.
Afortunadamente,
aunque el aire bueno es cada vez más escaso, hay una provisión abundante del
amor de Dios para repartir.
Es por ello que
hoy le invito a tomar una buena bocanada del amor de Dios... porque su
provisión nunca se agota.
ORACIÓN: Padre, gracias por recordarnos que te
necesitamos cada día, así como necesitamos el aire que respiramos. Apártanos
del orgullo y la auto-suficiencia. En el nombre de Jesús. Amén.
CRISTO PARA TODAS LAS N. - (DEV. “ALIMENTO DIARIO”)


