“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada
uno en particular.” 1ª Corintios 12:27
Después de cinco
semanas en su nuevo vecindario, Damián todavía no tenía amigos. No teniendo a
nadie con quien jugar a la rayuela, nadie con quien colgarse del trapecio y con
ninguna esperanza de que alguien apareciera en su fiesta de cumpleaños, decidió
tomar cartas en el asunto. Tomó una decisión. Si no podía hacer amigos, se
compraría algunos.
Al día siguiente,
Damián se fue al parque con un rollo de billetes que se había ganado durante
años de hacer tareas extra en su casa. Su dinero atrajo un gentío.
"Hummm...", dijo en voz alta mientras giraba para considerar sus
opciones. "Doy un peso por ti", le dijo al chico que era famoso en el
juego de rayuela. "Y un peso por ti", le dijo al campeón del
trapecio. "Y cinco por ti", le dijo al chico más popular del
vecindario. "El mes que viene es mi cumpleaños. Seamos amigos por mucho
tiempo".
Sin duda Damián habrá
conseguido amigos por un tiempo. Pero, adivina qué pasó. Se le acabaron los
amigos cuando se le acabó el dinero.
¿Qué cosas extrañas
hacemos para conseguir amigos?
Dios tiene un plan
grandioso para que encontremos las buenas amistades que todos necesitamos. Él
sabía que quizá nos daría trabajo creer hasta qué punto nos ama y nos acepta,
por lo que nos dio un lugar único para encontrar cariño. Quizá te sorprenda
saber el nombre de este lugar maravilloso que te acepta. Es la iglesia.
Cuando creíste en Jesús como tu Salvador y Señor, llegaste a
ser parte de la iglesia, no meramente de una iglesia, sino del grupo grande
de personas en todas partes que siguen a Jesús. La Biblia se refiere a la
iglesia como el cuerpo de Cristo. La iglesia —el cuerpo de Cristo— está
compuesta de creyentes de todo el mundo (ver 1ª Corintios 12:13, 24-27). Tú y yo
y todos los demás creyentes estamos estrechamente relacionados. Y así como un
cuerpo no puede funcionar sin sus diversas partes, todos necesitamos y somos
necesarios en el cuerpo.
Cuando tropiezas,
fallas o te sientes rechazado, Dios tiene planeado que tus amigos creyentes te
recuerden que eres amado y aceptado pase lo que pase. Y cuando alguien en tu
grupo se siente mal, tu tarea es ponerte a su lado con palabras alentadoras
(ver 1ª Tesalon. 5:11).
No tienes que repartir
dinero para ser aceptado. ¡Asirte fuertemente a otros creyentes es un plan
mucho mejor para ti!
JOSH MCDOWELL - (DEV. "VIDA NUEVA PARA EL MUNDO”)
JOSH MCDOWELL - (DEV. "VIDA NUEVA PARA EL MUNDO”)


