"Y no halló la paloma dónde sentar la planta de su pie,
y volviéndose a él… Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí
que traía una hoja de oliva en su pico" Génesis 8:9-11
Dios sabe el tiempo
oportuno en que debe quitarnos cualquier señal visible de aliento y cuándo
enviárnosla. ¡Cuánto vale el saber que podemos confiar en El de cualquier modo!
Cuando todo lo visible que nos prueba que El se acuerda de nosotros se nos
quita, ello es mejor para nosotros. El quiere que aprendamos que Su Palabra y
Su promesa de recuerdo son de un valor muy superior a cualquier evidencia de
nuestros sentidos. Es también de gran
valor el que El envíe Su prueba visible; pero la apreciamos mucho más después
que hemos confiado en El sin ella. Los que están más dispuestos a confiar
en Dios sin ninguna otra evidencia que Su Palabra, siempre reciben el mayor
número de evidencias visibles de Su amor. -G.
C. TRUMBULL-
Salvador, a tu mandato
Lanzo mi nave atrevido,
Y navego hacia mi
patria
Por tu diestra
protegido.
¿Qué son mares tempestuosos
Y las olas encrespadas?
¿Qué son todos mis
furores
Si en Ti pongo mi
confianza?
Por la fe ya el puerto
miro
De descanso, paz y
calma,
Y llegar con ansia
anhelo
A sus celestiales
playas.
Cuando cesen las tormentas
Y mi nave esté
encalmada,
Oh, Jesús, mi puerto
eterno,
Será eterna mi
alabanza.
L. B. COWMAN - (DEV. "MANANTIALES EN EL DESIERTO")


