miércoles, 24 de enero de 2018

Manantiales 24 enero





"Y no halló la paloma dónde sentar la planta de su pie, y volviéndose a él… Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de oliva en su pico" Génesis 8:9-11


Dios sabe el tiempo oportuno en que debe quitarnos cualquier señal visible de aliento y cuándo enviárnosla. ¡Cuánto vale el saber que podemos confiar en El de cualquier modo! Cuando todo lo visible que nos prueba que El se acuerda de nosotros se nos quita, ello es mejor para nosotros. El quiere que aprendamos que Su Palabra y Su promesa de recuerdo son de un valor muy superior a cualquier evidencia de nuestros sentidos. Es también de gran valor el que El envíe Su prueba visible; pero la apreciamos mucho más después que hemos confiado en El sin ella. Los que están más dispuestos a confiar en Dios sin ninguna otra evidencia que Su Palabra, siempre reciben el mayor número de evidencias visibles de Su amor. -G. C. TRUMBULL-


Salvador, a tu mandato
Lanzo mi nave atrevido,
Y navego hacia mi patria
Por tu diestra protegido.

¿Qué son mares tempestuosos
Y las olas encrespadas?
¿Qué son todos mis furores
Si en Ti pongo mi confianza?

Por la fe ya el puerto miro
De descanso, paz y calma,
Y llegar con ansia anhelo
A sus celestiales playas.

Cuando cesen las tormentas
Y mi nave esté encalmada,
Oh, Jesús, mi puerto eterno,
Será eterna mi alabanza.



L. B. COWMAN - (DEV. "MANANTIALES EN EL DESIERTO")









TRADUCCIÓN