"Y apareció Jehová a Isaac aquella noche" Génesis 26:24
Apareció la
misma noche, la noche en que fue a Beer-Sheba. ¿Crees que esta revelación fue
una casualidad? ¿Crees que el tiempo en que ocurrió también lo fue? ¿Crees que
podría haber acontecido en otra cualquier noche lo mismo que en ésta? Si es
así, has cometido una falta de gran gravedad. ¿Por qué le aconteció a Isaac en
la noche en que llegó a Beer-Sheba? Porque fue en la noche en que halló
descanso. En su antigua localidad había estado atormentado. Hubo una serie de
riñas pequeñas sobre la posesión de ciertos pozos mezquinos. No hay molestias
tan grandes como las pequeñas inquietudes, especialmente si existe una
acumulación de ellas. Isaac se dio cuenta de esto. Aún después de haber pasado
la contienda, el lugar dejó un recuerdo desagradable. El decidió marcharse.
Buscó un cambio de escena. El quitó su tienda del sitio en que tuvo lugar la
contienda. Aquella misma noche tuvo la revelación. Dios le habló cuando no
tenía ninguna tormenta interior. El no podía hablar cuando tenía la mente
irritada. Su voz reclama el silencio del
alma. Solamente en el silencio del espíritu fue como Isaac pudo oír el susurro
de la voz de Dios. Su noche silenciosa, fue su noche estrellada.
Alma mía, ¿has
pensado sobre las palabras, "Está quieto y conoce?" En la hora de la
perturbación no puedes oír la contestación a tus oraciones. ¡Con cuánta frecuencia te ha parecido que la
respuesta la has recibido mucho después! El corazón no obtiene respuesta en el
momento de su clamor, de su trueno, de su temblor de tierra y de su fuego. Pero
cuando cesa el clamor, cuando viene la calma, cuando tu mano deja de llamar en la
puerta de hierro, cuando tu interés por las vidas de otros rompe la tragedia de
la tuya, entonces aparece la respuesta tan retardada. Tú debes tener paz si
quieres obtener el deseo de tu corazón. La pulsación de tus necesidades también
deben de no alterarse. Esconde la tempestad de tu turbación personal detrás del
altar de una tribulación común y esa misma noche el Señor se te aparecerá.El arco
iris se extenderá por el lugar de la inundación calmada, y en tu quietud oirás
la música eterna. -GEORGE MATHESON-.
"Las
lecciones más grandes de la vida son las que aprendemos, no en los colegios ni
en las universidades, sino en el silencio del alma, en la presencia de
Dios."
L. B. COWMAN - (DEV. "MANANTIALES EN EL DESIERTO")
L. B. COWMAN - (DEV. "MANANTIALES EN EL DESIERTO")


