lunes, 22 de enero de 2018

Libro de Oro 22 enero







LA PERSECUSIÓN TRAE CONSIGO EL FAVOR DE DIOS



1. El favor del Señor es una fuente de singular consolación para todo aquel creyente que sufre “persecución por causa de la justicia”. En tales ocasiones deberíamos darnos cuenta de que Dios nos honra, haciéndonos objeto de la ministración de su consuelo y misericordia. Cuando hago mención de la “Persecución por causa de la justicia”, no sólo me refiero a aquellas ocasiones en que sufrimos por causa del evangelio, sin también cuando la gente se nos opone ante nuestra defensa por cualquier causa justa. Al defender la verdad de Dios contra las mentiras de Satanás, o proteger a la gente buena e inocente contra las injusticias y las injurias, es posible que seamos presa del aborrecimiento y el odio del mundo, de manera que nuestras vidas, nuestras posesiones, o aun nuestra reputación, estén en peligro. Sin embargo, no debiéramos afligirnos ni considerarnos miserables cuando estamos en el servicio de Dios, pues Él, de su propia boca nos llama bienaventurados. Es verdad que la pobreza en sí misma es una miseria, e igualmente puede decirse del exilio, el desprecio, la vergüenza y la cárcel; y de todas las calamidades, la muerte es la última y la peor. Pero, cuando Dios nos cubre con su favor, todas estas cosas obran para nuestra felicidad y nuestro bienestar. Estemos, pues, contentos con la aprobación de Cristo, antes que con al falsa opinión de nuestra carne. Entonces nos regocijaremos como los apóstoles, que se consideraban “gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre”.


2. ¿Qué hay de todo ello? Si siendo inocentes y teniendo una buena conciencia nos vemos despojados de nuestros bienes terrenales a causa de la maldad del mundo, debemos concentrarnos en los aumentos de nuestras verdaderas riquezas con Dios en los cielos. Si tenemos que salir de nuestro país, seremos recibidos en una íntima relación con Dios. Si somos atormentados y despreciados, seremos más arraigados en Cristo al acudir a Él. Si somos cubiertos de reproche y de vergüenza, recibiremos una mayor gloria en el Reino de Dios. Si somos masacrados, seremos recibidos en gloria eterna. Deberíamos estar avergonzados de considerar los valores eternos de menos valor que las cosas corruptibles y los placeres pasajeros de la vida presente. (Ver Mat. 2:10; Hech. 5:41)



JUAN CALVINO - (DEV. "EL LIBRO DE ORO DE LA VERD.")









TRADUCCIÓN