jueves, 23 de noviembre de 2017

Cuando Jesús oraba (2) 23 noviembre





“...se fue a un lugar solitario, y allí oraba.” (Marcos 1:35 LBLA)


Si no te dispones a orar, te dispones a fracasar. La razón por la que Jesús nunca fracasó es porque siempre oraba. Fijémonos en qué situaciones lo hacía: Cuando su corazón estaba contristado. Durante su ministerio en la tierra Su primo Juan el Bautista fue arrestado y decapitado públicamente por confrontar al rey acerca de su pecado. “Al oírlo Jesús, se apartó de allí, Él solo ... a un lugar desierto...” (Mateo 14:13). Las decepciones, el abandono, el divorcio y la muerte escribirán algún capítulo en el libro de nuestra vida. Demos gracias a Dios por los psicólogos y los médicos. Pero en última estancia ninguno puede sanar un corazón herido como lo hace Dios. “Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas. Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres. Grande es el Señor nuestro, y mucho Su poder, y Su entendimiento es infinito” (Salmos 147:3-5).
                 
Ya sea contar estrellas o sanar corazones, ninguna situación es demasiado grande o demasiado pequeña para llamar la atención de nuestro amado Dios. Para entender la maravilla de la sanidad de Dios considera la vida de Job. Nadie nunca ha perdido tanto como él, sin embargo Dios lo sacó victorioso de este proceso. En el capítulo 11 de Job leemos: “Olvidarás tu sufrimiento; será como agua que corre. Tu vida será más radiante que el mediodía; y aun la oscuridad brillará como la mañana. Tener esperanza te dará valentía. Estarás protegido y descansarás seguro. Te acostarás sin temor; muchos buscarán tu ayuda” (Job 11:16-19 NTV). ¿Estás triste y abrumado hoy? Haz lo que hizo Jesús: pasa tiempo en oración.



BOB Y DEBBIE GASS - (DEVOCIONAL "LA PALABRA PARA HOY")









TRADUCCIÓN