En su epístola a
Timoteo, Pablo planteó la posibilidad de caer en una trampa satánica: "Para que no caiga en descrédito y en
lazo del diablo" (1 Timoteo 3:7). Pero también dio el escape de dicha
trampa satánica: "Y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a
voluntad de él" (2 Timoteo 2:26).
La palabra griega usada
para "lazo", mencionada en ambos versículos significa una trampa, una
preparación de un lazo o nudo corredizo para el cuello. Se refiere a una trampa
bien elaborada. "Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios... me han
puesto lazos" (Salmos 140:5). Queda claro que Satanás está construyendo
una horca.
Años atrás, el diario
"The New York Times" publicó en su página frontal una fotografía de
un evangelista que había caído y se encontraba esposado. ¡Él estaba llorando,
incoherente, encadenado! Satanás había puesto una trampa, un lazo muy bien
concebido, muy bien planeado para este hermano.
No me importa quién
seas, cuán santo y puro seas, cuánto tiempo hayas caminado con Dios ni cuán
viejo o joven seas. No me importa cuánto
insistas en decir que tú jamás harías algo así, ¡cuidado! El diablo quiere que
tú también caigas. "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y
destruir" (Juan 10:10).
¿Sabes que todos nosotros
tenemos la capacidad de caer así de bajo, así de profundo en un horrible
pecado, con todo su engaño, apariencias, mentiras y deseos pecaminosos
incontrolables?
Cuando vi la foto del
evangelista que había caído, no pregunté: "¿Cómo pudo haber hecho tales
necedades, teniendo los ojos abiertos?" En lugar de ello, lloré y dije
dentro de mí: "¡Señor, yo pude haber hecho eso! Todos hemos pecado y
estamos destituidos de la gloria de Dios".
Mirando hacia atrás en
el tiempo, puedo ver dónde fue que el diablo me puso muchas trampas intrincadas
y bien planificadas porque quería destruirme. Hoy puedo decir, como David:
"Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; se rompió el
lazo, y escapamos nosotros" (Salmos 124:7).
DAVID WILKERSON - (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)


