“Por eso Cristo es mediador de un nuevo pacto, para que los
llamados reciban la herencia eterna prometida, ahora que él ha muerto para
liberarlos de los pecados cometidos bajo el primer pacto.” Hebreos 9:15
El centro del evangelio
es la redención y la esencia de la redención es el sacrificio sustitutivo de
Cristo. Aquellos que predican esta verdad, predican el evangelio sin considerar
cualquier otro error que pudieran tener, pero los que no predican la expiación,
sin considerar lo demás que declaren, han perdido el alma y la esencia del
mensaje divino. En estos días me siento obligado a repasar las verdades
elementales del evangelio. En la misma iglesia se han levantado hombres que
hablan cosas perversas. Hay muchos que nos preocupan con sus filosofías y sus
novedosas interpretaciones, por medio de las cuales niegan las doctrinas que
profesan enseñar para socavar la fe que han prometido mantener. No tengo deseos
de tener fama en nada que no sea predicar el viejo evangelio.
Hermanos míos, por experiencia he encontrado que nada toca
el corazón como la cruz de Cristo y cuando la espada de doble filo de
la ley toca y hiere el corazón, nada cura sus heridas como el bálsamo que fluye
del corazón traspasado de Jesús. Cuando vemos hombres vivificados, convertidos
y santificados mediante la doctrina del sacrificio sustitutivo podemos concluir
debidamente que esta es la verdadera doctrina de la expiación. No he conocido a
hombres que revivan para Dios y la santidad excepto mediante la doctrina de la
muerte de Cristo en lugar del hombre.
(A través de la Biblia en un año: Deuteronomio 5-8)
CHARLES SPURGEON - (Dev. “A LOS PIES DEL MAESTRO”)


