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viernes, 30 de noviembre de 2018

QUE NADIE OS JUZGUE 29 noviembre








PREGUNTA Y RESPUESTA DE NOVIEMBRE 29-30/2018

QUE NADIE OS JUZGUE (COLOSENSES 2)

"Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo." Colosenses 2:16-17


El legalismo es la religión de los logros humanos. Arguye que la espiritualidad no se basa solo en Cristo, sino también en las obras. La medida de la espiritualidad se conforma entonces a las normas hechas por el hombre. Los creyentes, sin embargo, están completos en Cristo, el cual ha provisto completa salvación, perdón y victoria. No deben sacrificar su libertad en Cristo para someterse a reglas humanas. Por tanto, dice Pablo, que nadie os juzgue. Por cuanto “el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Ro. 10:4), someterse de nuevo a un sistema legalista resulta dañino e inútil. Pablo les recordó a los gálatas que habían sido seducidos por el legalismo: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” (Gálatas 5:1).

El legalismo es ineficaz por cuanto no puede refrenar la carne. También es una ilusión peligrosa porque los cristianos que en su interior consienten la rebelión o la desobediencia, o incluso los mismos no creyentes, pueden ocultarlo adoptando con facilidad una serie de costumbres o rituales externos.

Una preocupación constante de Pablo era que los cristianos no fueran intimidados por el legalismo. Ordenó a Tito no prestar atención “a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad. Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas” (Tit. 1:14-15). Romanos 14-15 y 1ª Corintios 8-10 también hablan de la libertad cristiana y la única razón legítima para restringirla: proteger a un hermano o a una hermana débil en su fe.

Los falsos maestros les decían a los colosenses que no era suficiente tener a Cristo, sino que necesitaban observar la ley ceremonial judía. Es muy probable que sus prohibiciones en comida o en bebida se basaran en las leyes de la dieta del Antiguo Testamento (cp. Lv. 11). Estas leyes fueron dadas a Israel como una marca distintiva del pueblo de Dios y para evitar que se entremezclaran con las naciones circunvecinas.

Ya que los colosenses estaban bajo el nuevo pacto, las leyes de la dieta del antiguo pacto no tenían ya ninguna relevancia. Jesús lo estableció con claridad en Marcos 7: Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. Si alguno tiene oídos para oír, oiga. Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron Sus discípulos sobre la parábola. El les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? 

¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. (v.v. 14-19).









miércoles, 28 de noviembre de 2018

JESÚS, EL PRIMOGÉNITO 27 noviembre







PREGUNTA Y RESPUESTA DE NOVIEMBRE 27-28/2018


JESÚS, EL PRIMOGÉNITO (COLOSENSES 1)

"Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación." Colosenses 1:15


Como ya se ha visto, los herejes consideraban a Jesús como uno más dentro de la serie descendiente de espíritus emanados de Dios. Pablo desmiente esta afirmación con dos poderosas descripciones de la verdadera identidad de Jesús. En primer lugar, lo describe como la imagen del Dios invisible. Eikōn (imagen) significa “imagen” o “semejanza”. De este se origina el término ícono, que se refiere a una estatua. Está presente en Mateo 22:20 al referirse a la imagen de César en una moneda y en Apocalipsis 13:14, a la estatua del anticristo.

Pablo describe también a Cristo como el primogénito de toda creación. Desde los arrianos hasta los Testigos de Jehová de nuestros días, aquellos que niegan la deidad del Señor han buscado justificarse con esta frase. Argumentan que Cristo es un ser creado y que, por lo tanto, no puede ser el Dios eterno. Esta interpretación desvirtúa por completo el sentido de prōtotokos (primogénito) y desconoce el contexto.

Si bien prōtotokos puede referirse al primogénito en orden cronológico (Lc. 2:7), su principal significado se relaciona con la posición o el rango. Tanto en la cultura griega como en la judía, el primogénito era el hijo con derecho a la herencia. No era siempre el que había nacido en primer lugar. Aunque Esaú nació primero en orden cronológico, fue Jacob el “primogénito” que recibió la herencia. Jesús es aquel que tiene el derecho a la herencia de toda la creación (cp. He. 1:2; Ap. 5:1-7, 13). Israel es llamado el primogénito de Dios en Éxodo 4:22 y Jeremías 31:9. Aunque no fue el primer pueblo en nacer, ocupó el primer lugar a los ojos de Dios entre todas las demás naciones. En Salmo 89:27, Dios dice del Mesías: “Yo también le pondré por primogénito”; y luego afirma lo que significa: “El más excelso de los reyes de la tierra”. En Apocalipsis 1:5, Jesús es llamado “el primogénito de los muertos”, aunque no haya sido la primera persona en resucitar en orden cronológico. Él es preeminente entre todos los resucitados. Romanos 8:29 habla de Él como el primogénito en relación con la iglesia. En todos los casos anteriores, primogénito señala sin duda la superioridad en rango, no el orden al ser creado.

Hay muchas más razones para refutar la idea de que primogénito señala a Jesús como un ser creado. Dicha interpretación contradice por completo la descripción de Jesús como monogenēs (“unigénito” o “único”) en Juan 1:18. Junto con Teodoreto, padre de la iglesia primitiva, podríamos preguntarnos: “si Cristo fue unigénito, ¿podría ser primogénito? Y luego, si fuera primogénito, ¿cómo podría ser unigénito?”. ¿Cómo es posible que sea el primero entre muchos de su clase y al mismo tiempo el único miembro de su clase? No obstante, resulta fácil confundirse si asumimos el significado de “creado primero” o “nacido primero”. Además de eso, cuando el prōtotokos forma parte de la clase a la cual se refiere, ésta es plural (cp. Col. 1:18; Ro. 8:29).

No obstante, creación es singular. Por último, si Pablo quisiera sugerir que Cristo era el primer ser creado, ¿por qué no utilizó la palabra griega prōtoktistos, que significa “creado primero”? Esta interpretación de prōtotokos también desconoce el contexto: tanto el contexto general de la epístola como el contexto específico del pasaje. Si Pablo estuviera enseñando aquí que Cristo es un ser creado, estaría aceptando el punto central de la herejía colosense. Ésta enseñaba que Cristo era un ser creado, la más prominente de las emanaciones de Dios. Dicha enseñanza estaría en franca contradicción con el objetivo de su epístola, que era refutar las falsas enseñanzas en Colosas.










lunes, 26 de noviembre de 2018

NADIE VIENE A CRISTO… A MENOS QUE 25 noviembre





PREGUNTA Y RESPUESTA DE NOVIEMBRE 25-26/2018

NADIE VIENE A CRISTO… A MENOS QUE (JUAN 6)

“Ninguno puede venir a Mí, si el Padre que me envió no le trajere; y Yo le resucitaré en el día postrero.” Juan 6:41-50


Entonces Jesús pronunció unas de sus palabras más solemnes: “Ninguno puede venir a Mí, si el Padre que me envió no le trajere”. Con ellas Él enfatizaba la inutilidad y completa incapacidad humana para responderle, en ausencia del llamamiento soberano de Dios. Los incrédulos son incapaces de ir a Jesús por su propia iniciativa (véase la explicación del v. 37 ya dada). Si Dios no atrajera irresistiblemente a los pecadores cerca de Cristo, ninguno podría ir a Él. 

Algunos teólogos exponen el concepto de gracia preveniente para explicar cómo han perdido los pecadores el derecho de aceptar o rechazar el Evangelio por su propio albedrío. Millard J. Erickson explica: 


Como se entiende en general, la gracia preveniente es aquella que Dios da a todos los hombres sin discriminar. Se ve en la lluvia y el sol que Dios envía para todos. También es la base de toda la bondad en todos los hombres. Más allá de eso, se da universalmente para contrarrestar el efecto del pecado… Todo el mundo está en capacidad de aceptar la oferta de la salvación porque Dios ha dado Su gracia a todos; en consecuencia, no hay necesidad de alguna aplicación especial de la gracia de Dios a individuos particulares (Christian Theology [Teología cristiana] [Grand Rapids: Baker, 1985], p. 3:920). 


Pero la Biblia indica que el hombre caído es incapaz, por su propia voluntad, de venir a Jesucristo. Quienes no han sido regenerados están muertos en el pecado (Ef. 2:1; Col. 2:13), son sus esclavos (Jn. 8:34; Ro. 6:6, 17, 20), son extraños para Dios (Col. 1:21) y le son hostiles (Ro. 5:10; 8:7). Son ciegos espirituales (2ª Co. 4:4), están cautivos (2º Ti. 2:26), atrapados en el reino de Satanás (Col. 1:13), no tienen poder para cambiar su naturaleza pecaminosa (Jer. 13:23; Ro. 5:6), son incapaces de agradar a Dios (Ro. 8:8) y de entender la verdad espiritual (1ª Co. 2:14; cp. Jn. 14:17). Aunque la voluntad humana participa cuando el hombre viene a Cristo (pues nadie se salva si no cree el Evangelio; Mr. 1:15; Hch. 15:7; Ro. 1:16; 10:9-15; Ef. 1:13), los pecadores no pueden ir a Él por su propio libre albedrío (aún más, una comparación del v. 44 con el v. 37 muestra que el acercamiento de Dios no puede aplicarse a todos los no regenerados, como argumentan los proponentes de la gracia preveniente, porque el v. 37 limita los redimidos a aquellos que el Padre entregó a Cristo). Irresistible y eficientemente, Dios acerca a Cristo solo a aquellos que escogió para salvación en el pasado eterno (Ef. 1:4-5, 11).


Una vez más, Jesús repitió la promesa maravillosa según la cual se acercarán los que el Padre ha escogido, irán, se les recibirá y Él los resucitará en el día postrero (vv. 39-40, 54). Cristo guardará a todo el que vaya a Él; no hay ninguna posibilidad de que se pierda siquiera una persona que el Padre le haya dado (véase la explicación anterior del v. 39). (Pg. 250 – 251).









sábado, 24 de noviembre de 2018

EL GOBIERNO Y LA GUERRA 22 NOVIEMBRE







PREGUNTA Y RESPUESTA DE NOVIEMBRE 22-23-24/2018

EL GOBIERNO Y LA GUERRA (ROMANOS 13)



A fin de promover y proteger el bien en la sociedad, el gobierno humano debe castigar el mal. En consecuencia, todo aquel que hace lo malo tiene razón para temer.

Debido a que la espada es un arma letal, simboliza aquí el derecho que el Gobierno civil tiene para infligir castigo, incluyendo la pena extrema de la muerte por crímenes que así lo merezcan. En los primeros tiempos de la existencia humana, el Señor instituyó la pena capital. "El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada" (Gn. 9:6). Cuando Jesús dijo a Pedro: "Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán" (Mt. 26:52), le estaba recordando a su discípulo que el castigo por matar a uno de los enemigos de Jesús sería que Pedro mismo perecería ejecutado, lo cual el Señor reconoce aquí como algo que se justifica.

Cuando Pablo estaba delante del gobernador romano Festo e hizo su apelación a Cesar, dijo: "Si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehusó morir" (Hch. 25:11). Al decir esto, el apóstol reconoció que la pena capital era justificada en algunos casos y que él estaba dispuesto a aceptarla si era hallado culpable de un crimen con pena de muerte.

Robert Culver nos recuerda de nuevo: Lo que no se debe perder de vista es que por muy desagradable que sea la labor del carcelero y el uso del látigo, la celda, la vara, la guillotina, etc., todas estas cosas están detrás de la estabilidad de la sociedad civilizada, y es necesario que lo estén porque así lo ha declarado Dios en armonía con la realidad humana, antes que con las opiniones de los sociólogos incrédulos. El gobierno con sus poderes coercitivos es una necesidad social que ha sido determinada por el Creador, no por los dictados de la estadística o de algún equipo universitario dedicado a la investigación social.  Ninguna sociedad puede mediante votación democrática librarse de las multas, la prisión, los castigos corporales y la pena capital, y aspirar al mismo tiempo a tener un éxito permanente en el mundo. La sociedad que trate de hacer tal cosa ha perdido contacto con las realidades del ser humano (su estado caído y pecaminoso), las realidades del mundo, y la verdad de la revelación divina que se encuentra en la naturaleza, la conciencia humana y la Biblia. (Toward a Biblical View of Civil Government, p. 256)

Cuando una sociedad rechaza la pena capital aun para los crímenes más serios, incluido el homicidio, es culpable de derramar sangre delante de Dios. Después que Caín mató a Abel, ''Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra" (Gn. 4:9-10). Al igual que Satanás, a quien vino a servir sin darse cuenta, Caín fue al mismo tiempo un homicida y un mentiroso (véase (Jn. 8:44). Inmediatamente después del diluvio, Dios estableció la ley divina de la pena de muerte por el homicidio (Gn. 9:6). Como parte de la ley mosaica, Dios declaró: "Y no contaminaréis la tierra donde estuviereis; porque esta sangre amancillará la tierra, y la tierra no será expiada de la sangre que fue derramada en ella, sino por la sangre del que la derramó" (Nm. 35:33).

Entre otras cosas, Israel fue enviado a cautividad en Babilonia a causa de los excesivos crímenes sangrientos cometidos en la nación que quedaron sin castigo. "Haz una cadena", dijo Dios, "porque la tierra está llena de delitos de sangre, y la ciudad está llena de violencia. Traeré, por tanto, los más perversos de las naciones, los cuales poseerán las casas de ellos; y haré cesar la soberbia de los poderosos, y sus santuarios serán profanados" (Ez. 7:23-24). Cuando una nación no administra justicia, tarde o temprano cae bajo el juicio de Dios.








miércoles, 21 de noviembre de 2018

RAMAS SIN FRUTO 20 noviembre







PREGUNTA Y RESPUESTA DE HOY, NOVIEMBRE 20-21/2018

RAMAS SIN FRUTO (JUAN 15)

“Todo pámpano que en Mí no lleva fruto, lo quitará… El que en Mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.” Juan 15:2a, 6


Un destino muy diferente aguarda a toda rama que no lleva fruto. El labrador cortará las ramas secas, marchitas y sin vida porque van en detrimento de la salud de la vid. En la analogía del Señor, el labrador (el Padre) desprende las ramas falsas y no regeneradas de su unión superficial a la vid y las echa fuera. Aquí la referencia no es a verdaderos cristianos que pierden la salvación, como algunos imaginan, ni a los cristianos auténticos pero que no dan fruto (una imposibilidad, como hemos visto). El hecho de que estas ramas no den fruto indica que son discípulos falsos e incrédulos pues, como dijimos con anterioridad, todos los cristianos verdaderos dan fruto. Más aún, Jesús prometió que Él no arrojaría a ningún discípulo verdadero: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a Mí; y al que a Mí viene, no le echo fuera” (Jn. 6:37).

En este caso, la frase en mí no tiene la connotación paulina de la unión de los creyentes con Cristo; tan solo describe a quienes se adhieren externamente a Él (cp. Mt. 13:20-22; Rom. 9:6-8; 11:16-24; 1ª Jn. 2:19). Tales personas estarán siempre presentes con la Iglesia verdadera. El Nuevo T. las describe como cizaña en medio del trigo (Mt. 13:25-30); malos pescados que deben echarse fuera (Mt. 13:48); cabras condenadas al castigo eterno (Mt. 25:33, 41); los que se quedan fuera cuando el padre de familia cierra la puerta (Lc. 13:25-27); las vírgenes insensatas a quienes expulsan de la fiesta de bodas (Mt. 25:1-12); apóstatas que a la larga dejan la comunidad de los creyentes (1ª Jn. 2:19) y manifiestan un corazón malo e incrédulo al abandonar al Dios vivo (He. 3:12), quienes continúan pecando voluntariamente después de recibir el conocimiento de la Verdad (He. 10:26) y caen de la verdad a la destrucción eterna (He. 10:39). Aunque ellos crean estar de camino al cielo, en realidad están en el camino ancho que lleva al infierno (Mt. 7:13-14).

Justo delante de ellos estaba el ejemplo supremo de una rama falsa: Judas Iscariote. Exteriormente, no se distinguía de los otros once apóstoles; tanto era así que cuando al comienzo de la noche Jesús anunció la traición de uno de ellos (Jn. 13:21), los otros discípulos “se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba” (v. 22). Al final, tuvieron que pedirle que señalara al traidor (vv. 23-26). Pero Judas nunca había sido salvo. En Juan 6:70-71 Jesús dijo a los apóstoles: “‘¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?’ Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce”. El destino final que espera a las ramas falsas es que serán echadas fuera, en el fuego y arderán. En Mateo 13:49-50, Jesús advirtió: “Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes” (cp. Mt. 3:10-12; 7:19; 25:41; Mr. 9:43-48; Lc. 3:17). Cuando protesten angustiados “Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros?” (Mt. 7:22); provocarán la perturbadora respuesta del Señor: “Nunca os conocí; apartaos de Mí, hacedores de maldad” (v. 23).

La elección que enfrenta toda persona es clara. Permanecer en Cristo como un discípulo auténtico producirá el comportamiento justo y dará como resultado el gozo y la bendición eterna. Pero aquellos cuya profesión de fe es falsa, como Judas, no darán fruto y al final serán arrojados al tormento eterno del infierno. El pronunciamiento aleccionador del Señor sobre Judas se aplica a todos los discípulos falsos: “¡Ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido” (Mt 26:24). En palabras de Pedro: Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado (2ª P. 2:20-21).


COMENTARIO DESTACADO DEL DÍA DE HOY


JUAN

A menudo, es el primer libro de la Biblia que usted lee cuando se convierte en cristiano. El Evangelio de Juan, un libro fascinante. Lo que le da su significado es la presentación que el apóstol ofrece de Jesús como "el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en Su nombre." (Juan 20:31).
El Comentario MacArthur del libro de Juan es un tesoro para todos los cristianos, desde el creyente más joven hasta el académico más maduro.



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lunes, 19 de noviembre de 2018

YO ESTOY A LA PUERTA Y LLAMANDO 18 noviembre






PREGUNTA Y RESPUESTA DE NOVIEMBRE 18-19/2018

YO ESTOY A LA PUERTA Y LLAMANDO (APOCALIPSIS 3)


La apóstata iglesia de Laodicea solo podía esperar que Cristo viniera en juicio. Pero la sorprendente realidad, presentada por la llamativa frase he aquí, era que Cristo estaba a la puerta de la iglesia de Laodicea y llamaba; si alguno en la iglesia oía su voz y abría la puerta, Él entraría a él, y cenaría con él, y él con Cristo.

Aunque este versículo se haya empleado en muchos tratados y en muchos mensajes evangelísticos para describir el toque de Cristo a la puerta del corazón del pecador, es más amplio que esto. La puerta a la cual Cristo está llamando no es la puerta de un simple corazón humano, sino de la iglesia de Laodicea. Cristo estaba fuera de esta iglesia apóstata y quería entrar, algo que sólo sucedería si las personas  se arrepentían.

La invitación es ante todo personal, ya que la salvación es individual. Pero Él toca a la puerta de la iglesia, llamando a muchos a la fe salvadora, para que Él pueda entrar en la iglesia. Si alguna persona (alguno) abría la puerta por el arrepentimiento y la fe, Cristo entraría a esa iglesia a través de esa persona. El cuadro de Cristo fuera de la iglesia de Laodicea buscando entrar, denota fuertemente que, a diferencia de Sardis, no había allí ningún creyente.

El ofrecimiento de Cristo a [cenar] con la iglesia arrepentida habla de compañerismo, comunión, e intimidad. Compartir una comida, en los tiempos antiguos, simbolizaba la unión de las personas en amoroso compañerismo. Los creyentes cenarán con Cristo en la cena de las bodas del Cordero (19:9), y en el reino milenario (Lc. 22:16, 29-30). Cenar viene de deipneo, que se refiere a la comida de la tarde, la última comida del día (cp. Lc. 17:8; 22:20; 1ª Co. 11:25, donde el griego subyacente se traduce "cena" o "cenado"). El Señor Jesucristo los exhortó a que se arrepintieran y tuvieran comunión con Él antes de que cayera la noche del juicio y fuera demasiado tarde. (Pags. 149-150).



COMENTARIO DESTACADO DEL DÍA DE HOY


APOCALIPSIS       

Lleno de misterios escatológicos y profecías, el libro de Apocalipsis es a menudo considerado, tanto por estudiosos como por lectores laicos, como un enigma. En las páginas de este comentario expositivo no solamente se percibe un gran conocimiento de la Biblia, sino un amor y un celo profundos por la Palabra de Dios y por el Dios de la Palabra.

John MacArthur hace una valiosa contribución a la interpretación y aplicación del texto bíblico que se refleja en una exégesis cuidadosa, una gran familiaridad con el escritor inspirado y su contexto, así como en variadas explicaciones e ilustraciones practicas. Representa un excelente recurso para la preparación de sermones, el estudio personal y la vida devocional.




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sábado, 17 de noviembre de 2018

RECUERDOS CON AGRADECIMIENTO 15 noviembre







PREGUNTA Y RESPUESTA DE NOVIEMBRE 15-16-17/2018

RECUERDOS CON AGRADECIMIENTO (FILIPENSES 1)

"Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros" (1:3)


Gracias viene de eucharisteō, palabra de la cual se deriva “eucaristía”, término que suele usarse para referirse a la Cena del Señor. En esa ordenanza los creyentes dan gracias a Dios al rememorar el sacrificio vicario de Cristo en la cruz. En este caso, Pablo da gracias por sus hermanos y hermanas espirituales en Filipos quienes, a lo largo de los años, habían sido motivo de tanta bendición y gozo para él.

La expresión mi Dios refleja la profunda intimidad y comunión de Pablo con el Señor, a quien pertenecía y servía (Hch. 27:23). Su gratitud por los filipenses era a Dios, lo cual pone de relieve que el Señor es la fuente última de todo gozo y que la relación de los filipenses con él por medio de Cristo era lo que impulsaba a Pablo a dar gracias… a Dios. Pablo manifestó una gratitud similar por los creyentes en Corinto (1ª Co. 1:4), en Colosas (Col. 1:3) y en Tesalónica (1ª Tes. 1:2; cp. 2:13), y por sus amados compañeros en la obra, Timoteo (2ª Ti. 1:3) y Filemón (Flm. 4). Los recuerdos que tenía Pablo de los filipenses empiezan con su segundo viaje misionero, cuando el apóstol fue por primera vez a Filipos. El Espíritu Santo lo guió de manera específica a ir a Macedonia (la provincia donde está ubicada Filipos) y no a Bitinia, como habían planeado con Silas (Hch. 16:7-10). El día de reposo, salieron de la ciudad a la ribera del río, donde esperaban encontrar adoradores judíos. (Es evidente que no había suficientes hombres judíos en Filipos para formar una sinagoga).

Los únicos presentes conformaban un grupo de mujeres que oraban. Una de ellas era Lidia, que “adoraba a Dios”, lo cual significa que era una gentil y prosélita del judaísmo. El Señor abrió su corazón para recibir a Cristo. Al escuchar el Evangelio, ella fue bautizada junto con su familia recién convertida, e instó a Pablo y a sus compañeros a hospedarse en su casa (Hch. 16:13-15). Lidia y su familia fueron los primeros cristianos convertidos en Europa; y llegaron a ser el centro de la primera iglesia en ese continente. La generosidad y hospitalidad que ellos manifestaron fueron virtudes que perduraron durante años en aquella congregación.

No cabe duda de que Pablo se acordaba también de la joven esclava en Filipos que tenía un demonio de adivinación, por el cual sus amos ganaban mucho dinero. Ella siguió al apóstol y a sus compañeros durante varios días y “daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación”. Entonces, “desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora” (Hch. 16:16-18). Aunque Lucas no lo relata de manera específica, es probable que, al igual que Lidia, la joven naciera de nuevo y se convirtiera en una hermana en Cristo a quien Pablo ahora recordaba con cariño. 








miércoles, 14 de noviembre de 2018

NO ALTERE LA PALABRA DE DIOS 13 noviembre






PREGUNTA Y RESPUESTA DE NOVIEMBRE 13-14/2018

NO ALTERE LA PALABRA DE DIOS (APOCALIPSIS 22)

“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.” Apocalipsis 22:18-19


Es de gran importancia que la Biblia termine con una confirmación de su veracidad. Como las palabras de la Biblia son "fieles y verdaderas" (22:6), no deben sellarse, sino proclamarse (22:10). Se debe llamar a los pecadores a responder a la advertencia de la Palabra del Dios viviente o sufrir las consecuencias. Todas las profecías de Apocalipsis con relación a la condenación de los pecadores se harán realidad. Esta aterradora certeza debe conducir a las personas a Jesucristo para que puedan escapar de la ira venidera (1ª Ts. 1:10).

El que habla y testifica de la autoridad y carácter definitivo de las palabras de la profecía de este libro es nada menos que el Señor Jesucristo (cp. v. 20). Su solemne advertencia contra la adulteración de las Escrituras es, ante todo, con relación a la profecía del libro de Apocalipsis (cp. 1:3). Su severa reprensión a Jezabel y sus seguidores (2:20-23), a los que han aceptado "las profundidades de Satanás" (2:24) y a los de la "sinagoga de Satanás" (3:9) los habrían incitado a atacarla.

A través de los siglos ha habido otros que han atacado el Apocalipsis y lo han interpretado mal. Pero a la luz de repetidas advertencias contra la alteración de la Palabra de Dios, la advertencia de Cristo debe ampliarse a toda la Biblia. En Deuteronomio 4:2 Moisés advirtió: "No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno". En Deuteronomio 12:32 añadió: "Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás". Proverbios 30:5-6 advierte: "Toda palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en Él esperan. No añadas a Sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso". Por lo tanto, la prohibición de alterar el Apocalipsis, por implicación se extiende a toda la Biblia. Como Apocalipsis describe toda la historia desde el fin de la era apostólica hasta el estado eterno, cualquier alteración que sufra sería una alteración de la Biblia, como observa Robert L. Thomas: Las porciones proféticas se extienden desde la época en que vivía Juan hasta el estado eterno. Cualquier tipo de expresión profética invadiría el dominio de lo que ellas abarcan y constituiría una adición o una sustracción del contenido de Apocalipsis. De modo que el último libro de la Biblia es también el producto conclusivo de la profecía del Nuevo Testamento. También marca el cierre del canon neo testamentario, ya que el don profético fue el medio divinamente escogido para comunicar los libros inspirados del canon. (Revelation 8-22: An Exegetical Commentary [Apocalipsis 8-22: Un comentario exegético] [Chicago: Moody, 1995], 517)

El canon bíblico se cerró a fines del primer siglo, cuando se terminó Apocalipsis. Por lo tanto, cualquier falso profeta, embustero o charlatán que le añadiere presuntas nuevas revelaciones (como hicieron los montanistas en la iglesia primitiva y José Smith, Mary Baker Eddy y otros falsos profetas han hecho en épocas recientes) enfrentarán la venganza divina. Dios traerá sobre esas personas las plagas que están escritas en el libro de Apocalipsis. El juicio de Dios será igualmente severo sobre alguno que quitare de las palabras de la Biblia (como hizo el hereje Marción en la iglesia primitiva y como han hecho altos críticos liberales en los tiempos modernos); Dios quitará su parte del libro de la vida y de la santa ciudad. Ambas advertencias contienen un juego de palabras. A los que añaden a las Escrituras, se les añadirán plagas; a los que quitan de las Escrituras, se les quitarán las bendiciones del cielo.

Ningún verdadero creyente adulteraría deliberadamente las Escrituras. Los que conocen y aman a Dios tratarán Su Palabra con sumo respeto. Dirán con el salmista: "Oh, cuánto amo yo Tu ley!" (Sal. 119:97; cp. Sal. 119:113, 163, 167; Jn. 14:23); y "yo en Tu ley me he regocijado" (Sal. 119:70; cp. Sal. 1:2; 119:77, 92, 174). Esto no significa, por supuesto, que los creyentes nunca cometan errores en juicios o que por error interpreten las Escrituras incorrectamente o de manera inadecuada. La advertencia del Señor aquí está dirigida a los que se vinculan en deliberada falsificación o mala interpretación de la Biblia, aquellos a quienes Pablo denuncia como falsificadores de la Palabra de Dios (2ª Co. 2:17). 








lunes, 12 de noviembre de 2018

REDIMIENDO EL TIEMPO 11 noviembre





PREGUNTA Y RESPUESTA DE NOVIEMBRE 11-12/2018

REDIMIENDO EL TIEMPO (EFESIOS 5)

"Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos." Ef. 5:16


Es común no terminar lo que empezamos. Algunas veces una sinfonía queda inconclusa, una pintura queda incompleta o un proyecto a medio hacer porque el músico, el pintor o el trabajador mueren. Sin embargo, por lo general es la muerte del compromiso de una persona lo que ocasiona la no finalización de una obra. Los sueños nunca realizados y las esperanzas no materializadas se deben a que quienes trabajan con miras a su realización nunca avanzan más allá de los primeros pasos. Para muchas personas, incluidos muchos cristianos, la vida puede ser una serie de sinfonías inconclusas. Hasta en las oportunidades comunes de la vida cristiana cotidiana, los que son en verdad productivos se han convertido en ases del uso fructífero de las horas y los días de sus vidas.

Sea en el campo artístico, de los negocios, de las relaciones personales o en el campo espiritual, nadie puede convertir un sueño en realidad o sacar una ventaja plena de las oportunidades que se le presentan, si no se mantiene aprovechando bien el tiempo. Pablo no empleó aquí el termino chronos que alude al tiempo que se mide con un reloj y que se divide en horas, minutos y segundos. Usó en cambio kairos, que denota una temporada o época concreta, medida y fija. La idea de un período fijo también se ve en el uso del artículo definido en el texto griego, que se refiere al tiempo, un concepto que se halla con frecuencia en las Escrituras (cp. Ex. 9:5; 1 Ped. 1:17). Dios ha establecido límite a nuestra vida y nuestra oportunidad para el servicio solo existe dentro de esos límites. Es significativo que la Biblia dice que tales tiempos han sido acortados, pero nunca habla de que sean alargados. Una persona puede morir o perder una oportunidad antes del final fijado en el tiempo de Dios, pero no tiene razón para esperar que su vida o su oportunidad continúen después del fin de su tiempo predeterminado.

Habiendo ligado en Su soberanía nuestra vida a una eternidad, Dios conoce tanto el principio como el final de nuestro tiempo en la tierra. Como creyentes, podemos alcanzar nuestra potencialidad en Su servicio, solo en la medida en que aprovechemos al máximo el tiempo que nos ha dado para vivir aquí. Una estatua antigua de Grecia mostraba a un hombre con alas en sus pies, un mechón al frente de su cabeza y ni un solo cabello por detrás. Abajo tenía esta inscripción: "¿Quién te hizo? Lísipo me hizo. ¿Cuál es tu nombre? Mi nombre es oportunidad. ¿Por qué tienes alas en los pies? Para que pueda alejarme volando con rapidez. ¿Por qué tienes un mechón tan largo al frente? Para que los hombres me puedan atrapar cuando llegue. ¿Por qué eres calvo por detrás? Para que después de pasar al frente, ya nadie me pueda atrapar".

Exagorazo (aprovechando) tiene el significado básico de comprar, en especial de comprar de nuevo algo vendido o comprar todas las existencias. Se empleaba con relación a la compra de un esclavo con fines de ponerle en libertad; por eso la idea de redimir el tiempo está implícita en este versículo. Debemos invertir, emplear al máximo o redimir todo el tiempo que tenemos disponible; y dedicarlo al Señor. El término griego está en voz media, indicando que debemos comprar el tiempo nosotros mismos, para nuestro propio uso pero en el servicio del Señor.

Pablo interpela para que aprovechemos bien nuestro tiempo e inmediatamente después nos insta a andar sabia y no neciamente. Aparte de la desobediencia voluntaria y deliberada de la Palabra de Dios, la cosa más necia espiritualmente que un cristiano puede hacer es desperdiciar el tiempo y las oportunidades, consumir su vida con trivialidades y con un servicio mediocre al Señor. 

Napoleón dijo: "Hay en la mitad de toda gran batalla un período de diez a quince minutos que es su punto crucial y decisivo. Aprovecha ese lapso de tiempo y ganarás la batalla; piérdelo y serás derrotado". 


Cuando andamos de manera obediente en el camino angosto del Evangelio, andamos con cuidado y aprovechando bien el tiempo que tenemos a disposición. Aprovechamos por completo cada oportunidad para servir a Dios, redimiendo nuestro tiempo a fin de usarlo para Su gloria. Aprovechamos cada oportunidad para evitar el pecado y seguir la justicia. "Así que", dijo Pablo, "según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe" (Gál. 6:10). Por sus propias razones, Dios permite que algunos de Sus hijos vivan y le sirvan hasta bien entrados en años. A otros, solo concede pocos años o aun contadas semanas, pero ninguno de nosotros sabe cuán largo o corto será su tiempo asignado sobre la tierra.









sábado, 10 de noviembre de 2018

ESPOSAS, CASAMIENTO Y SUMISIÓN 8 noviembre







PREGUNTA Y RESPUESTA DE NOVIEMBRE 8-9-10/2018

ESPOSAS, CASAMIENTO Y SUMISIÓN (EFESIOS 5)



Debido a que por tanto tiempo gran parte de la iglesia ha dejado de tener en cuenta la enseñanza completa de las Escrituras, a muchos creyentes estas verdades les parecen poco familiares y hasta difíciles de aceptar. Además, puesto que la iglesia ha estado tan inmersa en normas mundanas con las que se ha identificado y de las que ha permitido convertirse en víctima, las normas de Dios parecen haber caducado y hasta ser irrelevantes y ofensivas para la mentalidad moderna. Su camino es  tan elevado  y contrario al  camino del mundo que resulta incomprensible para muchos dentro y fuera de la iglesia.

Una y otra vez el Nuevo Testamento nos llama a otra dimensión de existencia, una nueva manera de pensar, actuar y vivir: "que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados ... y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad" (Ef. 4:1, 24). Lo que esto significa es que cumplamos el llamamiento supremo de vivir una vida por completo nueva, de una manera completamente nueva y llena del Espíritu.

Como se mencionó en el capítulo anterior, pocas áreas de la vida moderna han sido tan distorsionadas y corrompidas por el diablo y el mundo, y ocasionando a la iglesia tanta confusión, como las del matrimonio y la familia. Estos son los asuntos que Pablo confronta en Efesios 5:22-6:9. Aquí expande y aclara el principio general de sumisión mutua ("someteos unos a otros en el temor de Dios", v. 21), dando varias ilustraciones de la familia, empezando con la relación entre esposos y esposas. Como se indicó al final de nuestra discusión del versículo 21, la Biblia deja en claro que no existen distinciones espirituales ni morales entre los cristianos. "Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Ga. 3:28). No existe clasificación de cristianos de ningún tipo. Todo creyente en Jesucristo tiene exactamente la misma salvación, la misma postura frente a Dios, la misma naturaleza y recursos divinos, y las mismas promesas y herencia divinas (cp. Hch. 10:34; Ro. 2:11; Stg. 1:1-9). Por otro lado, en cuestiones de papel y función Dios ha hecho distinciones.

Aunque no hay diferencias de valor intrínseco o privilegio y derechos espirituales básicos entre su pueblo, el Señor ha dado a quienes ejercen el gobierno cierta autoridad sobre el pueblo al que rigen, a los líderes de la iglesia les ha delegado autoridad sobre sus congregaciones, a los esposos ha dado autoridad sobre sus esposas, a los padres ha dado autoridad sobre sus hijos, y a los patrones ha dado autoridad sobre los empleados.

En Efesios 5:22-24 Pablo empieza esta lista con una descripción del papel, los deberes y las prioridades de la esposa con relación a la autoridad de su esposo. Primero trata la cuestión básica de la sujeción, luego su modo, motivación y modelo.


LA CUESTIÓN DE LA SUJECIÓN

Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, (5:22a)

Aquí la palabra casadas no tiene un calificativo, así que se aplica a todas las esposas cristianas sin distinción por clase social, educación, inteligencia, madurez espiritual o talentos y dones, edad, experiencia o cualquier otra consideración. El cumplimiento del mandato tampoco depende de la inteligencia de su esposo, ni de carácter, actitud, condición espiritual o cualquier otra consideración. Pablo dice de manera categórica a todas las esposas creyentes: estén sujetas a sus propios maridos.








miércoles, 7 de noviembre de 2018

QUE EL SOL NO SE PONGA SOBRE NUESTRA IRA 6 noviembre





PREGUNTA Y RESPUESTA DE NOVIEMBRE 6-7/2018

QUE EL SOL NO SE PONGA SOBRE NUESTRA IRA (EFESIOS 4)

"Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo." Efesios 4:26-27


Parorgismos (enojo) no es un arranque de ira momentáneo y externo ni un resentimiento interno y efervescente, sino más bien una convicción profunda, determinada y arraigada. Como se ve en este pasaje, su uso en el Nuevo Testamento puede representar una emoción buena o mala, dependiendo de los factores de motivación y propósito. El mandato de Pablo es airaos (de orgizo), con el suplemento condicional, pero no pequéis. En esta declaración el apóstol podría estar legitimando la indignación justa, el enojo hacia todo lo malo y todo lo que se hace contra la persona del Señor y contra Su voluntad y propósito. Es el enojo del pueblo del Señor que aborrece la maldad (Salmo 69:9). Es el enojo que detesta la injusticia, la inmoralidad y la impiedad de todo tipo. Es el enojo acerca del cual el gran predicador inglés F. W. Robertson escribió en una de sus cartas. En cierta ocasión, se encontró con un hombre que estaba tratando de inducir a una joven para entrar a la prostitución; y él se enojó por ello a tal grado que le mordió el labio hasta hacerlo sangrar.

Jesús expresó Su enojo justo hacia la dureza de corazón de los fariseos que objetaron Su sanidad del hombre con la mano seca en el día de reposo (Mr. 3:5). Aunque la palabra misma no se emplea en el relato de los acontecimientos en el Evangelio, fue sin lugar a dudas esa clase de enojo el que ocasionó que Jesús sacara a los cambistas del templo (Mt. 21:12; Jn. 2:15). Jesús siempre se enojaba justamente cuando la gente no honraba al Padre o cuando otras personas eran tratadas mal, pero Él nunca se enojó de manera egoísta por cosas hechas en Su contra. Esa es la medida del enojo justo. 

El enojo que sí es pecado, por otra parte, es la clase de enojo que se motiva por la defensa personal y el servicio a uno mismo, cuando se guarda rencor y resentimiento por lo que se ha hecho contra nosotros. Es la clase de enojo que conduce al homicidio y a recibir el juicio de Dios (Mt. 5:21-22). El enojo que es egoísta, indisciplinado y vengativo es pecaminoso y no tiene lugar en la vida cristiana, ni siquiera de manera temporal. En cambio, el enojo que no es egoísta y se basa en el amor a Dios y el interés en otros, no solo es permisible sino ordenado. Si uno tiene amor genuino no puede evitar sentirse contrariado y hasta enojado hacia todo lo que lastima el objeto de ese amor.

No obstante, aun el enojo justo puede caer con facilidad en la amargura, el resentimiento y la auto justificación. En consecuencia, Pablo prosigue a decir: no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. Aun el enojo mejor motivado se puede agriar; y por esa razón debemos dejarlo a un lado al final del día. Si nos vamos a dormir sin resolverlo, es probable que le dé ocasión o lugar al diablo para utilizarlo para sus fines destructivos. Si se prolonga el enojo, uno puede empezar a buscar venganza y violar de ese modo el principio enseñado en Romanos 12:17-21:








TRADUCCIÓN