sábado, 24 de noviembre de 2018

EL GOBIERNO Y LA GUERRA 22 NOVIEMBRE







PREGUNTA Y RESPUESTA DE NOVIEMBRE 22-23-24/2018

EL GOBIERNO Y LA GUERRA (ROMANOS 13)



A fin de promover y proteger el bien en la sociedad, el gobierno humano debe castigar el mal. En consecuencia, todo aquel que hace lo malo tiene razón para temer.

Debido a que la espada es un arma letal, simboliza aquí el derecho que el Gobierno civil tiene para infligir castigo, incluyendo la pena extrema de la muerte por crímenes que así lo merezcan. En los primeros tiempos de la existencia humana, el Señor instituyó la pena capital. "El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada" (Gn. 9:6). Cuando Jesús dijo a Pedro: "Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán" (Mt. 26:52), le estaba recordando a su discípulo que el castigo por matar a uno de los enemigos de Jesús sería que Pedro mismo perecería ejecutado, lo cual el Señor reconoce aquí como algo que se justifica.

Cuando Pablo estaba delante del gobernador romano Festo e hizo su apelación a Cesar, dijo: "Si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehusó morir" (Hch. 25:11). Al decir esto, el apóstol reconoció que la pena capital era justificada en algunos casos y que él estaba dispuesto a aceptarla si era hallado culpable de un crimen con pena de muerte.

Robert Culver nos recuerda de nuevo: Lo que no se debe perder de vista es que por muy desagradable que sea la labor del carcelero y el uso del látigo, la celda, la vara, la guillotina, etc., todas estas cosas están detrás de la estabilidad de la sociedad civilizada, y es necesario que lo estén porque así lo ha declarado Dios en armonía con la realidad humana, antes que con las opiniones de los sociólogos incrédulos. El gobierno con sus poderes coercitivos es una necesidad social que ha sido determinada por el Creador, no por los dictados de la estadística o de algún equipo universitario dedicado a la investigación social.  Ninguna sociedad puede mediante votación democrática librarse de las multas, la prisión, los castigos corporales y la pena capital, y aspirar al mismo tiempo a tener un éxito permanente en el mundo. La sociedad que trate de hacer tal cosa ha perdido contacto con las realidades del ser humano (su estado caído y pecaminoso), las realidades del mundo, y la verdad de la revelación divina que se encuentra en la naturaleza, la conciencia humana y la Biblia. (Toward a Biblical View of Civil Government, p. 256)

Cuando una sociedad rechaza la pena capital aun para los crímenes más serios, incluido el homicidio, es culpable de derramar sangre delante de Dios. Después que Caín mató a Abel, ''Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra" (Gn. 4:9-10). Al igual que Satanás, a quien vino a servir sin darse cuenta, Caín fue al mismo tiempo un homicida y un mentiroso (véase (Jn. 8:44). Inmediatamente después del diluvio, Dios estableció la ley divina de la pena de muerte por el homicidio (Gn. 9:6). Como parte de la ley mosaica, Dios declaró: "Y no contaminaréis la tierra donde estuviereis; porque esta sangre amancillará la tierra, y la tierra no será expiada de la sangre que fue derramada en ella, sino por la sangre del que la derramó" (Nm. 35:33).

Entre otras cosas, Israel fue enviado a cautividad en Babilonia a causa de los excesivos crímenes sangrientos cometidos en la nación que quedaron sin castigo. "Haz una cadena", dijo Dios, "porque la tierra está llena de delitos de sangre, y la ciudad está llena de violencia. Traeré, por tanto, los más perversos de las naciones, los cuales poseerán las casas de ellos; y haré cesar la soberbia de los poderosos, y sus santuarios serán profanados" (Ez. 7:23-24). Cuando una nación no administra justicia, tarde o temprano cae bajo el juicio de Dios.





COMENTARIO DESTACADO DEL DÍA DE HOY


ROMANOS  

John MacArthur lleva al lector a través de un estudio expositivo del libro de Romanos según lo registrado por el apóstol Pablo. La mayoría de los grandes avivamientos y reformas en la historia de la iglesia han estado relacionados directamente con esta carta. Responde a muchas preguntas del hombre y de Dios; y nos habla hoy día con el mismo efecto con que habló a los hombres del primer siglo. John aborda el registro de Pablo de las buenas nuevas del Evangelio para la seguridad del creyente en Cristo.








TRADUCCIÓN