“¡Alabemos la misericordia del Señor y sus grandes
hechos en favor de los mortales! El Señor sacia la sed del sediento, y colma
con buena comida al hambriento.” Salmo 107:8-9
Colby era una
niña de 10 años con cáncer terminal. Después de más de cuatro años de luchar
con esa enfermedad, y cuando ya sólo le quedaban pocos días de vida, tenía un
deseo que quería cumplir antes de partir: ver la última película de Disney.
El problema es
que esa película aún no estaba en los cines. Pero tan grande era su deseo, y tan
precaria su salud, que un amigo de la familia decidió llamar a la compañía
filmadora y contarles el deseo de la pequeña niña. Ante tal solicitud, la
empresa no demoró en tomar una decisión.
Al día
siguiente, un representante llevó a la casa de Colby una copia de la película
junto con otros regalos más. Su madre puso la película, pero como la niña
estaba muy débil para mantener los ojos abiertos, la madre le narraba lo que
ocurría en la pantalla. Colby murió esa misma noche.
Los amigos de
la empresa filmadora hicieron una buena acción al ayudar a cumplir el deseo de
una niña moribunda.
En el verso bíblico para hoy se nos dice que eso es
exactamente lo que Dios hace por cada uno de nosotros. "Él
satisface las almas sedientas con buenas cosas."
Gracias al amor
constante del Señor y a su cuidado misericordioso, hemos recibido un Redentor,
hemos recibido la fe, y hemos recibido el regalo de la vida eterna.
Estamos
rodeados por un mundo que está muriendo por el cáncer del pecado; un mundo que
necesita escuchar la historia del Salvador, de su vida, su muerte y su
resurrección. Un mundo que, antes de morir, necesita encontrar al Cristo que
saciará y limpiará sus almas y les abrirá el camino al cielo.
¿Estamos listos
a hacer algo por las almas sedientas que necesitan ayuda?
ORACIÓN. Amado Jesús, tú satisfaces los
corazones de la humanidad. Ayúdame a contar tu historia a todos los que están
muertos por su pecado para que, a través del poder del Espíritu Santo, te
conozcan como su Redentor. En tu nombre te lo pido. Amén.
PARA EL CAMINO – (DEVOCIONAL “ALIMENTO DIARIO”)


