NUESTRO REGALO PARA ÉL
Por Pastor Eduardo Delás Segura
INTRODUCCIÓN ( MATEO 2:1-12)
La tradición de la cristiandad, como de costumbre, ha reconvertido la
escena de la visitación de los magos, añadiendo detalles que no tienen ningún
valor histórico:
*Los magos no eran reyes.
*Los magos no eran tres (necesariamente) aunque ofrecieran 3 regalos.
*Los magos no se llamaban: Melchor…
Entre los magos no había necesariamente uno negro. Esa tradición aparece
en el siglo XVI. Si venían de la antigua Persia, bien pudieron ser los tres
negros o de tez oscura.
Lo único que queda claro al leer el Evangelio es que eran varios, que
visitaron a Herodes y que ofrendaron al niño Jesús.
El Día de Reyes se comenzó a
celebrar a principios del siglo III por los cristianos orientales de
Constantinopla,
coincidiendo con la fiesta pagana del nacimiento del Aion, símbolo del Tiempo
Nuevo. En Occidente se practica desde el siglo V.
La costumbre de traer regalos surgió a mediados del siglo XIX para
contrarrestar la tradición pagana de San Nicolás, un obispo de la Iglesia
oriental que vivió en el siglo IV y que era conocido por su generosidad con los
niños. San Nicolás ahora se ha transformado en Santa Claus. Al principio, los
Reyes en lugar de juguetes traían cosas como ropa, comida, e incluso leña y
carbón a los niños que se portaban mal.
El resto, tal y como lo conocemos, es cosa de la sociedad del bienestar
y del consumo y, sobre todo, de El Corte
Inglés.
¿Por qué los magos regalaron a Jesús oro, incienso y mirra?
-EL ORO. Era símbolo de realeza y, por
tanto, un regalo destinado exclusivamente a los reyes. Cuando los magos
llegaron a la tierra de Israel preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos? Porque su estrella hemos visto en
oriente y venimos a adorarle” (Mateo 2:2). El oro se lo ofrecen porque le
reconocen como Rey.
-EL INCIENSO. En la religión judía y en las
religiones paganas se quemaba ante los dioses como sacrificio. En el Altar del
Incienso del Templo de Jerusalén se
ofrecían para consumir a fuego sustancias aromáticas como signo de Adoración, alabanza y oración
que era quemado como olor grato y fragante a Dios. El incienso se lo ofrecen
porque le consideran Dios.
-LA MIRRA. Sólo encontramos 21 referencias bíblicas concentradas fundamentalmente en el Cantar de los Cantares (3,6; 4,14; 5,5) y en los evangelios de Mateo (2:11–26:7) y Lucas (7:38–7:46). Sustancia rojiza y aromática era muy común en el Medio Oriente y en Somalia. Se usaba en los embalsamamientos, en la unción de los cadáveres y en los ritos funerarios, ritos directamente relacionados con la muerte y sufrimiento. Prefiguran la pasión y muerte de Cristo. La mirra se la ofrecen porque aquel Dios y Rey al que adoran y reconocen es también un hombre y, de algún modo, quizás incluso más allá del conocimiento de los magos, está prefigurando el sufrimiento, la cruz y la muerte de Jesús.
El niño del pesebre es Rey, es Dios y es
hombre verdadero.
Se trata del Rey/Siervo, del Dios encarnado, del hombre para los demás
que regaló su vida, entregada por nosotros y por nuestros pecados:
¿QUÉ ESTAMOS DISPUESTOS A REGALARLE
NOSOTROS ESTE NUEVO AÑO?
Hay al menos tres cosas que podemos regalarle en la medida que las
poseemos: TIEMPO, DONES, OFRENDAS.
1. TIEMPO.
Ecl. 3:1 – “Todo tiene su tiempo, y todo lo
que se quiere debajo del cielo tiene su hora”.
Sal. 31:14 – “Mas yo en ti confío, oh Jehová:
digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos. Líbrame de la mano de mis
enemigos y de mis perseguidores”.
Ef. 5:15-18 – “Mirad, pues, con diligencia cómo
andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque
los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea
la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución;
antes bien sed llenos del Espíritu”.
El tiempo, siempre es tiempo/vida. El tiempo pasa de la mano de la misma
vida. No es una abstracción, sino algo concreto y objetivo. Cada uno de
nosotros dispone de todo el tiempo que existe. Podemos quejarnos de cómo y en qué lo usamos, pero no de no tenerlo.
Por tanto, ese bien llamado tiempo que es una magnitud cuantificable hay que
aprender a aprovecharlo bien “porque los días son malos”.
¿En qué sentido son “malos” los días?
¿En qué sentido son “malos” los días?
En el sentido de que son “dañinos” (perjudiciales, nocivos) si no se
“redimen” que es lo que dice literalmente el texto cuando habla de “Aprovechar
bien el tiempo”. La palabra que se usa es “Redimir” (comprar). Es un
llamamiento a convertirnos en dueños del tiempo de tal manera, que lo liberemos
de todo aquello que pueda contaminarlo, malbaratarlo o dilapidarlo con el fin
de convertirlo en algo que valga la pena. Significa ser capaces de vencer
ejerciendo pleno dominio sobre la muchedumbre de “ladrones de tiempo” que pretenden consumir nuestro tiempo/vida.
La manera como gastamos el tiempo es el mejor indicador de la calidad de
nuestro caminar con el Señor.
El Rey/Siervo, el Dios encarnado, que es el niño del pesebre nos ha
regalado la vida:
1ª Co. 6:20 – “Habéis sido comprados por
precio, glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los
cuales son de Dios”.
1ª Ped. 1:18-19 – “Sabiendo que fuisteis rescatados
de vuestra vana manera de vivir… no con cosas corruptibles como oro o plata,
sino con la sangre preciosa de Cristo…”
¿Estamos dispuestos este nuevo año a
regalarle nuestro tiempo?
¿Nos comprometemos a aprovecharlo bien, a ser sabios y entendidos, a
encarnar desde ese tiempo/vida la voluntad de Dios desde la plenitud del
Espíritu?
2. DONES.
Cuando nos referimos a los “dones” parece que estamos hablando en chino.
Muchos no saben qué dones poseen y se pasan la vida ignorándolo sin tomar
ninguna iniciativa compromisaria.
Cuando el apóstol Pedro escribe sobre este tema no deja margen al error
ni a la improvisación. Sencillamente dice: “Cada
uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos
administradores de la multiforme gracia de Dios” (1ª Ped. 4:10-11)
El texto en el original dice literalmente y exactamente esto:
“Cada cual conforme recibió don sirva como buen economista de la
multiforme gracia de Dios”.
¿Cuál es tu “don”?
Tu “don” eres tú mismo, que has sido
comprado por la sangre de Cristo para ofrecerle voluntaria-mente tu
fidelidad/lealtad. Tu “don” eres tú mismo como “economista” respon-sable de un tiempo nuevo que
Dios te ha dado. “Si alguno está en
Cristo nueva creación es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas
nuevas” (2ª Co. 5:17).
El tiempo/vida ha sufrido una transformación radical porque Dios nos ha
convertido en “dones” (renovados por su gracia) para nuestros hermanos y para
el mundo. Dios nos ha hecho “disponibles” para su reino. No le digamos no; no
nos ignoremos como nueva creación suya, no menospreciemos lo que él ha
revalorizado con su gracia.
¿Estamos dispuestos en este nuevo año a regalarle al Señor nuestra disponibilidad absoluta como “don” que somos
para los demás?
3. OFRENDAS.
2ª Co. 8:9; 9:7 – “Porque ya conocéis la gracia de
nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico,
para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos… Cada uno dé como propuso
en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador
alegre”.
Cuando se habla de la ofrenda y de la importancia que tiene para la vida
de la iglesia, no se la relaciona con un “mandamiento”, porque no es un
imperativo legal, ni con la coacción, porque no responde a causas externas.
Nada de eso. Al hablar de las ofrendas la fuerza del argumento del apóstol
Pablo se encuentra en una confrontación directa con la “ofrenda de la vida de
Jesús de Nazaret”. No hay nada que
podamos entregarle al Señor si no nos
entregamos primero a él como ofrenda viva (“Sacrificio vivo, santo, agradable a
él”) como hizo Jesús. La suya fue la ofrenda de la encarnación, la de
querer ser como nosotros somos, la de descender hasta nuestros dramas y
miserias, la de compadecer de nuestro sufrimiento y la de llevar nuestros
pecados en la cruz del calvario:
Is. 53:3-6 - “Despreciado y desechado entre los
hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de
él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros
dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras
rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre
él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos
nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas
Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros."
No hemos de ofrendar porque tenemos que hacerlo, ni por imperativo
legal, ni porque nos sintamos coaccionados a dar. Hemos de ofrendar porque queremos hacerlo desde la imitación de Jesús,
es decir, desde una vida entregada a
Dios, desde un corazón generoso, desprendido que vive, porque entiende, lo que
significa la gracia de Dios.
Estos días nos pasamos el tiempo pensando en cuál será el mejor regalo
de reyes para nuestro esposo/esposa, hijos, abuelos, hermanos: ¿Una corbata?
¿Un suéter? ¿Unos zapatos? ¿Un libro?
Estamos dispuestos a echar el resto de la “paga de Navidad” (el que la
tenga) por mostrar todo el amor que
llevamos dentro a través de estos regalos, porque nos parece que nuestros seres
queridos lo merecen.
¿QUÉ MERECE EL DIOS/BEBÉ, EL
REY/SIERVO, EL VERBO ENCARNADO?
Podemos entregarle TIEMPO, DONES
Y OFRENDAS. Es decir, nuestras vidas con todos sus valores añadidos.
¿SERÁN ÉSTOS NUESTROS REGALOS PARA ÉL EN ESTE AÑO QUE EMPIEZA?
(Cortesía del Pastor Eduardo Delás S.)
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Eduardo Delás Segura ejerce el pastorado desde hace treinta y cuatro años. Es Doctor en Teología Sistemática por la Facultad de Teología de
Valencia. Ha sido profesor de IBSTE (1998-2005) y enseña en la Escuela Bíblica
de Valencia desde 1983.
Es pastor de la primera Iglesia Evangélica Bautista de Valencia (España
- Iglesia de Quart) y autor de varios libros: "Dietrich Bonhoeffer: Un
teólogo a contratiempo" (2006); "Dios es Jesús de Nazaret"
(2007); "Seguir a Jesús de Nazaret hoy" (2008); "Santiago: La fe
viva que impulsa a la misión", junto a Samuel Escobar (2011);
"¿Bienaventurados los pobres? La revolución pendiente" (2012);
"Jesús: La buena noticia del seguimiento". Síntesis de Marcos (2013).
Su más reciente publicación es “Vivir contracorriente” (Efesios para nuestro
tiempo), junto con Samuel Escobar.
https://www.iebquart.com/
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