¿Te amas
realmente a ti mismo? Puedo pedirte que hagas una pequeña prueba que tiene que
realizarse por la noche en el baño? Asegúrate de cerrar bien la puerta, porque
cualquier observador se quedaría asombrado. Dirígete al espejo y di, «Eh tú, te
amo!» Ahora bien, ésa no es la prueba –ya supongo que eso eres capaz de hacerlo–,
sino la siguiente: ¿cómo te has sentido al decirlo?; ¿puedes pronunciar esas
palabras con convencimiento o tienes la sensación de que tal acto de amor hacia
uno mismo es una tontería y una ridiculez?
El gran
psiquiatra Cari Jung observó en cierta ocasión que todos estamos familiarizados
con las siguientes palabras de Jesús: «Cada
vez que hagáis eso al más pequeño de mis hermanos, a mí me lo haréis». Y
Jung planteaba una cuestión exploratoria: «¿Qué ocurriría si descubrieras que
el más pequeño de los hermanos de Jesús, el que más necesita de tu amor y al
que más puedes ayudar amándole, la persona para la que tu amor tendría mayor
significado..., qué ocurriría si descubrieras que el más pequeño de los
hermanos de Jesús... eres tú?». –Del programa de vídeo FREE TO BE ME.


