Las pantallas de noticias en Latinoamérica
caen continuamente en el descubrimiento de nuevos paraísos fiscales en donde
ricos y famosos aseguran sus fortunas. Se les llama así porque justamente son
territorios que se caracterizan por aplicar un régimen de tributos o impuestos
muy favorables para aquellas empresas o personas que no son de dicho país.
Típicamente, estas ventajas consisten en una exención total o una reducción muy
significativa en el pago de los principales impuestos, así como el secreto bancario.
De más está decir que es un acto al que considero inmoral, ya que por más
controversial que fuera se trata de ocultar las verdaderas cantidades de dinero
que se poseen y evadir las responsabilidades político económicas y, sobre todas
las cosas, las sociales que implican tener tanta riqueza. ¡Y lo paradójico es
que dichos lugares se los llama “paraíso”!
¡Qué distinto el significado de ese paraíso prometido por
Jesús a un villano y despreciado ladrón antes de morir! Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso (ver Lucas 23:43).
Toda la escena era contraria a estas palabras: torturas, burlas, violencia
salvaje, abuso de poder por parte del imperio romano y todo un espectáculo
desgarrador para quienes amaban a Jesús y aun para los familiares de estos
delincuentes. Pero Jesús prometía un Reino que no era de este mundo ni
coincidía con reinos capturados por la injusticia como los terrenales. Su
promesa abría la puerta de esperanza en medio de la muerte. Sus palabras
inspiraban otra oportunidad cuando ese ladrón colgado de una cruz ya daba todo
por perdido. La promesa del Señor no correspondía a banalidades fiscales ni
paraísos temporales, sino que su provisión de vida trasciende los finitos
límites de este mundo y abre el camino a una esperanza ahora y en la eternidad.
¿Quieres tener un paraíso? Abre tu corazón por fe a este Jesús que no cuelga en
una cruz indiferente a los fracasos humanos, sino que siempre y para todos
ofrece la entrada.
PENSAMIENTO DEL DÍA. De poco sirve la riqueza en el bolsillo cuando hay
pobreza en el corazón.
MIN.
LA BIBLIA DICE – (DEVOCIONAL
“UNA PAUSA EN TU VIDA”)


