“Por esos días, Augusto César promulgó
un edicto en el que ordenaba levantar un censo de todo el mundo. Este primer
censo se llevó a cabo cuando Quirino era gobernador de Siria, por lo que todos
debían ir a su propio pueblo para inscribirse. Como José era descendiente de
David y vivía en Nazaret, que era una ciudad de Galilea, tuvo que ir a Belén, la ciudad de David, que
estaba en Judea, para inscribirse junto con María, que estaba desposada con él
y se hallaba encinta.” Lucas 2:1-5
Lucas comienza
la historia del nacimiento de Jesús ubicándola en la época de un censo, el
ordenado por el gobernador Quirino, para asegurarse de ubicarlo con algo que va
a perdurar en el tiempo.
¿Podría haber
elegido algo más aburrido? Sin embargo, es totalmente apropiado. Porque Jesús
estaba entrando en un mundo monótono, cotidiano, un mundo lleno de cosas
ordinarias, aburridas y ocasionalmente dolorosas. Su vida iba a estar llena de
actividades ordinarias: dormir, despertar, caminar, estudiar, trabajar, hablar
con amigos, etc. ¡Su ministerio público ni siquiera comenzaría hasta que
tuviera unos 30 años! Y antes de eso, ¿qué? Probablemente la rutina semanal de
trabajo, adoración y vida familiar: todas cosas ordinarias. Tan ordinarias, que
Lucas ni siquiera se molesta en escribirlas.
Pero es apropiado que nuestro Salvador tuviera ese
tipo de vida durante tanto tiempo. Porque así era, y es, la vida de las
personas que venía a salvar: gente como nosotros, con trabajo por hacer,
impuestos que pagar y cena para preparar. Pocos de nosotros somos ricos o
famosos. Nuestras vidas no son excitantes todo el tiempo. Pero sí lo es nuestra
necesidad de un Salvador que nos ame y nos comprenda. Nunca dejaremos de
necesitar a Jesús, ni siquiera por un momento. Y gracias al amor de Dios por
nosotros, podemos contar con él siempre.
ORACIÓN. Padre, gracias por enviar a tu Hijo a nuestro
mundo ordinario para ser nuestro Salvador. Amén.
PREGUNTAS DE REFLEXIÓN:
* ¿Cuál es la parte más aburrida de tu
día? ¿Y la más gratificante?
* ¿Qué significa para ti que Dios esté
contigo en tu vida diaria?
PARA EL CAMINO - (DEVOCIONAL “ALIMENTO DIARIO”)


