El libro
completo de Deuteronomio consiste en una serie de mensajes de despedida de
Moisés, dirigidos a aquellos que sobrevivieron a los cuarenta años de vagar por
el desierto y estaban destinados a poseer la tierra prometida. Él le recuerda a
la nueva generación la importancia de la obediencia.
“Tú conoces la
historia de tus padres. Era un pueblo llamado, elegido y ungido por Dios, pero
ellos perdieron la visión. El Señor los amó tanto que los llevaba a sus brazos
y los cargaba, una y otra vez. Sin embargo, vez tras vez murmuraban contra él,
entristeciéndolo”.
Moisés
continúa: “Finalmente, la paciencia de Dios llegó a su fin. Él vio que estaban
comprometidos con la incredulidad y no había nada que él pudiera hacer para
cambiar sus mentes. Sus corazones eran como granito, así que Dios les dijo:
Ninguno de ustedes entrará en mi Tierra Prometida. En lugar de ello, darán la
vuelta ahora y regresarán al desierto”.
¡Qué poderosas
palabras! Sin embargo, Moisés no estaba hablando sólo a una nueva generación de
israelitas, sino a todas las generaciones de creyentes que siguieron,
incluyéndonos a nosotros hoy. Al igual que otros relatos del Antiguo
Testamento, este fue escrito “para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los
fines de los siglos” (1ª Corintios 10:11).
Moisés nos
estaba mostrando el peligro de la incredulidad. Advirtió que, a menos que
prestemos atención, sufriremos las mismas consecuencias que nuestros
antepasados: “Para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia”
(Hebreos 4:11).
Muchos
creyentes de hoy han dejado que Satanás los convenza de que no son lo
suficientemente buenos, que Dios todavía está enojado con ellos por los pecados
pasados, pero, al igual que con Israel, sus elecciones determinarán el curso de
sus años restantes.
Tú tienes una
promesa esperándote, tal como la hubo para Israel: “Por tanto, queda un reposo
para el pueblo de Dios” (Hebreos 4:9). El Señor te salvó para llevarte a un
lugar de reposo, un lugar de fe inquebrantable y confianza en el Señor. ¡Confía
en él para ello!
DAVID WILKERSON – (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)


